¿Por qué no cae el chavismo?

Venezuela, emporio de la riqueza petrolera latinoamericana, se debate actualmente en una crisis política, económica y social de envergadura luego de 18 años de gobierno chavista.

Un 69.3% de los caraqueños opina que Nicolás Maduro no debe continuar como presidente de Venezuela y que debe irse antes de las elecciones del 2019, según una encuesta de la empresa Varianza que reveló el fin de semana el diario El Nuevo País.

La muestra fue tomada entre el 16 y el 23 de diciembre entre 600 ciudadanos de los más diversos niveles de ingreso. Coincide, además, con los resultados de otras encuestas, algunas de las cuales afirman que un 81% de los venezolanos quieren otro gobierno.

Venezuela, emporio de la riqueza petrolera latinoamericana, se debate actualmente en una crisis política, económica y social de envergadura luego de 18 años de gobierno chavista. La escasez es tan brutal que ya es un hecho cotidiano ver gente en las calles despanzurrando bolsas de basura en busca de alimentos desechados.

Cuando Hugo Chávez asumió el poder en 1999, el precio del barril de petróleo rondaba por los $12 y en el apogeo de su régimen populista llegó a costar hasta $145. El mar de dólares hizo ganar elecciones, comprar conciencias, alquilar lealtades internas y externas y sirvió hasta para encumbrar aliados en Ecuador, Bolivia, Nicaragua y la mayoría de los países-islas del Caribe.

El caudillo del denominado “socialismo del Siglo XXI” estaba listo para perpetuarse en el poder, pero un cáncer lo liquidó en menos de seis meses el 2013, justo cuando empezaron a caer en el mercado mundial los precios del crudo. Su sucesor, un demagogo torpe, aferrado a las estupideces de su mentor, no ha sabido gobernar en tiempo de las “vacas flacas”.

El 2015, la oposición ganó abrumadoramente la mayoría calificada en la Asamblea Nacional, pero el régimen la convirtió en florero chino porque todas sus decisiones son anuladas por un abyecto Tribunal Supremo de Justicia. Con el poder legislativo reducido a la nada, la dictadura abiertamente anuló toda posibilidad de referendo revocatorio y se atrevió a postergar hasta el 2017 las elecciones regionales.

Mientras se agudiza el hambre, la falta de medicamentos, el régimen marea la perdiz proponiendo a la oposición un “diálogo” que no prospera porque no se liberan a los presos políticos, ni se fijan fechas de las elecciones. Diosdado Cabello, que funge de capataz del régimen, ya adelantó que “no habrá más elecciones” en Venezuela.

En octubre la oposición tenía al régimen agarrado del cuello, pero Maduro pidió ayuda al Vaticano y se desvaneció la bronca popular con un diálogo infructífero, lo que causó profunda decepción en el pueblo opositor. Ahora hay nuevas convocatorias para salir a las calles porque para un sector opositor es la única forma de obligar al régimen a cumplir lo acordado a fines del 2016.

El gran problema es que dentro de esa enorme oposición al chavismo hay como una docena de líderes con visiones propias. Están los que quieren salir del chavismo ¡YA!, y los que apuestan al método electoral, pacífico, democrático y constitucional, porque tienen como referencia a Violeta Chamorro, en Nicaragua o Chile, que defenestró mediante el voto al general Augusto Pinochet.

Los que estos líderes no entienden es que los pillos del socialismo del Siglo XXI no quieren dejar el poder para no ser juzgados y eventualmente encarcelados por lo asesinatos que perpetraron en casi 2 décadas, las terribles violaciones a los derechos humanos y sobre todo porque no quieren rendir cuentas de los millones que se han embolsillado. Amanecerá y veremos.

(*) Hernán Maldonado es periodista. Ex UPI, EFE, dpa, CNN, El Nuevo Herald. Por 43 años fue corresponsal de ANF de Bolivia.

Publicado por Tierralejana.com el sábado 21 de enero, 2017.

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