Lula, política y justicia en Brasil.

Por ahora, Lula es candidato el 2022 y por el momento, todo parece indicar que el fallo del tribunal no será estrictamente jurídico, sino estará relacionado con lo que ocurra en los próximos meses con la gestión de la pandemia y con la situación político-económica del país.
Ricardo Israel.

Uno de los problemas recurrentes para la consolidación democrática en la región es no solo la sospecha, sino los hechos comprobados donde la justicia resuelve en términos políticos lo que afecta al poder y a quienes lo han ejercido.

El tema se complica cuando los tribunales aparecen con decisiones que en términos jurídicos generan un cambio de escenario. Allí se habla de “supremazos” por la sorpresa que generan. En Brasil, el Supremo Tribunal Federal (STF) es a la vez Corte Suprema y Tribunal Constitucional.

La pregunta es donde situar la situación de Lula.

El mes de marzo de este 2021 trajo consigo un cambio, tanto político como judicial, cuando el ministro Luis Edson Fachin resolvió anular las condenas por corrupción que habían sido dictadas contra Luiz Inácio Lula da Silva.

Esta decisión le permite a Lula volver a competir en elecciones y de ser confirmada, obligaría al sistema judicial a reiniciar todos los procesos en su contra. Es un borrón y cuenta nueva que se originó en una petición de habéas corpus. Fachin determinó que el entonces juez (y ex ministro de justicia de Bolsonaro) Sergio Moro y el juzgado de Curitiba simplemente no tenían competencia para juzgar a Lula, ya que los casos de corrupción por los que fue condenado no habían tenido lugar allí por lo que debían reiniciarse en la justicia federal de Brasilia.

La decisión individual de Fachin será revisada por el pleno (11 integrantes) del Tribunal, la que será definitiva. Por ahora, el fallo de Fachin ha generado un total cambio de escenario, sobre todo, por Lula como el principal rival de Bolsonaro para las próximas elecciones presidenciales.

Como se trata de Lula, Fachin ha sido motejado de simpatizante y Moro, de lo opuesto.

Si el pleno del STF anula lo resuelto por Fachin, Lula volvería a ser inhabilitado políticamente. Si la Corte lo ratifica, ello significaría abrir un proceso por prevaricación en contra del Juez Moro y sepultar su carrera política, ya que ha sido mencionado en muchos lugares como futuro presidenciable.

Traería consigo un cambio en un país que había transformado a Moro en el símbolo de la lucha contra la corrupción que no solo encarceló a Lula, sino también a varios empresarios que figuraban entre los hombres más ricos del país. También estos procesos fueron paradigmáticos a nivel internacional y las ramificaciones público-privadas de estos tentáculos mafiosos entre políticos y empresas privadas llevaron a que en varios países de la región se abrieran investigaciones y procesos que afectaron a distintos gobiernos.

Ese ambiente podría cambiar muy fuertemente si la mayoría del STF respalda a Fachin. Sin embargo, y paralelamente Lula también podría ser inhabilitado en caso de ser encontrado culpable de corrupción o tráfico de influencias en los otros procesos que se le siguen. Para los efectos de perder nuevamente sus derechos políticos, al menos se necesitaría que si es condenado ello sea ratificado por un juzgado de segunda instancia, para dar cumplimiento a lo dispuesto en la ley.

Hoy Lula está en libertad, pero alcanzó a estar preso 580 días, lo que se transformó en todo un hito a nivel nacional e internacional. Podría volver a la cárcel no solo si se anula la decisión de Fachin sino también si se confirman condenas contra Lula al revisarlas en última instancia, ya que aún existen recursos pendientes como también presentaciones que cuestionan la imparcialidad de Moro y de los fiscales. Por último, podría ocurrir que Lula sea encontrado culpable en alguno de los otros procesos.

Es decir, hay que tomar con cuidado lo que ocurre a nivel jurídico, ya que el escenario ha sido modificado de tal forma que una de las escasas certidumbres es que la actual jurisprudencia prohíbe el encarcelamiento mientras pueda apelar de alguna primera decisión.

Los temores de un traslado de los procesos de Curitiba a Brasilia se dan porque la justicia federal ya absolvió a Lula en tres juicios al considerar que las pruebas eran insuficientes, aunque todavía hay tres casos pendientes en que figura como imputado.

La conclusión está condicionada a la pregunta básica, la de ¿Cómo resolverá el pleno del Supremo Tribunal Federal ?, cabeza de un poder del Estado donde seguramente habrá una ponderación de la situación política. Además, todo juez en todo el mundo tiene sus propias ideas políticas y religiosas. Lo que se les pide es que al menos al llegar al máximo sitial de un país, para garantizar la imparcialidad, adopten lo que se llama el “deber de la ingratitud” hacia aquellos que los ayudaron a llegar allí.

Por ahora, Lula es candidato el 2022 y por el momento, todo parece indicar que el fallo del tribunal no será estrictamente jurídico, sino estará relacionado con lo que ocurra en los próximos meses con la gestión de la pandemia y con la situación político-económica del país.

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(*) Abogado (Universidad de Chile, Universidad de Barcelona), Doctor (Ph.D.) en Ciencia Política (Government, University of Essex), ex candidato presidencial en Chile (2013).

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