Prensa y calle es lo que salvará a los ecuatorianos

Por: Luis Leonel León

Los ecuatorianos amanecieron este lunes con una muy mala noticia. Juan Pablo Pozo, presidente del Consejo Nacional Electoral (CNE), les dijo a los ciudadanos de ese país que deberán esperar nada más y nada menos que tres días para conocer los resultados finales de las elecciones celebradas el domingo. “Esta sí no me la puedo creer”, me dijo un amigo ecuatoriano exiliado en Miami. “Aunque de esta gente se puede creer cualquier cosa”, rápido rectificó.

Hasta el momento los resultados son: Lenín Moreno (por el oficialista Alianza PAIS) con 39,11% y Guillermo Lasso (de la Alianza opositora SUMA-CREO) con 28,31%. Seguidos por Cynthia Viteri (Partido Social Cristiano) con el 16,32, también opuesta al actual Gobierno.

Resulta increíble que al CNE le tomara unas horas escrutar el 88.4% de los votos y ahora, según esgrime su presidente, necesite tres días para el 12% que falta. Un hecho no solamente insólito en la historia electoral de ese país, sino también muy dudoso. Y no se trata sólo de una larga espera innecesaria e incomprensible. Sobre todo significa que los ecuatorianos no sabrán si hay o no una segunda vuelta electoral, en el apartado del binomio presidencial, hasta este miércoles.

Resulta que en el sistema electoral ecuatoriano no se va a segunda vuelta si un candidato logra el 50% o más de los votos, o el 40% y supera a su inmediato seguidor con al menos 10%. Y ahí está el detalle. Lo que no desea Correa y los otros cleptómanos disfrazados de candidatos. No ir a segunda vuelta. Pues saben que la derrota será monumental.

El oficialismo sabía perfectamente que sólo podía ganar en primera vuelta, enfrentándose a siete candidatos que no sólo se encargaron de gestar sus loables campañas en oposición al oficialismo, sino también de dividir a la ciudadanía descontenta con Correa. Mientras que el segunda vuelta sería un escenario bien diferente: el oficialismo tendría que enfrentarse a un sólo contrincante que se beneficiaría con casi todos los votos de los otros seis opositores. Ganar así sería inverosímil.

Es tan evidente esta matemática electoral que a todas las encuestadoras no les ha quedado otra opción que coincidir en que Lasso vencería con mayoría a Alianza PAIS (actualmente en el poder con Rafael Correa) de realizarse una segunda vuelta.

Pero según Pozo, “el retraso en el ingreso de los datos oficiales se debe a inconsistencias, actas rezagadas y entrega de resultados que no han tenido firmas adecuadas de secretarios o presidentes de juntas”. Por supuesto no son muchos los que creen la excusa de Pozo. La sospecha de fraude, además de los innumerables actos engañosos que acompañan de las dictaduras del socialismo del siglo XXI (SSXXI), pesan demasiado en esta oscura espera. El funcionario público indicó que el CNE primero arreglará las inconsistencias y luego se mostrará el 100% de la votación, e hizo un llamado a los ecuatorianos para que esperen los resultados pacíficamente.

El régimen, a través del CNE, no quiere que el pueblo salga a las calles a exigir los verdaderos resultados. No quiere que la prensa insista en la inconsistencia de estos tres días innecesarios e inciertos. Los que están buscando es suficiente tiempo para fraguar el gran fraude, y a la par enviar mensajes, cifras y justificaciones que desvirtúen la realidad, y que el pueblo, en ese malicioso lapso, finalmente termine aceptando la mentira como un hecho. Y ahí habrá acabado el show de sus elecciones. Esa es la estrategia de las autocracias del SSXXI, cuya inspiración es el sistema cubano.

Hagamos un pequeño pero medular flash back. ¿Antes de llegar a esto la oposición actuó de manera inteligente? A los comicios presidenciales de este domingo se presentaron, entre partidos y alianzas, ocho posibilidades: el oficialista Alianza PAIS (en el poder con Rafael Correa, quien por primera vez no se presentó a elecciones) y siete candidaturas de oposición. No pocos lo vimos como un gravísimo error, pues si todos los líderes de esos partidos y alianzas tenían como objetivo común derrotar el correísmo, entonces ¿qué sentido tenía debilitar su fuerza? ¿Pesaban más los egos y las pequeñas diferencias que el peligro de que una dictadura se recrudeciera?

Luego de que el CNE anunciara que entregará los resultados finales electorales dentro de tres días, algunos han expresado un mensaje cuyo valor era una exigencia mucho antes de servirle la mesa a Correa, presentándole una oposición divida en siete partidos. Jaime Nebot, alcalde de Guayaquil, reconoció: “Por culpa de otros no se pudo consolidar una candidatura nacional alrededor de la figura del señor Guillermo Lasso, no por culpa nuestra, pero no es momento de profundizar eso. Es el momento de defender una segunda vuelta electoral. Para nosotros siempre primero estará el país y vamos a votar por el señor Lasso”. Un paso vital. Pero antes de eso tienen que lograr que haya segunda vuelta.

Las cifras que ha dado el CNE, demuestran que más del 60% de los ecuatorianos rechazó en las urnas al actual gobierno (Alianza PAIS) votando por el resto de los siete partidos opositores. Por eso Nebot y otros líderes opositores no pueden dejar de decirle al régimen que un sector mayoritario “no quiere continuismo ni más de lo mismo. No quiere ser Venezuela. Tenemos que interrumpir la ruta que quiere ir hacia allá”.

Mientras tanto en las redes sociales crecen los cientos de las denuncias de fraude en favor de Alianza PAIS. A lo que se suma el rumor popular ahora enfatizado con la demora de tres días para conocer los resultados finales y si habrá o no segunda vuelta.

Ante esto, el alcalde de Guayaquil, acompañado de Cynthia Viteri, le dijo a sus ciudadanos desde el Salón de la Ciudad: “No hay fraude electoral todavía, pero debemos evitar que se consume. Desde hoy mismo vamos a proceder a organizar, como sabe hacer el pueblo de Guayaquil, por si fuera necesario, una gigantesca movilización para defender desde las calles el derecho a la democracia. Quiero sugerir, no doy consejos ni opiniones, a todas la personas que tengan liderazgo y representación en todas la ciudades del Ecuador que procedan igual. Tenemos que estar dispuestos a defender la democracia en las calles”.

Lasso también ha denunciado que “huele mal” esta demora de tres días: “Comparto la inquietud del alcalde Nebot y de Dalo Bucaram si hay que salir a las calles a defender el derecho del pueblo. Quieren evitar una segunda vuelta electoral, que es inevitable”. Y agregó algo muy importante, que puede ser el germen de una gran protesta nacional: “Que no jueguen con la voluntad del pueblo ecuatoriano. Si juegan saldremos a las calles y que asuman la responsabilidad”.

Viteri, al publicarse los primeros resultados de los escrutinios, declaró que respaldará a su adversario político Lasso. “Es momento de ratificar”, dijo la socialcristiana, invitando a los demás líderes a pronunciarse públicamente con su apoyo a Lasso en una virtual segunda vuelta.

Si hasta el domingo la oposición se presentó divida, que es lo mismo que decir débil ante su contrincante, pues ahora les toca juntarse de una vez y salir con el pueblo a las calles a exigir su derecho a una segunda vuelta. Esa es la unión y la fortaleza que deben demostrar. “Prensa y calle”, me sintetizó un colega de gran experiencia en campañas y crisis políticas. Y tiene toda la razón: Prensa y calle es lo que salvará a los ecuatorianos. Pero como Correa impuso en Ecuador la Ley Mordaza, que le prohíbe a los medios hacer y decir casi todo, lo que urge, y lo que suele pesar más en estos casos, es tomar las calles. Y esa responsabilidad de convocatoria le corresponde a todos y cada uno de los líderes políticos de la oposición. Y bien lo saben.

Publicado por Diario las Américas el lunes 20 de febrero, 2017.
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