Repudio a un extremista

Luis Gonzales Posada

Publico este articulo el mismo día que miles de compatriotas se movilizan apoyando la vacancia constitucional del mandatario Castillo. Mis compañeros del APRA estarán en primera fila en la marcha por la democracia y repudio a un régimen anárquico y pro chavista).

A las 4 y 55 minutos del 7 de marzo de 2019 se produjo el mayor apagón de la historia venezolana, con una duración promedio de 120 horas, pero también se produjo una de las más grotescas falsedades del régimen, como veremos más adelante.

En esa infausta fecha, en efecto, la delincuencia saqueó mercados y asaltó a centenares de personas. No hubo luz ni tampoco agua, al punto que en Caracas las familias se abastecían del río Guaire, donde desembocan aguas residuales.

Teléfonos celulares e Internet colapsaron. Se suspendieron clases y actividades laborales. Más dramática resultó la situación en hospitales, el metro, puertos, aeropuertos y centros de abastos que, al igual que las familias, tuvieron que arrojar a la basura la comida refrigerada.

Con un país sumergido en la oscuridad, la primera versión del Gobierno fue decir que fueron víctimas de “un ciberataque”, de “una guerra eléctrica anunciada y dirigida por el imperialismo estadounidense”, para luego agregar que en ese siniestro plan participó Guaidó y la oposición democrática. Una grotesca y despiadada mentira. Un psicosocial para confundir a la población y salvar la responsabilidad de los funcionarios chavistas.

Solo cuando especialistas de las centrales eléctricas y del Colegio de Ingenieros informaron que el apagón fue por falta de mantenimiento de equipos con más de cincuenta años de antigüedad, Maduro silenció sus infames falacias.

Pero quien no calló fue Evo Morales, entonces presidente de Bolivia. Demostrando audaz ignorancia, manifestó que el siniestro fue producto de “un cobarde atentado terrorista de los Estados Unidos”, a cuyo gobierno acusó de cometer “un crimen de Estado de lesa humanidad” a través de “un plan diabólico ideado en Washington”.

Mitómano y calumniador, demagogo e ignorante, ahora Evo intenta someter políticamente al régimen de Castillo. Con ese propósito ha venido tres veces al Perú y ha sido recibido por el presidente, el premier, parlamentarios y líderes de Perú Libre que lo agasajaron y brindaron seguridad en sus desplazamientos.

¿Saben para qué vino? Vino para inmiscuirse en asuntos de competencia interna, haciendo propaganda para la convocatoria a una ilegal Asamblea Constituyente; para que no erradiquen las hojas de coca, que en un 87% se deriva al narcotráfico; para que estaticemos los yacimientos de hidrocarburos; y para que hagamos del Perú un “Estado plurinacional” como Bolivia.

Pero su proyecto más ambicioso es anunciar que en el Cusco lanzará Runasur, con el fin de asociar a poblaciones aborígenes de 12 naciones “unidas contra el imperialismo yanqui” que, según sostiene, “condiciona a los gobiernos a entregar los recursos y riquezas naturales a las transnacionales” y alientan “políticas de racismo y fascismo para eliminar a los pueblos” (sic).

Lo que intenta este agitador cocalero y comunista confeso, es dividir a los peruanos, alentar enfrentamientos raciales, abrir zanjas de odio, fomentar la violencia, para conducirnos hacia el sistema totalitario del socialismo del siglo XXI, foco de corruptelas y miseria económica.

Por ello ha hecho muy bien la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso en declarar a Evo Morales “persona no grata”. Una resolución patriótica y digna que compensa el penoso silencio del régimen y de nuestra cancillería ante agresivas intromisiones del boliviano que, por lo pronto, ha logrado que el presidente se vista con su mismo modelo de camisa. Patético, ¿no?

 

Publicado en www.expreso.com.pe sábado 27 de noviembre de 2021.

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