Lula versus Bolsonaro. Elecciones brasileñas 2022

José Antonio Friedl Zapata

Latinoamérica está atravesando momentos cruciales, dramáticos para su futuro democrático, registrando un retroceso alarmante en sus libertades básicas, ataques a la independencia judicial, que en muchos países ya no existe. La libertad de prensa se encuentra muchas veces acorralada con medios y periodistas a nivel internacional que afirman luchar por la democracia por un lado y por el otro oxigenan a regímenes criminales y totalitarios como los de Cuba, Venezuela y tantos otros. Es hora de desenmascarar los sistemas totalitarios y los que están en camino de serlo, esa debe ser nuestra labor primera.

En esta lucha titánica nos encontramos solos en medio de esta tormenta perfecta. El poderoso vecino del norte, que otrora fuera el faro para nuestra democracia, se encuentra en plena decadencia y confrontación política interna. La actual Administración lleva adelante una política nacional e internacional zizagueante, contradictoria y hasta hipócrita. Señalemos sólo a título de ejemplo que 18 senadores demócratas del Comgreso Norteamericano han pedido al presidente Biden que derogue leyes que afecten negativamente a los regímenes criminales de Venezuela y Cuba. Y otro indicio preocupante ha sido la creación de un organismo llamado “Desinformation Governance Board“, al mejor estilo del Ministry of Truth del visionario escritor inglés George Orwell. Y no olvidemos la caótica situación económica del país nunca antes vista en más de cincuenta años y su actitud belicista para resolver el problema de la guerra en Ucrania. Todos estos síntomas muestran claramente que algo no anda bien con la democracia norteamericana en estos días. Y de Europa qué podemos esperar, sumida en una peligrosa crisis de futuro incierto y con una guerra en Ucrania que menoscaba su economía y su seguridad, ante el peligro inminente de una guerra atómica.

¿Y qué podemos esperar de las Naciones Unidas y sus organismos internacionales que parecen muchas veces aliados, compinches de regímenes dictatoriales, compartiendo el ideario del internacionalismo socialista y avalando a gobiernos no democráticos? ¿ Cómo puede ser que de 193 países representados en la Asamblea General, sólo una pequeña minoría sean críticos de las dictaduras de Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia? ¿Qué podemos pensar de una organización mundial cuya Conferencia de Desarme está encabezada por Corea del Norte, o de la ineficiente Comisión Interamericana de Derechos Humanos ? ¿Y qué pensar de la Organización Panamericana de la Salud que comercia con los médicos-esclavos del régimen cubano distribuidos por todo el continente?

Sí, estamos solos, más aún ahora con el triunfo en Colombia del impresentable, corrupto y peligroso ex guerrillero Gustavo Petro, aliado de las dictaduras de nuestro asediado continente. Pero es en el Brasil en octubre próximo donde se dirimirá el futuro de la democracia latinoamericana.

Será un duelo entre titanes, entre Jair Bolsonaro y Lula, con un resultado aún incierto. Ninguno de los dos es un candidato sin riesgos autoritarios para un futuro realmente democrático para el país. Pero Lula cuenta con el decisivo apoyo logístico, financiero de poderosos grupos mediáticos internacionales y con el decisivo aval de la extrema izquierda de nuestro continente, como el Foro de San Pablo que él mismo fundara, del llamado Grupo de Puebla y del organismo Celac, afín a sus proyectos extremistas y dirigida ahora por el impresentable títere argentino, el presidente Fernández. Una lucha desigual de fuerzas la que enfrentaremos en este dilema del futuro del Brasil y de nuestro continente.

Mario Vargas Llosa ve claramente el peligro en ciernes de esta disyuntiva política en el Brasil. Pocas semanas atrás, en una conferencia en Montevideo con motivo de recibir el título de doctor honoris causa de la Universidad de la República, declaró que entre Bolsonaro y Lula prefiere a Bolsonaro. También habló acerca de votar bien y votar mal, y que votar bien es votar por la democracia, votar mal es simplemente votar en contra de ella. Confesó en su ponencia el estar “triste” por la situación que atraviesa Latinoamérica, y que el continente debería imitar al Uruguay.
La maquinaria mediática internacional de la izquierda progresista caviar está ya en plena marcha en su apoyo al candidato Lula para que ocupe la nueva presidencia del Brasil a partir de octubre próximo, y lo hace en forma sucia, sin respetar en lo más mínimo el código del buen periodismo. Un buen ejemplo nos brinda la tendenciosa revista norteamericana Time que en su edición de principios de mayo último intenta, sin ningún tipo de escrúpulo periodístico, blanquear la imagen del corrupto ex presidente del Brasil Lula, para poder ayudar a catapultarlo a la presidencia en las próximas elecciones . La tapa de la revista está cubierta con la foto de Lula y el título “Lula’s Second Act”, El segundo acto de Lula, y es rematado por el titular elegido para encabezar el propio reportaje, “ Lula the Redeemer”, o sea que Lula es una especie de Cristo redentor del Brasil, lo que no sólo es una blasfemia sino que insinúa que Lula vuelve a la escena política del Brasil para salvar a la nación. Ya el título nos da la pauta de la manipulación periodística. No se mencionan hechos importantísimos para el lector, como por ejemplo que Lula, como fundador del Foro de San Pablo, ha sido toda su vida un compinche de los crueles dictadores latinoamericanos a los que ha dado su apoyo. Tampoco se menciona que tan sólo semanas atrás el Foro de San Pablo mantuvo un seminario con altas personalidades del gobierno comunista chino para tratar de aumentar las relaciones bilaterales entre China y Brasil en caso de un triunfo de Lula. También en el artículo se omite mencionar que Lula fue condenado por abrumadores y repetidos casos de corrupción a 20 años de cárcel, y que fue liberado, pero no declarado inocente, gracias a la intervención de la mayoría de los jueces corruptos del Supremo Tribunal Federal, miembros de lo que se conoce en Brasil como “ la dictadura de la toga “, que buscaron errores en tecnicismos de su proceso para obtener su excarcelación y la posterior restitución de sus derechos políticos, lo que le permitió candidatearse nuevamente a la presidencia. Nada sabremos leyendo el artículo de la política futura que piensa llevar a cabo en su país.

Obviamente este medio, como muchos otros en el panorama internacional, ha ignorado sistemáticamente los muchos logros indiscutibles de Jair Bolsonaro. Hoy en día Brasil ha vuelto a ser una de las 10 mayores economías del mundo gracias a las políticas del actual presidente y a su ministro de economía Paulo Guedes que aplicó una libertad económica que hizo que el país fuera el primero de la región en recuperarse económicamente luego de los estragos de la pandemia. Hoy en día Brasil logró un record histórico en su balance comercial superando las exportaciones a las importaciones, desplazando a la Argentina como principal exportador de carne del mundo. Señalemos además que el desempleo bajó en un l0,5 %. Y otro dato a destacar es que en lo que va de este año los incendios forestales bajaron en un 20 % comparados con las cifras del año anterior. Datos y no relatos.

La reciente visita del magnate Egon Musk a Brasil y sus conversaciones con Bolsonaro confirman el apoyo del importante empresario al presidente brasileño y su compromiso a futuro, por una verdadera y efectiva defensa ambiental del Amazonas. Además Egon Musk le dio un espaldarazo a Bolsonaro en su lucha por una libertad de prensa irrestricta que permita al actual presidente poder comunicarse directamente con sus votantes sin ser excluido por plataformas mediáticas internacionales. Esta visita ha sido un gran apoyo para Bolsonaro en épocas pre-electorales en las cuales su opositor Lula sigue a la cabeza en casi todas las encuestas.

En los últimos meses de la campaña electoral Lula y su equipo propagandístico han acudido al truco de enfrentar a los dos candidatos presentando a uno como el candidato del amor y al otro, Jair Bolsonaro, como el candidato del odio. El mismo cursi, remanido truco utilizado también por el ex guerrillero colombiano Petro, que al conocer su triunfo electoral se llenó la boca diciendo que su presidencia será de amor y vida. ¡Qué memoria tan corta tienen nuestros pueblos que olvidaron, en el caso de Colombia, que el siniestro ex guerrillero era conocido como el Comandante Aureliano, alias El Caca, encargado de vigilar las inhumanas cárceles subterráneas donde mantenían a las víctimas de los secuestros! En el caso de Lula sus estrategas nacionales e internacionales le aconsejaron utilizar también el tema del amor en su campaña electoral. Por eso prepararon su reciente ostentosa y costosísima boda con Rosangela da Silva, conocida como Janja, una socióloga de 55 años, estrecha colaboradora del ex convicto, que lo visitaba regularmente en la cárcel y coordinaba su defensa. Amor, mucho amor de Lula con sus 75 años contra su oponente Bolsonaro que quieren hacerlo figurar como el representante del odio en la política.

Sí, estamos solos en esta tormenta perfecta regional y mundial, y nuestra labor debe ser desenmascarar al complot internacional narco-terrorista del vernáculo castro-chavismo y desenmascarar también a muchos de los grandes y poderosos medios mediáticos que trabajan denodadamente para socavar nuestras libertades e instituciones democráticas, que en el caso de Colombia y de Brasil tratan de lavar la imagen de políticos nefastos, como lo son Gustavo Petro y Lula, que nos traerán más zozobras y más pobreza a nuestros sufridos pueblos.

José Antonio Friedl Zapata

Politólogo – Latinoamericanista – Periodista Independiente
Autor de varios libros con temática latinoamericana

«Las opiniones aquí publicadas son responsabilidad absoluta de su autor».