¡No a otra Venezuela!

Esperemos que en Nicaragua no llegue a correr sangre, esperemos que el criminal e inmoral binomio Ortega-Murillo no logre una vez más engañar al mundo con triquiñuelas y el país tenga que vivir el infierno de la Venezuela Chavista . Hoy la que detenta verdaderamente el poder es Rosario Murillo, un personaje siniestro, que mucho se parece a otro personaje maléfico femenino de nuestro continente, Cristina Fernández de Kirchner, que también quiere mantenerse en el poder a todo costo.
José Antonio Friedl Zapata
Pablo Antonio Cuadra, uno de los más insignes intelectuales nicas de todos los tiempos, poeta, escritor, pensador, periodista, escribió al final de su libro “El Nicaragüense”, años atrás, antes de su muerte, un profundo estudio del país y su gente, unas reflexiones muy sabias para estos dramáticos momentos por los que atraviesa el país:
“La autoridad viene del pueblo, dice el axioma democrático. Porque la libertad viene del pueblo, en cuanto no puede una nación ser libre con un pueblo sometido. No puede ser un país realmente independiente con un pueblo dependiente. No puede unirse arriba lo que el Poder y la Explotación desunen abajo “.Durante mis años de corresponsal en Latinoamérica tuve la oportunidad de conocerlo personalmente, tanto a él como a Violeta Chamorro en el marco de la redacción de ese valiente periódico que fue y es “La Prensa”. Este hecho me ayudó a comprender lo particular, único que caracteriza al país centroamericano.

El 15 de septiembre Nicaragua cumplirá 200 años desde su independencia de la corona española, y el 7 de noviembre están previstas unas elecciones amañadas, una farsa democrática en la que se elegirían un nuevo presidente, es decir la reelección del tirano Daniel Ortega y su compañera Rosario Murillo , además de 90 diputados ante la Asamblea Nacional y a 20 diputados ante el Parlamento Centroamericano, Parlacen. Todo esto en medio de una criminal y profunda crisis política, resultado de la intervención del narco castro-chavismo internacional dirigido desde La Habana, siendo el dúo criminal Ortega-Murillo simples títeres. No podemos permitir que Nicaragua se transforme en otra Venezuela en nuestro continente, sería un precedente fatal para el futuro democrático de Latinoamérica. No debemos ser tibios, debemos enfrentar la realidad sin tapujos, indicar las responsabilidades y los responsables, dentro y fuera de Nicaragua; es nuestro deber, y no desechar ninguna solución que esté sobre la mesa para liberar al hambreado, perseguido brutalmente y despojado de sus más esenciales libertades pueblo nicaragüense, que en su mayoría reconoce que hoy en día que no hay la más mínima diferencia entre el cruel régimen somocista y el actual régimen sandinista.

Nicaragua se encuentra en medio de una tormenta perfecta tanto en cuanto a su falta de unidad política interna como en un clima internacional que no le es mayormente favorable. En lo interno esta dramática situación es producto del largo contubernio de los grandes empresarios nicas, agrupados en la organización Cosep, con el gobierno sandinista. Ellos o bien por voluntad propia mercantilista o chantajeados sostuvieron a la dictadura sandinista, junto a la cúpula de la Iglesia Católica, que también colaboró durante años con la satrapía, más aún desde que Bergoglio fuera nombrado Papa. A estos hechos se sumó que muchos de los importantes organismos internacionales y las grandes potencias no hicieron lo necesario para frenar a tiempo esta evolución totalitaria. Afortunadamente hoy en día, frente a la dramática situación del país vemos un positivo cambio tanto en la escena interna como la externa. La gran empresa parece no estar más dispuesta a marchar detrás del sátrapa, especialmente después de la sangrienta represión del año 2018 en la que murieron más de 320 personas, principalmente jóvenes. Con la deserción de importantes empresarios, se terminaría en Nicaragua con el llamado “corporativismo nica”, un régimen político no democrático en el cual el Estado, es decir la dupla Ortega-Murillo, confiere a determinados grupos económicos la representación de sus intereses. Recordemos que el corporativismo fue aplicado especialmente por el sistema fascista de Mussolini en Italia. En Nicaragua Ortega lo definió claramente: “Aquí somos un solo gobierno, trabajadores, empresarios y el Estado”.

La cúpula de la Iglesia Católica, el segundo pilar en el que se apoyaba el régimen sandinista, está también cambiando su actitud, lejos de las directivas populistas y socialistas del Papa Bergoglio.

En el campo internacional debemos anotar, lamentablemente, factores importantes que le juegan en contra a la democratización del país. Por un lado está el factor negativo que juega la diplomacia de la Comunidad Europea en manos del catalán de extrema izquierda, Josep Borrell. Días atrás 37 eurodiputados lo denunciaron por su inacción y por entorpecer condenas por violaciones a los derechos humanos en varios países, entre ellos Nicaragua, demandando su pronta dimisión al importante cargo. Luego tenemos el rol negativo que ejerce el Papa Bergoglio, al no denunciar abiertamente la criminal satrapía de Daniel Ortega. Todo lo contrario. Retiró de su cargo al popular luchador antisandinista, el ex Obispo Auxiliar de Managua, Monseñor Silvio José Baéz, el obispo más crítico de Ortega y considerado por la juventud nica como un verdadero guía espiritual y político. Hoy en día sigue confinado en Roma. Y en estas últimas semanas Bergoglio acaba de rehabilitar al teólogo marxista nicaragüense Ernesto Cardenal. Lamentablemente tenemos que comprobar que el populista Papa Bergoglio es muchas veces cómplice de los sátrapas latinoamericanos.

Por otro lado tenemos que celebrar que finalmente, el uruguayo Luis Almagro, Secretario General de la OEA haya declarado a Nicaragua como una dictadura, y haya condenado fuertemente los atropellos a los derechos humanos en ese país centroamericano, y esté trabajando sistemáticamente en pro de la democratización del país. Almagro ha sido durante muchos años considerado como como un camaleón político, teniendo en cuenta su trayectoria de extrema izquierda al servicio del Frente Amplio de su país, llegando a ser ministro de Pepe Mujica, defensor de Cuba, del Chavismo y de Irán.

También en los EE.UU. está formándose una posición bien crítica frente a la tragedia nicaragüense. Cada vez hay más voces bipartidistas que quieren la democratización del país, por el peligro que entraña para las otras democracias del continente. Es de destacar la iniciativa que logró el respaldo de 18 congresistas, tanto demócratas como republicanos, para que el gobierno revise la participación de Nicaragua en el Tratado de Libre Comercio entre EE.UU y Centroamérica, conocido como Cafta. Por su parte el Senado Norteamericano aprobó un proyecto de ley bipartidista para aplicar nuevas sanciones al régimen de Ortega, en caso de no realizarse elecciones libres en el país.

Esperemos que en Nicaragua no llegue a correr sangre, esperemos que el criminal e inmoral binomio Ortega-Murillo no logre una vez más engañar al mundo con triquiñuelas y el país tenga que vivir el infierno de la Venezuela Chavista . Hoy la que detenta verdaderamente el poder es Rosario Murillo, un personaje siniestro, que mucho se parece a otro personaje maléfico femenino de nuestro continente, Cristina Fernández de Kirchner, que también quiere mantenerse en el poder a todo costo. El lema de lucha de ambas es casi idéntico y totalitario. Para Rosario reza “vamos con todo” y para Cristina “vamos por todo”. Son una verdadera vergüenza para un continente que cuenta en la política con tantas mujeres valiosas, valientes, jóvenes, que seguramente marcarán un cambio en el futuro, lejos de las pesadillas actuales.

Y recordemos las sabias reflexiones de Cervantes escritas cinco siglos atrás:
“Querido Sancho, compruebo con pesar, como los palacios son ocupados por gañanes y las chozas por sabios. Nunca fui defensor de Reyes, pero peores son aquéllos que engañan al pueblo con trucos y mentiras, prometiendo lo que saben que nunca les darán. País este, amado Sancho, que destronan Reyes y coronan a piratas pensando que el oro del Rey será repartido entre el pueblo, sin saber que los piratas solo reparten entre ellos.”

Politólogo – Latinoamericanista – Periodista independiente
Autor de varios libros con temática latinoamericana

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