Venezuela entristecida

Por Hernán Maldonado Viernes 10 de noviembre, 2017

Juliana González muy difícilmente olvidará el jueves 9 de noviembre del 2017. Fue una entre decenas de venezolanos que despidieron con lágrimas copiosas a sus hijos que se embarcaron en dos enormes autobuses con destino al lejano Chile.

Por casi 6 décadas, los cubanos emigraron en precarias balsas, principalmente a Estados Unidos, escapando del régimen castrista. Hoy los venezolanos lo hacen por tierra hacia Colombia y Brasil, países fronterizos, o a Ecuador, Perú y Chile.

La mayoría son jóvenes. El gobierno chileno reveló hace dos meses que recibió alrededor de 800 médicos, muchos de ellos con especialidad. En España, que es el país donde más se han radicado los venezolanos que huyen de la dictadura chavista, se calcula que desde hace 10 años no menos de 2 millones dejaron su país.

En las dos últimas semanas el torrente migratorio creció porque la desesperanza se abatió con fuerza tras las fraudulentas elecciones para gobernadores. Todas las encuestas vaticinaban que la oposición lograría al menos 18 de las 23 gobernaciones y ocurrió al revés con el tramposo gobierno.

El liderazgo opositor, que vio hace pocos meses cómo el régimen fabricó 8 millones de votos para una espuria Asamblea Nacional Constituyente, eliminando en los hechos a la Asamblea Nacional dominada por la oposición, no recordó lo que decía el tirano ruso José Stalin: Lo importante no es quienes votan, sino quién cuenta los votos.

Ese liderazgo no hizo caso de voces sensatas que recomendaban no prestarse al juego del régimen y así le fue. Ahora de cara a las elecciones municipales del 10 de diciembre, esos mismos líderes alientan la abstención admitiendo que la dictadura chavista tiene siempre las de ganar con su corrupto Consejo Nacional Electoral.

Pero varios de esos líderes no siguen ya a su núcleo, la Mesa de la Unidad Democrática, y anuncian que participarán para no ceder las 335 alcaldías al oficialismo. Ganaran unas 2 docenas, pero el daño estará en que darán la impresión de que el régimen es “democrático”.

Peor todavía, 3 de los principales partidos de la agonizante MUD, están dialogando con sus verdugos de cara a las elecciones presidenciales del 2019, echando por tierra todo ese respaldo internacional que consiguieron y que llevaron a Estados Unidos, Canadá, el Grupo de Lima y la Unión Europea a sancionar a la dictadura castro-chavista.

Prometer que el régimen accederá a elegir a un CNE independiente, a liberar a medio millar de presos políticos y abrir un canal humanitario, es no recordar que ya Nicolás Maduro y sus apandillados prometieron e incumplieron el acuerdo del diálogo del 2016, mediado por El Vaticano.

Pequeños partidos, encabezados por la valiente María Corina Machado, son los que no dan su brazo a torcer y afirman que el único diálogo posible es el que el que ponga fin a la dictadura. El problema es que muchos de los que piensan así se dejaron llevar por la desesperanza y emprenden el camino del exilio. Escenas como las que se vieron en Caracas se repiten todos los días en los puestos fronterizos. Ocurre lo de Cuba: El pueblo huye, la dictadura se queda.

Todo esto en medio de una escasez brutal de alimentos, medicinas, repuestos, insumos. La crisis humanitaria tiene dimensiones no conocidas antes en América Latina.

Hay creciente clamor de que los únicos que pueden solucionar esta crisis colosal son los militares, pero sus altos mandos están sometidos a la dictadura y los que pudieran reaccionar de alguna manera, porque hay militares institucionalistas, temen ser traicionados.

Decenas de ellos están en las mazmorras del régimen porque tuvieron la debilidad de buscar apoyo entre “opositores” que fueron quienes los denunciaron. Triste la hora que vive Venezuela. Pero como dijo José Martí: Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres…” En estos está la esperanza.

(*) Hernán Maldonado es periodista. Ex UPI; EFE, dpa, CNN, El Nuevo Herald. Por 43 años fue corresponsal de ANF de Bolivia.