Los líderes mundiales deben reconocer los resultados de la consulta popular venezolana y apoyar activamente a la oposición del país

La oposición venezolana obtuvo una gran victoria el domingo 16 de julio, cuando millones de venezolanos rechazaron el régimen de Nicolás Maduro en un referéndum popular.

La oposición venezolana obtuvo una gran victoria el domingo 16 de julio, cuando millones de venezolanos rechazaron el régimen de Nicolás Maduro en un referéndum popular.

Este referéndum, también llamado “consulta popular” en términos legales, fue organizado por la oposición venezolana, aprobada por el poder legislativo (que está en manos de la oposición) y desaprobada por el Consejo Nacional Electoral o CNE (que es totalmente Siendo ejecutado como un títere del gobierno de Maduro).

Esta consulta pública fue iniciada por la oposición después de tres meses de protestas populares contra el régimen de Nicolás Maduro que dejaron 100 muertos, incluyendo una mujer asesinada el día de la votación por los bandidos del gobierno, también conocidos como “colectivos”. La idea del referéndum está enmarcada en el artículo 71 de la Constitución venezolana de 1999 aprobado y apoyado por el predecesor de Maduro, Hugo Chávez. Según este artículo constitucional, “las cuestiones de especial importancia nacional pueden ser objeto de referéndum popular por iniciativa del Presidente, por votación de la mayoría de los miembros de la Asamblea Nacional o por petición de un mínimo del 10% que están inscritos para votar”.

Asimismo, el referéndum encuentra fundamento en el artículo 350 de la Constitución que permite la desobediencia civil o el no reconocimiento de un régimen o autoridad cuyo comportamiento contradice los valores y principios de la República, no garantiza la gobernabilidad democrática o socava los derechos de los ciudadanos venezolanos.

El referéndum también se llevó a cabo en reacción al llamado de Maduro para una nueva asamblea constituyente que reformaría la constitución actual. La reforma constitucional de Maduro ha sido ampliamente interpretada como un intento de consolidar la dictadura de facto que ha impuesto al pueblo venezolano. De hecho, es una constitución anticonstitucional.

Así, el referendo pretendía rechazar la iniciativa “constitucional” de Maduro al plantear la pregunta: “¿Rechazas la asamblea constitucional sin la previa aprobación del pueblo de Venezuela?”. La consulta también plantea la pregunta: “¿Son las Fuerzas Armadas venezolanas las que obedecen a la Constitución de 1999 y respetan las decisiones de la Asamblea Nacional”?

Esta segunda pregunta es el resultado del hecho de que a lo largo de los años los regímenes de Chávez y Maduro han cooptado a las fuerzas armadas purgando a ciertos oficiales y promoviendo a otros para subordinar las fuerzas armadas al proyecto político del régimen. Así, las Fuerzas Armadas han dejado de ser sometidas a la constitución y a las leyes del Estado y en cambio se han convertido en herramientas de las prerrogativas y voluntad arbitraria del régimen.

La última pregunta a los ciudadanos es que si aprueban la renovación de los poderes públicos y el restablecimiento de las elecciones libres que debe seguir un gobierno de unidad nacional.

La tercera pregunta, de hecho, preguntó a las personas si están interesadas en nuevas elecciones libres que podrían conducir a una transición del actual régimen autoritario.

El referéndum no fue aprobado por la CNE. Por lo tanto, este organismo ha afirmado que el resultado de la consulta no es vinculante. Por otro lado, la oposición afirma que los resultados deberían ser válidos porque la Asamblea Nacional tiene la autoridad constitucional para convocarla.

Independientemente de si el gobierno de Maduro reconoce o no este referéndum, o si su resultado es jurídicamente vinculante o no, en un país donde el propio gobierno es ilegítimo, el referéndum refleja esta misma ilegitimidad.

Curiosamente, cuando la CNE decidió no dar su sello de aprobación al referéndum de hecho también se mantuvo impotente para realizar cualquier tipo de fraude. Las elecciones organizadas y aprobadas por el gobierno siempre han sido sospechosas de ser fraudulentas. De hecho, en las últimas elecciones parlamentarias, donde la oposición ganó la mayoría, Maduro intentó manipular los resultados. Sin embargo, tal movimiento fue detenido por el Ministro de Defensa Vladimir Padrino, muy probablemente temeroso de un levantamiento popular.

Ahora, después de la victoria del domingo, la Asamblea Nacional considera que tiene el mandato de nombrar un nuevo gobierno de transición, nuevos ministros, nuevas autoridades electorales y nuevos jueces de la Corte Suprema. (La “hora cero”)

Esta “hora cero” también significa que la población se anima a resistir y golpear hasta que el régimen de Maduro se derrumbe.

Pero la “hora cero” también se aplica a nosotros, a la comunidad internacional y a los Estados Unidos en particular.

Esta vez la aplastante derrota sufrida por el gobierno de Maduro refleja la voluntad real del pueblo y, lo que es más importante, su valor para expresar su rechazo a la dictadura venezolana. El mundo debe ver esto y reaccionar con la integridad moral que la situación requiere. Respete los resultados de este referéndum y apoye a la oposición.

Los países latinoamericanos y toda la comunidad internacional, incluidos los Estados Unidos, deben reconocer los resultados de la consulta popular como legítimos. El presidente latinoamericano que apoyó la acción de la OEA en Venezuela debe ser el primero en hacerlo.

El mundo necesita proceder a aplicar sanciones, mega sanciones. El presidente Donald Trump debe marcar el paso. Congelar los activos de CITGO, la rama americana del petrolero venezolano PDVSA, y la principal fuerza de cabildeo en los Estados Unidos en nombre de esta dictadura, que es también un narco-estado con vínculos con terroristas. La dirección política y militar de Venezuela debe ser aislada, sancionada y sus bienes congelados. Hay que fomentar la disidencia entre quienes forman parte del gobierno. Ya ha habido algunos actos de deserción dentro de las filas chavistas y esta consulta popular puede traer más desertores.

Los líderes latinoamericanos y el presidente Trump, deben tomar una valiente decisión ahora. Esperamos que el mundo lo siga.

Publicado en inglés por Center for Security Policy el lunes 17 de julio, 2017.

*Las opiniones aquí publicadas son responsabilidad absoluta de su autor*