Maranhao da marcha atrás y respalda el impeachment contra Dilma

Sin dar explicaciones, Waldir Maranhao derogó su decisión de anular el procedimiento de impeachment contra Dilma Roussef, luego de que --según informaciones extraoficiales de O Globo-- el partido conservador en el que milita, el Partido Progresista, amenazara con su expulsión.

Waldir Maranhao. Foto: Andre Coelho / Agencia O Globo
El presidente interino de la Cámara de Diputados de Brasil, Waldir Maranhao decidió anoche apoyar que siga el proceso de destitución contra la presidenta Dilma Rousseff, con lo que cambió radicalmente su postura inicial de frenar ese proceso y volver a votarlo en la Cámara Baja. Ayer el titular del Senado, Renan Calheiros rechazó frenar el proceso.
Según el diario O Globo, ese brusco cambio de Maranhao obedeció a que su formación, el conservador Partido Progresista (PP), amenazó con expulsarlo si mantenía su postura de rechazar el juicio político a Rousseff.
El presidente de la Cámara de Diputados comunicó anoche su nueva postura en un escrito enviado al presidente del Senado, en el que anuncia que deroga la anulación del juicio político a Rousseff en la Cámara Baja, aunque no explica los motivos de este cambio.
Maranhao había anulado la sesión en la que el pleno de la Cámara Baja aprobó la apertura del juicio político contra Rousseff y anunció que convocaría una nueva votación, con lo que produjo un terremoto político y jurídico. La sesión de la Cámara de los Diputados anulada por Maranhao tuvo lugar el 17 de abril pasado cuando 367 de los 513 parlamentarios dieron vía libre al juicio político destituyente contra Rousseff y trasfirieron la decisión definitiva al Senado.
Maranhao explicó que esa votación debía ser anulada por una petición de la Abogacía General del Estado, que indicaba que existen “vicios que declaran nula de pleno derecho” esa sesión de la Cámara. La decisión de ayer de Maranhao creó una gran incertidumbre sobre el futuro del proceso contra Rousseff, que finalmente se aclaró con la determinación del Senado de concluir hoy con los trámites del impeachment, que debe comenzar mañana y concluir el jueves, cuando la presidenta puede ser separada del cargo durante 180 días.
Brasil atraviesa una grave crisis institucional debido al procesamiento de la presidenta del país, que considera ese juicio político como un “golpe blando”, dado que no está involucrada en ningún cargo de corrupción sino en un irregular manejo presupuestario, común a muchos otros presidentes y gobernadores del país.
Fuente Página12 de Argentina