¿THE DIFFICULTIES?

Para el Word Reference las “difficulties” son el producto de “hacer difícil una cosa, introduciendo obstáculos o inconvenientes que antes no tenía”. A manera de ejemplo, “dificultar unas negociaciones”.
Luis Beltrán Guerra

¿THE DIFFICULTIES?

Luis Beltrán Guerra G.

Para el Word Reference las “difficulties” son el producto de “hacer difícil una cosa, introduciendo obstáculos o inconvenientes que antes no tenía”. A manera de ejemplo, “dificultar unas negociaciones”.

Así comienza su ponencia de Teología I la profesora Atanasia Martínez, fiel defensora del Credo Niceno, el más importante de la historia cristiana, para quién, como lo advierte, no ha habido mejor teólogo que Atanasio de Alejandría. Sus padres esperaban un varón para bautizarlo con ese nombre, pero Dios se vio obligado, en el proceso de la repartición de sexos, a que les naciera una hembra.

Atanasia ha estado siempre orgullosa de ser académica de teología y mucho más enseñarla, felicitando a la ONG “Venezuela ¿How to Recuperate Democracy (VHRD)”, tema con respecto al cual disertaría. Lucio Ramírez, presidente de la entidad es un firme convencido de que es preciso estudiar a Dios y a su “palabra”, a la cual deberíamos acercarnos (H. Méndez, Monografias.com). Y ello no lo estamos haciendo, cuanto menos con fe, los venezolanos.

Entendemos, dice la disertante, que la finalidad, lógicamente, con la ayuda del Señor, es descifrar el camino recorrido, desde el defenestramiento de la democracia de los 80 y julio del 2019, fecha crítica, pues el país es un desastre. He decidido que es más útil limitarnos a los últimos meses, puesto que sí concluyeren, desde la asunción de la presidencia interina por Juan Guaido, sin un cambio sustancial, no encontraremos, ni siquiera, a un teólogo que desconozca que “el mal es el que nos guía” y que ha hundido sus garras en el alma de la Patria.

Expresa que analizará la trilogía “cese a la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres”, a fin de acopiar tanto avances como retrocesos, pero la socióloga Tatiana Peñalver, de la directiva de “VHRD”, advierte que “the difficulties” son ya del uso común:

1. Avendaño (PanAmpost) se refiere a “la conjura contra Juan Guaido”, que puede derivar del genuino resentimiento ante el estrellato de una figura estelar. Indigesta su éxito. ¿Tendrá esta apreciación fundamento?, pregunta la profesora, sorprendiendo a Tatiana, quien toma asiento sin respuesta. La académica demarca que las circunstancias reclaman un análisis objetivo.

2. Carlos Blanco, entre otros, ha denunciado que la hoja de ruta pareciera una lanza tirada por Hércules, pero que pierde la velocidad con la cual aquella musculatura la arrojara. Entendamos que dialogar no es un delito, pero el resultado hasta ahora no ha sido satisfactorio, salvo en lo relativo a la notoriedad que adquieren los negociadores, quienes, como manifiesta Gustavo Velásquez, terminan como “especialistas en la solución de conflictos”.

3.  Blanco acota, también, que “insistir en que las negociaciones se realizan para evitar la violencia es un planteamiento tramposo. Ella no es a futuro, pues está instalada brutalmente, tanto la callejera como la política, por lo que la única forma de detenerla es que una fuerza superior a la del régimen, democrática, nacional e internacional, lo imponga”. No hay dudas, concluye tristemente Atanasia, de que el Exministro de la COPRE ha sido censor, tanto de la hoja de ruta, como de sus episodios.

4. Para Antonio Ledezma “hay una trampa” en las conversaciones en Oslo.

5. Con seguridad debe ser el mismo parecer de María Corina Machado.

6. En criterio de Hector Schamis sería desafortunado que todo esto vuelva a ser una repetición de lo ya visto, otro ciclo de esperanza truncado por la decepción.

7. Carlos Sánchez Berzain, del Interamerican Institute for Democracy,  advierte  que  la iniciativa de Noruega y Barbados favorece a la dictadura y es una trampa con la que -simulando concesiones- el régimen continuará detentando el poder sin que cese la usurpación ni exista gobierno de transición hasta realizar “elecciones en dictadura”.

8. El periodista costarricense Jovel Álvarez Solís adiciona que en  un país donde la juventud desconoce lo que es vivir en democracia, se ha posicionado la idea de que quien cuestiona el proceder del gobierno legítimo en realidad colabora con Maduro.

9. El giornalista “nica”, también, acude a la pregunta ¿Por qué la mayoría de los periodistas apoyaban a Guaidó en enero y ahora lo critican?, y

10. Cuando se le sigue leyendo Alvarez añade, asimismo,  “Guaido ciérranos la boca” con la acotación de que “Leopoldo y su pupilo dieron un paso en una dirección que a todos entusiasmaba. No obstante, con el tiempo han asumido una ruta que parece más un suicidio”. La académica Atanasia pregunta a la concurrencia ¿Iremos bien? Nadie responde.

En el escenario no faltan quienes sostienen, arguye Atanasia con énfasis, como desafiando a Tatiana Peñalver, que es el pueblo aquél qué ha de decidir y que él rechaza cualquier acuerdo con el gobierno, inclusive, el eleccionario. La argumentación, suele añadirse, que alimenta el dialogo porque está acordado con el régimen y si se trata de políticos, consecuencia de sus propias aspiraciones (Genaro Mosquera). Es común escucharla.

Lucio Ramírez, alegando ser un fiel creyente de las pautas democráticas, manifiesta su anuencia con Eduardo Fernandez, Claudio Fermín y Felipe Mujica, quienes han promovido un acuerdo eleccionario, criticándoseles duramente, lo cual no comprendo. Cabría preguntarse, reacciona la docente Martínez, en lo relativo a las dificultades, por no decir, la crisis, del concepto de pueblo, soberanía y representación política y consecuencialmente de los partidos. Un cuestionamiento constante de las ultimas décadas, ha llevado, inclusive, a regímenes distintos inspirados en la ya conocida tendencia del nacionalpolulismo (Eatwell / Goodwin, 2019).

Hace 20 años, aproximadamente, surgieron las denominadas democracias del Siglo XXI, con el Foro de Sao Pablo, Chávez, Rafael Correa y Evo Morales. Entre otras preguntas ¿Es la democracia capaz de lograr el bien común? Para la filosofía política es indispensable preparar a los ciudadanos para la ciudadanía (Wolf, 1996). Y ello no se ha logrado. También se afirma que la voluntad política de crear un espacio público, una comunidad que la escucha, el conjunto político de oyentes está menguando radicalmente (Byung-Chul Han, Expulsión de los distinto, 2018). ¿No les parece interesante?

Al no haber, tampoco, respuesta, la disertante amaga con continuar, pero es interrumpida de nuevo por Lucio Ramírez, quien recuerda que una de las promesas de Hugo Chávez fue la de fritar las cabezas de adecos y copeyanos en un caldero con aceite hirviendo, lo cual me lleva a advertir que eso es lo que “por ahora” quiere el pueblo en lo concerniente a los chavistas. Pareciera que ello es antitético a cualquier proceso eleccionario. La conferenciante califica como erróneo el planteamiento, manifestando, además, que ante situaciones como las que se confrontan en Venezuela la agresividad y la ley del talión (ojo por ojo y diente por diente) no son las mejores opciones. Como teóloga he de recordarte Lucio que Jesus dijo ¡no resistáis al que es malo; antes bien, a cualquiera que te abofetee en la mejilla derecha, vuélvele también la otra (Mateo).

En consecuencia, propongámonos más bien identificar las especificidades del escenario venezolano, en lo que ya es un largo camino. Me atrevería a puntualizar:

1. Las ingeniadas (intervención humanitaria, operación de inteligencia militar por EUU – tengamos presente que no se ha oído más “al the options are on the table -, presiones políticas y económicas de índole internacional, decomiso de fortunas derivadas de la corrupción, cuyos montos de ser sinceros alcanzarían para atenuar el hambre en el mundo (1 de cada 9 personas padecen de hambre) y un tribunal de Nuremberg en la plaza de cada capital de Estado. Permítanme preguntar si no es posible activarlas con más disciplina y teniendo clara la meta, cuestiona Lucio Ramírez, pero la académica no contesta.

2. Si nos propusiéramos definir la alternativa actual, o sea, las imaginadas con vigencia, diríamos: a) La meta sigue siendo la hoja de ruta (cese a la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres), b) Las conversaciones de Oslo y Barbados, conducen, según se observa, a definir un proceso eleccionario con Maduro o sin él, presidencial únicamente, o general, esto es, incluyendo a la totalidad de los poderes públicos, o sea, los de elección popular directa e indirecta.

Tatiana Peñalver, quien había estado tranquila, después de su intervención inicial, pide la palabra, la cual dados sus gestos, ha de concederle la conferenciante. Nuestro admirado amigo -dice- Vladimiro Mujica, en un reciente y elogiado escrito, manifiesta que la determinación de la responsabilidad, entendida en los términos más globales posibles, con relación a los responsables de la ruina venezolana, concluye que si el diálogo de Barbados abre la puerta a una elección con supervisión internacional estaremos en presencia de nuestra mejor opción. El profesor de química cuántica de Arizona, quien aprendió política en el hogar bajo la rectoría de su padre y en compañía de su hermano Felipe, partidario, como se ha escrito, de las elecciones, conjuntamente, con Eduardo Fernández y Claudio Fermín, pareciera dejar de lado las fanfarronerías en la política criolla, usadas a menudo por el populismo para captar sufragios, como Chávez quien murió sin haber conseguido el caldero, ni el aceite, para fritar la testa de adecos y copeyanos.

La destacada periodista Thais Peñalver se suma, también, al análisis con la preocupante afirmación de que el acertijo de Guaidó no es lo endiablado, sino la respuesta a cómo negociar con todo un sistema que se hunde y no con un hombre. Pero eso sólo podrá ocurrir cuando todas las partes se quiten la careta, sea esta verdadera o falsa, y comiencen a resolver el problema de fondo y siento que en muchas partes, muy pocos quieren o les interesa.

Tatiana, haciendo uso de una presunta jerarquía intelectual, se acerca a la académica Atanasia y manoteando grita “dejamos de lado el 186, 11 y tenga usted la seguridad que acudiremos en pocos días al TIAR”. Ya lo ha advertido, aunque de manera indirecta, el respetado embajador Milos Alcalay “El TIAR no es una fórmula mágica para resolver problemas” … “El mecanismo de Oslo … lleva mucho tiempo y Venezuela no puede permitirse por la crisis humanitaria, por el drama del éxodo de venezolanos que salen o la crisis económica, que dure años, que es lo que el gobierno quiere” (Venepress). En mi casa estamos hartos, agrega Tatiana levantando la voz, de la diversidad de caminos andados y ya convencidos de que Maduro es como un muñeco (el porfíao) que me regalara uno de mis enamorados, el cual desde dónde y cómo lo lanzaras caía siempre parado. Ha sorteado un largo camino para destronarlo y alli le miramos. Inclusive, tan alegre, que no pierde la ocasión para bailar con Cilia.

La socióloga Peñalver, quien ha asistido galantemente vestida, ya más serena, argumenta que el problema no es de teología. La más útil ruta para entenderlo la he encontrado en la antigua fábula escrita en el Siglo XIII en “El libro de los gatos”, de Odo de Sherington: “Habitaban unos ratoncitos en la cocina de una casa cuya dueña tenía un hermoso gato, tan buen cazador, que siempre estaba al acecho. Los pobres ratones no podían asomarse por sus agujeros, ni siquiera de noche. No pudiendo vivir de ese modo por más tiempo, se reunieron un día con el fin de encontrar un medio para salir de tan espantosa situación. Atemos un cascabel al cuello del gato, dijo un joven ratoncito y por su tintineo sabremos siempre el lugar donde se halla. Tan ingeniosa proposición hizo revolcarse de gusto a todos los ratones, pero un ratón viejo dijo con malicia: Muy bien, pero ¿quién de ustedes le pone el cascabel al gato? Nadie contestó. Es más fácil decir las cosas que hacerlas, mi querida Atanasia.

Por favor, dígale eso a la concurrencia. Dios espera que lo haga. Y usted, también, Lucio Ramírez. Por qué no convocamos a una nueva conferencia, no sobre teología. Más bien, siendo menos dogmáticos, o sea, más reales, acerca de “la sagacidad, astucia, argucia y habilidad”, que tan bien ha usado el gobierno, por lo que allí prosigue.

Con un fuerte aplauso y vivas para Tatiana Peñalver termina el evento.

“Las opiniones aqui publicadas son responsabilidad absoluta de su autor”

Luis Beltrán Guerra: es un abogado, profesor, político y escritor venezolano. Reconocido jurista a quien le correspondió ocupar cargos de Estado, como Procurador General de la República en la administración del Presidente Jaime Lusinchi  y Ministro de Justicia en el segundo Gobierno de Carlos Andrés Pérez. Doctor en Ciencias Juridicas, de Harvad University, Profesor de Derecho Publico, y Fundador (Partner) de Luis Beltran Guerra G. Asociados.

@LuisBGuerra

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