Los Derechos Humanos en Cuba

Ni los más fervientes cómplices de la dictadura castrista, pueden negar estas declaraciones. Castro mintió porque para un marxista, el fin justifica los medios.Y miles de cubanos fueron y son perseguidos por sus ideas, fusilados y encarcelados, fueron cerrados los periódicos, y establecida una dictadura comunista.Todo lo que dijo que nunca haría la revolución...

Cuba es la Isla mayor de Las Antillas. Fue descubierta por Cristóbal Colón en el año de l492. Está a 90 millas de la península de la Florida en EEUU Actualmente tiene unos once millones de habitantes;  una sexta parte de la población  vive en el extranjero a donde  se  han ido huyendo de la represión del gobierno cubano. Hay dos hechos irrefutables  que quiero citar antes de desarrollar el tema de los derechos humanos en la Isla: el primero es  que en Cuba hay una dictadura hace ya cincuenta   años y que  es la dictadura más larga que ha padecido un país americano y quizás cualquier otro pueblo en todo el planeta… Y no hay dictadura buena. No importa de qué signo o ideología se trate. Desde el punto de vista ético, todas las dictaduras son repudiables y  no debe existir diferencia alguna entre una sesión de torturas en una dictadura de la derecha o  en una dictadura de la izquierda (comunista). Sin embargo, en el caso de Cuba ha primado una sensibilidad selectiva, un doble estándar que se ha traducido en un  apoyo cómplice a la falta de todas las libertades, a la violación sistemática de los derechos humanos, a las torturas, al despojo y a la represión más brutal que ha conocido nunca la Isla de Cuba. La razón de este apoyo que ha recibido Castro, que  le ha permitido reprimir con absoluta impunidad, enterrar a sus víctimas en silencio, asesinar,  lo ha conseguido gracias a  su enfrentamiento y agresividad contra los EEUU. La inmensa mayoría de los países y sus gobiernos, intelectuales, pueblos y prensa odian a los EEUU y ese odio lo han canalizado apoyando los crímenes de Castro, en la aberración moral de creer que con ese apoyo al dictador comunista y a sus métodos en contra del “Imperialismo Yankee” les dan en la cabeza a los norteamericanos. Y el segundo hecho, también irrefutable es  que el tirano Fidel Castro siempre ha mentido. Baste señalar que el 1959, en el famoso programa ‘Ante la Prensa’ en EEUU, declaró, que él no era comunista, que estaba en contra del comunismo y de cualquier dictadura.

El 2 de abril de 1959, en declaraciones a la televisión cubana Castro dijo: “perseguir al católico porque es católico, perseguir al protestante porque es protestante, perseguir al masón porque es masón, perseguir al rotario porque es rotario, perseguir al Diario de la Marina porque sea un  periódico de tendencia derechista, ó perseguir a otro porque es de tendencia izquierdista, a uno porque es radical y de extrema derecha y a otro de extrema izquierda, yo no lo concibo, ni lo hará la revolución… lo democrático es lo que estamos haciendo nosotros, respetar todas las ideas. Cuando se comienza por cerrar un periódico, ningún periódico puede sentirse con seguridad; cuando se comienza a perseguir a un hombre por sus ideas políticas, nadie puede sentirse seguro”.

Ni los más fervientes  cómplices de la dictadura castrista, pueden negar estas declaraciones. Castro mintió porque para un marxista, el fin justifica los medios. Y miles de cubanos fueron y son perseguidos por sus ideas, fusilados y encarcelados, fueron cerrados los periódicos, y establecida una dictadura comunista. Todo lo que dijo que nunca haría la revolución.

En el 1959 la inmensa mayoría del pueblo cubano apoyó a Fidel Castro. Su lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista tuvo mucho apoyo y simpatías. Era la época en que Castro prometía justicia, libertad y respeto a la dignidad del ser humano. Ese engaño duró poco tiempo porque Castro no hizo otra cosa que sustituir la dictadura que combatió, por su propia dictadura, mil veces más sanguinaria con más de 15 mil fusilados y decenas de miles  de asesinados en las cárceles políticas y militares, o torturados en la sede de la Policía Política, el terrible cuartel general de la Seguridad del Estado en cuyos sótanos, han perdido la vida miles de cubanos.

Cuando muchos  de los  que lo apoyaron y combatieron en las montañas en la famosa guerra de guerrillas, los empresarios y capitalistas que financiaron la revolución, pero que no lo habían hecho para instaurar una dictadura comunista comenzaron a discrepar de Castro, terminaron dejando sus vidas en los paredones de fusilamiento, en  la  cárcel o huyendo del país.

Entre los más conocidos y cercanos a Castro estaban el Comandante Huber Matos, que peleó junto a  él en la Sierra Maestra y  únicamente por renunciar a la Revolución, sin estar involucrado en ninguna conspiración o actividad contrarrevolucionaria, por el solo hecho de escribir una carta diciéndole a Castro que no quería continuar en el gobierno, fue acusado de traidor y condenado a 20  años de prisión los que cumplió hasta el último día. Lo mismo le sucedió al comandante Mario Chanes,  éste fue uno de los asaltantes al Cuartel Moncada, cumplió prisión junto a Castro, se entrenó en México y regresó a Cuba  en el yate Granma, la expedición armada  que dio inicio a la guerra en las montañas de la Sierra Maestra. En los primeros años de la revolución por no apoyar a Castro y oponerse a sus planes comunistas, Chanes fue condenado a 30 años de prisión los que también cumplió hasta el último día.

Otros  ex-compañeros de Castro corrieron peor suerte, porque fueron ejecutados frente a los paredones de fusilamiento como el comandante  Sori Marín, Jesús Carreras, Clodomiro Miranda, William Morgan y muchos otros.

Las violaciones de los Derechos Humanos comenzaron en el propio mes  de enero de 1959 entre el 8 y el 9 de aquel mes, en la provincia de Oriente, en la loma de San Juan fusilaron 103 militares, sin juicio, sin cargos específicos. Entre ellos diez jóvenes que aspiraban a ser soldados y que estaban allí esperando ser examinados para su aprobación o no. Los rebeldes de Castro, dirigidos por su hermano Raúl y otros oficiales de la revolución triunfante, abrieron una zanja con una buldócer y al borde colocaron a las víctimas que cayeron sin vida a la fosa común cuando los pelotones de fusilamiento los ejecutaron.

Quedaron dos testigos, uno de ellos Carlos Lazo Cuba, que ahora vive en la ciudad de Miami, ex-miembro de la Fuerza aérea a quien separaron a última hora para juzgarlo en un proceso judicial que preparaban a  estos militares. Éste tuvo lugar en el 1959,  fue   el famoso juicio a los pilotos de la derrocada fuerza Aérea del gobierno de Batista. Un tribunal revolucionario integrado por combatientes barbudos, no logró encontrar una sola prueba contra aquellos hombres, sencillamente porque eran  mecánicos, personal de tierra, pilotos de enlace, de correo etc., etc., ya que  los que podían ser acusados de atacar a las guerrillas de Castro en las montañas -por demás lícito en una guerra- habían huido del país en sus propios aviones.

Cuando Fidel Castro supo que habían sido absueltos, montó en cólera y exigió que los volvieran a enjuiciar   y que todos debieran ser condenados a 30 años de prisión. El comandante  revolucionario que fungió como Fiscal, un barbudo, con verdadero sentido del honor, se sintió tan avergonzado de aquella monstruosidad jurídica que prefirió antes que volver a enjuiciar a aquellos hombres por las mismas acusaciones  darse   un balazo en la cabeza; se llamaba Félix Eleuterio Pena.

Asi comenzaron las violaciones de los Derechos Humanos en Cuba, en el propio  mes de enero de 1959. Todos los altos funcionarios que en aquel gobierno revolucionario guardaron silencio frente a aquellos atropellos y crímenes,  de alguna manera fueron cómplices, activos o pasivos. Prisioneros hubo  que fueron fusilados, acusados de la muerte de un  revolucionario que días después aparecía vivo porque estaba exiliado en Venezuela o en otro país. Se cometieron crímenes, juicios sumarísimos sin garantías procesales, sin pruebas, condenados por convicción. El entonces jefe de la fortaleza militar de la Cabaña, era el famoso comandante  “Ché” Guevara, decía éste  “que ante la duda había que fusilar.” él mismo, con sus propias manos, con su propia arma, ejecutó a decenas de prisioneros, el más célebre de todos fue el teniente Castaño al que sacó de la celda, lo sentaron en el asiento delantero de un jeep militar, detrás estaba el Ché Guevara. Lo mató dándole un  tiro en la nuca.

Cuando se habla en los organismos internacionales, en los informes de las organizaciones no gubernamentales que tratan el tema de las violaciones de los derechos humanos en Cuba, se citan cifras, estadísticas. Son eso, informes académicos, fríos…para mí son algo más que cifras, son mis fantasmas, son mis muertos, son los hombres con los cuales compartí más años que los que viví con mi propia hermana de sangre. Por ello mi testimonio de la situación de los derechos humanos, no es un  relato periodístico, ni un análisis desde afuera, con  códigos y barras y citas de las leyes que se violan: soy un testigo de primera mano, un protagonista y una víctima.

Yo era un funcionario  del gobierno revolucionario de Fidel Castro, trabajaba en el Ministerio de Comunicaciones, tenía entonces 21 años y yo también creía en aquel hombre barbudo, carismático, creí  en todo aquel torrente de promesas de paz, de justicia social, de  libertad, de  felicidad para todos los cubanos. Mis ideales de juventud me hicieron verlo como la solución a todos los problemas de la Nación… Pero  muy poco duró aquella ilusión… Yo tenía formación ideológica y creencias profundamente cristianas… y desde dentro, fui testigo de cómo los comunistas iban ocupando los cargos claves del poder. Todavía Castro negaba su militancia marxista….

Una mañana milicianos del ministerio,  armados con metralletas, se presentaron en mi oficina para colocar un letrero sobre mi mesa de trabajo con un slogan que decía: ”Si Fidel es comunista, que me pongan en la lista que estoy de acuerdo con él”… aquella era la ofensiva propagandística del Partido Comunista, partía del razonamiento de que si todo lo que hacía Fidel era bueno para el pueblo, y si eso era ser comunista, pues entonces ser comunista no era malo, y si  Fidel lo era ¿por qué no también yo? –pensaban los ideólogos del Partido que así reaccionaría la población, la masa… pero  no acepté el colocar aquel slogan sobre mi mesa. Los milicianos me preguntaron en tono amenazante por qué  yo no estaba de acuerdo con Fidel… -Si es comunista no- fue mi respuesta. No sospeché la trascendencia de aquella negativa mía, pero  fue suficiente para  señalarme como un desafecto, como un  enemigo de  la revolución….

Unas semanas después desperté con el cañón de una ametralladora en la frente que me  empujaba  la cabeza contra la almohada. Era la madrugada del día 28 de diciembre de l960. En un minucioso registro que efectuaron en mi casa, no encontraron nada que pudiera señalarme como un conspirador, ni armas, ni explosivos, ni volantes contrarrevolucionarios, nada…

Me llevaron a la  sede de la Policía Política. Durante los interrogatorios los oficiales me comunicaron que aunque no tenían ninguna prueba en mi contra, que aunque nadie me acusaba, ellos tenían la convicción moral de que yo era un enemigo potencial de la Revolución y que por eso iban a condenarme. En una semana estaba yo frente a un Tribunal Revolucionario en la fortaleza militar de la Cabaña. El Presidente de  aquel Tribunal del pueblo tenía las piernas cruzadas sobre la mesa, y en un gesto de desprecio por lo que estaba ocurriendo,  leía una revista de comics,  yo solo veía las suelas de sus botas.

En realidad no tenía por qué prestar atención, porque las sentencias ya venían dictadas de la sede de la Seguridad del Estado, era allí donde imponían las condenas. Cuando un prisionero tenía un abogado con relaciones dentro del gobierno, antes de ir a juicio podía decirle a su cliente cuantos años iba  a recibir de condena. En apenas una semana desde la fecha de  mi arresto yo había sido “investigado” “procesado” y condenado a 30 años de privación de libertad y a 20 años de interdicción política.

Cuando regresé al patio de la prisión, mis compañeros me levantaron en hombros y me felicitaron. Para un observador ajeno a aquella realidad podía parecer surrealista que felicitaran a un preso  que ha sido condenado a 30 años de cárcel; la razón de aquella felicitación era porque solo estaban  en aquellos días dando dos sentencias, 30 años o pena de muerte y yo había salvado la vida….

En unos días fui trasladado a la prisión  de la Isla de Pinos, una isla al sur de Cuba, en la que Robert Louis Stevenson se inspiró para escribir La Isla del Tesoro… En octubre de 1961, con otros tres compañeros escapamos de la prisión. Uno de ellos era Pedro Luis Boitel, líder estudiantil universitario y compañero de lucha de Fidel Castro. Años más tarde el propio Fidel Castro, estando Pedro Luis en huelga de hambre, dio la orden de que le negaran el agua hasta que muriera. Pedro  Luis falleció en una agonía terrible.

A  los tres días nos capturaron. Yo tenía una pierna muy inflamada por la rotura de varios huesos. Nos llevaron a celdas de castigo y cuando pedí asistencia médica para mi pierna ennegrecida, un guardia saltó sobre ella. Los guardias caminaban por encina de los calabozos que tenían como techo una malla de acero y desde arriba nos pinchaban con varas puntiagudas de madera para no dejarnos dormir. Uno de los castigos consistió en lanzarnos desde lo alto, recipientes llenos de orines y excrementos recolectados entre  los presos por delitos comunes. Nos despertábamos con el rostro lleno de mierda y chorreando orines. No había agua, estuvimos un año sin poder bañarnos. Fidel Castro declaraba en aquel entonces, que jamás la revolución había maltratado a un  prisionero. (sic)

Allí fuimos víctimas de todo tipo de  torturas, golpizas sistemáticas, incomunicación por años. Soy un superviviente de los planes  de trabajos forzados de Isla de Pinos. Cuando en las madrugadas salían las cuadrillas a los campos, nunca se tenía la certeza de regresar vivo; miles fueron heridos, golpeados salvajemente,  torturados, asesinados   en las canteras, en las ciénagas. Fueron aquellos verdaderos campos de exterminio.

Nuestras denuncias y las de nuestros familiares a los organismos internacionales no eran escuchadas. Cuanto más arreciaba el enfrentamiento de Cuba contra EEUU, más apoyo recibía la revolución cubana de gobiernos y de la prensa, con más ensañamiento nos trataban. Cada vez que los americanos bombardeaban a las guerrillas comunistas del vietcom, la guarnición de la prisión  entraba en zafarrancho de combate y nos golpeaban salvajemente.

De la prisión  de Isla de Pinos nos llevaron a la cárcel de Boniato. Allí establecieron  un centro de experimentación bilógica dirigido por médicos de la Alemania comunista, Checoslovaquia y también cubanos. Nos encerraron en  celdas  con puertas y ventanas totalmente cubiertas  con planchas de acero, con una ranura al nivel del piso por donde abrían una tapa y metían el plato con los alimentos; sin agua corriente, durmiendo en el suelo; incomunicación total, negación de asistencia médica, de correspondencia, de libros, de luz del sol  o artificial, en penumbra constante. Durante meses solo recibimos una dieta a base de carbohidratos. Lo hicieron para provocar enfermedades carenciales y trastornos del metabolismo. Las raciones  se componían de una mezcla de harina de maíz, pastas hervidas y arroz. Nuestros doctores allí presos calcularon que  no llegaban a las mil calorías diarias. Pronto los resultados de aquella  alimentación carente de proteínas y vitaminas, comenzaron a verse. Adelgazábamos  por horas, por días. A los pocos meses aparecieron los primeros casos de escorbuto, enfermedad carencial producida por la ausencia de la vitamina C, iban apareciendo unos como granitos oscuros y moretones en la piel, en los brazos y muslos; las encías se inflamaron y enrojecieron y comenzaron a sangrar  con solo tocarlas.

Uno de los nuestros, el ingeniero Arroyo se oprimía las encías con el dedo grueso de la mano y la sangre le corría a lo largo de todo el brazo y goteaba en el piso… se le aflojaron los dientes y los perdió casi todos…..Aparecieron los edemas del hambre. Recuerdo que cuando se me hincharon las piernas yo oprimía con firmeza el dedo sobre ellas y éste se iba hundiendo como si lo hiciera en arcilla blanda. Luego quedaba un hueco impresionante de donde se había desplazado el líquido de la inflamación.

Los médicos iban a inspeccionarnos celda por celda, tomando muestras de sangre, nos interrogaban acerca de cómo nos sentíamos, cómo dormíamos, en qué pensábamos, qué era lo que más extrañábamos… estaban experimentando con nosotros.   Así fue durante semanas, durante meses, hasta que apareció muerto en su celda Esteban Ramos Kessel, y unos días después Ibrahim Torres Martínez, los dos murieron por desnutrición. Después murió, por falta de asistencia médica, Ramón Castillo del Pozo. Entonces los médicos repartieron vitamina C y dieron algunas frutas y proteínas…no querían que se les murieran sus conejillos de Indias… Cuando la familia de Esteban  Ramos Kessel reclamó el cadáver, las autoridades comunistas les dijeron que ese recluso había muerto sin cumplir su condena, que le debía años a la revolución y que por lo tanto el  cadáver les pertenecía a ellos… Nunca se ha sabido en qué cementerio enterraron a éste prisionero.

Un día,  enloquecido por un dolor de muelas, Laureano trató de extraerse  él mismo la pieza  con un clavo enmohecido  y una cuchara, pero sólo logró destrozarse las encías y romper en pedazos la muela… A las  pocas horas  tenía una infección  que le inflamaba todo el maxilar. Se llamó a los militares pero se negaron a sacar al prisionero para darle asistencia médica. Prometieron ir a inyectarlo para el dolor y no fueron. Al día siguiente tampoco fueron. Los prisioneros como protesta rechazaron el almuerzo. Vino un oficial, el teniente Elio, jefe del edificio para decir que sólo  le darían asistencia si aceptaba la rehabilitación política, es decir si firmaba un documento renegando de sus ideales. Los prisioneros hicieron lo único que podían por salvar la vida de Laureano, que para entonces tenía fiebre alta y comenzaba una septicemia: sacudieron las rejas con violencia. Acudió la guarnición, fueron sacando a los prisioneros celda por celda, a patadas  y  culatazos, rompiendo las cabezas con barras de hierro, los fueron arrinconando al fondo del pasillo, el teniente Pérez de la Rosa, jefe de aquella tropa enardecida, estaba golpeando al prisionero Enrique Díaz Correa, se interpuso entre ellos otro preso que era Pastor, Gerardo González, a quien todos llamábamos cariñosamente el Hermano de la Fe, éste levantó los brazos al cielo – como siempre hacia – y dijo: “¡Perdónalos Señor que no saben lo que hacen!” Pedía a Dios perdón para sus verdugos… fue una fracción de segundos; el teniente Pérez de la Rosa le disparó una ráfaga con su fusil ametralladora que casi le separó la cabeza del cuerpo. El Hermano de la Fe cayó muerto instantáneamente, detrás de él Enrique Díaz Correa trataba de sostener el cuerpo inerte, el teniente volvió a disparar y  Enrique  recibió nueve disparos  de aquella segunda ráfaga. Hasta el día de su muerte, pues se salvó en aquella ocasión, llevó un proyectil alojado en su espalda.

Cuando se denunció aquella masacre a la organización no gubernamental Amnistía Internacional, la respuesta que recibieron nuestros familiares de ellos fue que el gobierno cubano (la dictadura) les había dado una versión diferente a la que nosotros dábamos. Era el año de l975. Ya habían muerto miles de presos políticos cubanos en los paredones de fusilamiento, juzgados sin garantías de un debido proceso, encausados sin pruebas, ya se habían producido cientos de ejecuciones extrajudiciales, había terminado el trabajo forzado en Isla de Pinos con la secuela de miles de prisioneros  políticos golpeados, torturados, asesinados, enloquecidos….ya había quedado atrás  la pesadilla de los experimentos biológicos de la cárcel de Boniato con los asesinados allá… Ya Castro había ordenado la muerte de  Pedro Luis Boitel, ya habían asesinado al estudiante Alfredo Carrión, a Ernesto Díaz Madruga, a Roberto López Chávez al que le negaron  el agua y cuando agonizaba pidiéndola, entraron cuatro militares, él estaba casi inconsciente en el piso y le preguntaron si tenía sed y entonces le orinaron en la cara, en la boca.  Murió al día siguiente….

Nada de esto lo quiso creer ni investigar  Amnistía Internacional, para ellos en todos aquellos años, en Cuba no existían prisioneros políticos y mucho menos violaciones de Derechos Humanos. Sean McBride era en aquel entonces el Secretario General de Amnistía Internacional. Este señor presidía una conferencia sobre Derechos Humanos en Caracas. Venezuela, a la que habían invitado a mi esposa….cuando ella comenzó a hablar y mencionó a los presos políticos cubanos, Sean McBride comenzó a golpear el micrófono para que nadie pudiera escuchar lo que ella decía; gritó y exigió que  no la dejaran  hablar….Ese mismo año, 1977, Sean McBride recibió la Medalla Lenin de la Paz, concedida por el Comité Central del Partido Comunista de la entonces Unión Soviética…La Cuba comunista de Fidel Castro era inexistente para la prestigiosa organización que defendía los derechos humanos. Fue en el año  1978 cuando Amnistía Internacional, ya sin la dirección  de Sean McBride “descubrió” que en Cuba había presos políticos, yo fui  el primer preso de conciencia adoptado por esta organización en la cual militan personas maravillosas, bondadosas, pero la dirigencia generalmente está formada por elementos de la extrema izquierda, que no pueden ocultar, aunque lo intenten, sus simpatías por la dictadura de Fidel Castro.

El fervor y la inmediata denuncia cuando se trataba de violaciones de los derechos humanos en el Chile de Pinochet o en la Argentina de los militares golpistas, se enfriaba cuando se trataba de denuncias a la dictadura cubana. Los cubanos casi teníamos que enseñar los cadáveres, Amnistía preguntaba a la dictadura y se inclinaban a creer los desmentidos  de Castro.

La violación de los Derechos Humanos en Cuba es constitucional, creo que es el único país que admite  en su Carta Magna  la violación de los Derechos Humanos. Por ejemplo, el artículo número 52 de la Constitución cubana dice textualmente: “Hay libertad de expresión y de prensa conforme a los fines de la sociedad socialista….” La Comisión  Interamericana de los Derechos Humanos publicó un análisis sobre este artículo de la Constitución cubana

Que por interesante, reproduzco aquí:

“Tal como puede advertirse, la Constitución cubana subordina el ejercicio de la libertad de expresión “a los fines de la sociedad socialista”. No se trata  de las limitaciones que normalmente se estipulan en otras constituciones, tales como el orden público, la moral y las buenas costumbres, el derecho de los demás o la salvaguarda de la reputación de las personas, etc. etc.  Las limitaciones al ejercicio de los derechos humanos son siempre imprescindibles; lo que es diferente -y decisivo- es la perspectiva de la cual dichas limitaciones son establecidas.

En un caso, ellas obedecen a la necesidad de armonizar el ejercicio de diferentes derechos y garantiza, por esa vía, la vigencia de todos ellos: El papel del Estado es lograr esa armonización en las situaciones concretas restringiendo el ejercicio de los derechos sólo con ese fin. En el caso de la

Constitución de Cuba que se considera, la perspectiva es diferente: es el ejercicio de los derechos  el que debe adecuarse a los fines que el Estado busca alcanzar. En un caso, es el Estado el que limita su acción frente a los derechos de las personas; en el caso que se examina, son las personas las que limitan sus derechos ante los fines perseguidos por el Estado”

La libertad artística también está  limitada por la Constitución, en el artículo 38 dice  que: “es libre la creación artística, siempre que su contenido no sea contrario a la  Revolución…”  Esta es la justificación legal para la censura. Pero, ¿quién determina que la obra artística es contraria a la Revolución..? ¿Qué significa, contraria a la Revolución…? Esta violación  constitucional de la libertad artística quedó aún más demostrada con las famosas palabras del dictador Fidel Castro a los intelectuales cuando les dijo: “dentro de la Revolución, todo, fuera de la Revolución, nada”.  La UNEAC (Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba) ha sido el aparato censurador, el policía de los artistas. Recuerdo el caso de un profesor Universitario sospechoso de ser desafecto a la Revolución al que efectuaron un registro en su casa y le ocuparon un libro, “Las Profecías de Nostradamus “ escritas en el l500, pues aunque parezca increíble, le dieron el libro a los ”intelectuales de la UNEAC”, y estos, luego de profundos estudios y análisis, dictaminaron que ese libro era “anticubano y antisoviético”, el profesor universitario fue condenado a 6 años de cárcel por la posesión de ese libro “contrarrevolucionario”.

En el año l988, en la 56 Asamblea de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas se acordó que  una comisión viajara  a Cuba para investigar la situación de los Derechos Humanos en la Isla.

La delegación estaba dirigida por el Embajador Alione Sene, de Senegal. Los embajadores J.Sefi Attah de Nigeria, representando el grupo de países africanos; Todor Dichev de la entonces Bulgaria comunista, representando a los países tras la cortina de hierro; el sub-secretario de Asuntos Extranjeros  José D. Ingles de Filipinas, representando a los países asiáticos;  Michael J.

Lillis de Irlanda, representando a los países del bloque occidental; Rafael Rivas Posada de Colombia, representando a los países de América Latina.

Al fin el sueño de muchos cubanos víctimas de las torturas y violaciones de los Derechos Humanos en Cuba de llevar el tema a las Naciones Unidas, se había logrado. Ahora solo faltaba que Cuba no pudiera manipular el resultado de la investigación. El Embajador cubano, Raúl Roa le había garantizado a Fidel Castro que él tenía todo bajo control, yo mismo escuché sus conversaciones telefónicas con el dictador; el gobierno de Cuba subestimó a los embajadores que integraban la comisión y se olvidó de que los opositores a la dictadura, también podíamos pensar y actuar.

El trabajo de once días en la Isla fue recopilado en un informe de cuatrocientas páginas. Fue la primera vez que un  país fue investigado de forma tan absoluta en todos los aspectos de la sociedad. Fue aquel el informe más completo que ha elaborado las Naciones Unidas en toda su historia y la prueba irrefutable de que en Cuba se violan los Derechos Humanos de manera sistemática, institucional.

El grupo logró documentar en aquellos once días, 137 ( ciento treinta y siete) casos de torturas; siete desparecidos; 128 detenciones arbitrarias; 102 violaciones al derecho de un debido proceso; 199 al derecho a la seguridad; 81 violaciones a la libertad religiosa; 45 a la libertad de asociación; 146 violaciones a los derechos económicos, sociales y culturales; 264 violaciones al derecho al trabajo y su disfrute;  asesinatos políticos y miles de violaciones de todos los artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de la cual Cuba es signataria.(Páginas 103, 104 y 105 del Informe  E/CN.4/1989/46, 21 de febrero 1989 )

El informe de aquella comisión cita también  en su párrafo número 75 (setenta y cinco) algunos tipos de tortura: A continuación  transcribiré textualmente ese párrafo:

“Encierros en cuartos fríos; descontrol en tiempo y espacio; inmersión en pozos ciegos; intimidación con perros; simulación de fusilamientos  ; golpizas a los reclusos; trabajos forzados; confinamiento por años en calabozos llamados ”gavetas”; uso de altoparlantes con ruidos ensordecedores durante las huelgas de hambre; despersonalización del detenido mediante la total desnudez en celdas de castigo; supresión de agua a los presos declarados en huelgas de hambre; presentación del recluso desnudo ante sus familiares para obligarles a  aceptar el plan de rehabilitación política; negación de la asistencia médica por tiempo indefinido y obligación impuesta al condenado a muerte a cargar su ataúd y cavar su propia fosa antes de ser fusilado”

Este informe de la ONU, apoyado en pruebas irrefutables demostró que en Cuba se tortura, que hay desaparecidos y que se violan los derechos humanos. La discusión de este informe duró varios días. El embajador de Inglaterra, Henry Steel declaró en la Asamblea, que ese informe era la prueba irrefutable de que en Cuba se violaban  los 30 artículos de la declaración Universal de los D Humanos y que toda la estructura social y política de la sociedad cubana estaba en contradicción  con todos y cada uno de dichos artículos. La votación posterior la perdió Cuba y quedó sentada en el banquillo de los acusados donde debió estar desde el año de 1959.

Este informe de la Comisión de los Derechos Humanos de la ONU está a la disposición de quienes quieran verlo o tenerlo solo tienen que solicitarlo a la Comisión.

Quiero incluir para actualizar este análisis de la situación de los Derechos Humanos en Cuba, el último informe del 2008 de Amnistía Internacional

“La libertad de expresión, de asociación y circulación continuó sometida a graves restricciones. Al menos 62 presos de conciencia seguían en prisión y disidentes políticos, periodistas independientes y activistas de derechos humanos continuaron sufriendo hostigamiento, intimidación y reclusión….”

Sobre la libertad de expresión y asociación, Amnistía Internacional denuncia:

Todos los medios de comunicación, impresos y audiovisuales, siguieron estando bajo control del Estado. Durante  2007, el gobierno decidió no renovar los visados de varios corresponsales extranjeros porque su “forma de enfocar la situación cubana no es la que más conviene al gobierno cubano”

Aquí debe recordarse el artículo 52 de la Constitución cubana que dice:” Hay libertad de expresión y de prensa conforme a los fines de la sociedad socialista”. Como esos periodistas no escriben acorde a los fines del gobierno, sencillamente los expulsan del país. Todos los que permanecen en Cuba es porque “complacen” a la dictadura, ponen sus plumas al servicio de la tiranía.

En  Cuba existen dos leyes surrealistas y que no tienen comparación con nada siquiera parecido. Son las leyes de peligrosidad predilectica y la de peligrosidad post-delictiva. Explicaré lo que esta monstruosidad jurídica significa en la vida de los cubanos de la Isla: Según esta ley cualquier autoridad, policía, miembro del Ministerio del Interior etc. etc. interpreta que un ciudadano cualquiera, por la hora a la que llega  a su casa, por la forma en que se viste, por las amistades que tiene etc. etc., está a punto de cometer un delito, no lo ha cometido, es una apreciación del Policía que se convierte en una especie de adivino de la revolución; y para evitar que ese ciudadano cometa el delito, lo encierra un año como mínimo al amparo de esa Ley de peligrosidad pre delictiva. No hay juicio, no hay proceso legal de ninguna índole, el policía no tiene que dar ninguna explicación a ningún superior, sencillamente llena un formulario, lo eleva a las autoridades competentes y van a la casa del ciudadano y lo llevan a prisión. Asi de simple. Esta ley ha servido para satisfacer venganzas personales, para quitar del medio a un marido que pueda ser un obstáculo  al policía que pretende a la mujer de éste y sobre todo para encerrar a críticos del gobierno. La aplicación de la ley de peligrosidad post-delictiva se le aplica a los reclusos que cumplen sus condenas y las autoridades interpretan que no está apto para incorporarse a la nueva sociedad socialista y lo dejan un año más o dos, muchos de mis compañeros que no aceptaron la rehabilitación política, cuando cumplieron sus sentencias originales, algunos pasaron el doble de años debido a esa ley.

Veamos lo que dice Amnistía Internacional sobre esta   ley de peligrosidad en su informe del año 2008:

Peligrosidad Social

Se siguió utilizando el sistema de justicia penal para silenciar a disidentes políticos y personas críticas al gobierno. Numerosas personas fueron condenadas por el  delito de “peligrosidad social”. Figura <predilectica> definida como la <proclividad en que se halla una persona para cometer delitos>. En virtud de esta legislación se penaliza, por ejemplo, la embriaguez, la adición a las drogas y la <conducta antisocial> .Sin embargo, se aplicaba de forma casi exclusiva a disidentes políticos, periodistas independientes y personas críticas con el gobierno. Las personas condenadas por <peligrosidad social> se enfrentaban a penas hasta de cuatro años de cárcel y podían ser sometidas a medidas <terapéuticas>, <reeducativas> y <de vigilancia por los órganos de la Policía Nacional  Revolucionaria>

 Las detenciones arbitrarias han sido practicadas por la dictadura cubana desde el año  l959  y todavía sigue esa constante violación de los derechos humanos, veamos que dice Amnistía Internacional en su informe del año 2008.

Detenciones arbitrarias

Se siguió hostigando a disidentes políticos, periodistas independientes y detractores del gobierno por realizar actividades de disidencia o informar sobre  la  situación de los derechos humanos en Cuba .Algunos quedaban en libertad después de estar detenidos durante 24 o 48 horas, pero otros permanecían en prisión durante meses incluso años en espera de ser juzgados.

Sobre la pena de muerte,  Amnistía Internacional informó que:

“Unas cuarenta personas seguían condenadas a muerte. La última ejecución conocida por Amnistía Internacional tuvo lugar en abril del 2003…..”

La libertad religiosa en Cuba:

En el informe del grupo de trabajo que visitó Cuba, en la página número 293, Anexo XXV está la copia del encausamiento al ciudadano cubano Rubén Hoy Ruiz, el juicio se celebró en Sagua La Grande. El Tribunal estaba compuesto por Luisa Y. Vázquez Guerra, Presidenta del tribunal. Y los jueces Raúl Pérez Herrera y Pedro H. Izquierdo. El juicio fue el número 325 de l981, concerniente a ofensas y posesión de material impreso no autorizado.

El grave delito de este  ciudadano cubano consistió en que le ocuparon una Biblia y un  libro del Nuevo Testamento. Esos eran los materiales impresos no autorizados. Fue condenado a nueve meses de cárcel y a otros nueve de pérdida de todos sus derechos ciudadanos, entre ellos, por supuesto, la cartilla de racionamiento. Para condenarlo, la corte evocó el artículo 374, párrafo 9, subpárrafo (2) . La fecha de la sentencia fue el 16 de mayo de l985 firmada por el secretario de los tribunales Abelardo Reyes Pérez.

La Organización Christian Solidarity Worldwide (CSW)  informa sobre la libertad religiosa en Cuba y dice en su reporte anual:

Durante el año pasado aumentaron dramáticamente reportes de violaciones de la libertad de religión en Cuba. Es por este aumento que la CWA llama por la reexaminación de este problema por el Consejo de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, como parte de su revisión periódica en un futuro cercano. Creemos que esta petición es particularmente relevante teniendo presente el hecho de que Cuba haya firmado el Convenio Internacional sobre los Derechos Civiles y Políticos (ICCPR) y el Convenio Internacional sobre los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (ICESRC) en marzo del 2008. Mientras ese acto fue un movimiento significante de parte del gobierno cubano, las provisiones de los dos convenios lamentablemente no han sido reflejadas en la legislación o en el comportamiento de las autoridades.

En lugar de eso, crecieron de manera substancial las violaciones a la libertad de religión, en adición  a otros derechos supuestamente garantizados bajo esos convenios y la Declaración Universal de los Derechos Humanos. (nota del autor de este trabajo) Unos días después de firmar el gobierno cubano esos protocolos, en plena vía pública, en presencia de periodistas internacionales le dieron  una paliza brutal a un grupo de disidentes entre ellos el Dr., Darsi Ferrer.)

Continúa diciendo el informe de CWS:

“Las violaciones de la libertad de religión, cometidas en el transcurso del año pasado varían en la severidad, desde amenazas y la presencia intimidante de los agentes de la seguridad del Estado en reuniones religiosas hasta la confiscación de los edificios de la iglesia y /o casas, desalojo de los pastores y sus familias y en un par de casos destrucción  física de las Iglesias. (Nota aclaratoria del autor) Estas denuncias no incluyen ni afectan  a la iglesia católica de Cuba que ha sido la iglesia del silencio cómplice y de la colaboración con  la dictadura, a tal punto que cuando la comisión de la ONU visitó Cuba se trató de que Monseñor Jaime Ortega y Alamino dijera, al menos, que en Cuba se violaban los derechos humanos, pero  en una actitud de suprema cobardía, se negó rotundamente y lo más que se logró (hubo gestiones privadas para explicarle la importancia de esa sola frase) fue que declarara que “en Cuba había concesiones, no derechos”.

Continúa diciendo el informe de la CWS sobre la falta de libertad religiosa en Cuba:

Las víctimas de estas violaciones han incluido a las “iglesias domésticas” no registradas e iglesias registradas de los miembros del Consejo de Iglesias de Cuba (CIC) al igual los fuera del agrupamiento CIC que tradicionalmente goza de un tratamiento preferencial de parte del gobierno.

Además, como la mayoría de estas violaciones ocurrieron en zonas rurales o en zonas urbanas remotas, donde se hace extremadamente difícil la comunicación con el resto de la Isla o con el mundo fuera de la Isla, podría indicar un problema mucho más amplio.

Otra área de preocupación es la divulgación de los informadores del gobierno en las iglesias, grupos de estudio y oración y seminarios. Había numerosos reportes de parte de Pastores y otros líderes de la Iglesia de severos acosos, incluyendo amenazas de muerte y encarcelación, contra líderes religiosos que llamaron públicamente por una libertad religiosa mayor y contra los que se negaron a trabajar en nombre de las autoridades con informadores o a prestarle un apoyo público a las iniciativas del gobierno. En uno de los casos, los hijos de un pastor, en un estado de salud grave no recibieron tratamiento médico después del desalojamiento de sus casas e iglesias por parte de los oficiales del Partido Comunista. Líderes religiosos de todas las denominaciones se han quejado de haber enfrentado dificultades con las solicitudes de visas de salida o permisos para los vehículos de la Iglesia.

Como ya hemos visto en el caso de un ciudadano condenado por poseer una Biblia, que las autoridades consideran “material impreso NO AUTORIZADO” el informe de la organización Christian Solidarity denuncia:

Otro tema han sido las restricciones duras de la importación de la  Biblia

y otros materiales religiosos de parte del gobierno cubano. Esta restricción causó una falta severa de estos libros y materiales. Estas limitaciones estipulan, por ejemplo, que la importación de todos los tipos de literatura religiosa, incluyendo la Biblia, tiene que pasar por el control interno del CIC, a pesar del hecho de que CIC representa sólo una minoría de Cristianos Protestantes. Los católicos también han comentado la falta de la Biblia y las dificultades relacionadas con la importación de materiales religiosos. El uso continuo de estas restricciones de la importación de material religioso por parte del gobierno va contra la idea de los dos convenios de las Naciones Unidas firmadas anteriormente este año.

Con relación a la represión religiosa contra los prisioneros políticos, éste informe señala que:

En un caso aparte, sin embargo relacionado con el tema, los familiares de los presos políticos siguen reportando que los oficiales de las cárceles les niegan de manera arbitraria a los presos políticos su derecho a practicar las libertades religiosas básicas, protegidas por las Reglas de Estándar Mínimo de Trato de los prisioneros de las Naciones Unidas .Los presos también informaron que les hayan sido confiscadas las Biblias y otros materiales de carácter religioso y a veces devuelto sólo para poder ser confiscado de nuevo con el motivo de aumentar la presión a los presos

Uno de los peores crímenes fue el cometido contra unas familias que trataban de escapar de  Cuba en un remolcador. Este hecho, conocido en todo el mundo gracias a la salida del país  de algunos de los supervivientes es conocido como el caso del Remolcador 13 de Marzo.

Transcribimos el Informe No. 47/96 de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos.

      “Víctimas del Barco Remolcador “13 de Marzo” vs. Cuba, Caso 11.436.Informe No.47/96.Imter-Am.,OEA/Ser.L/VII.95 Doc. 7 rev.en

127 (1997)

VICTIMAS DEL BARCO REMOLCADOR ‘`13 DE MARZO” vs CUBA

  1. ANTECEDENTES    
  1. Con fecha 19 de julio de 1994, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos recibió una denuncia, según la cual en horas de la madrugada del 3 de julio de 1994, cuatro barcos pertenecientes al estado cubano y equipado con mangueras de agua, embistieron un viejo barco remolcador que huía de Cuba con 72 personas a bordo. Los hechos ocurrieron a siete millas de distancia de las costas cubanas, frente al puerto de la ciudad de La Habana. La mencionada denuncia señala asimismo, que las embarcaciones del estado cubano embistieron con sus respectivas proas al remolcador fugitivo con la intención de hundirlo. Al tiempo que les lanzaban agua a presión a todas las personas que se encontraban en la cubierta del mencionado barco, incluyendo mujeres y niños. La súplica de las mujeres y niños para que el ataque cesara fue en vano, ya que la vieja embarcación, denominada “13 de Marzo” se hundió con un saldo de 41 muertos, de los cuales 10 eran menores de edad, 31 personas sobre vieron a los sucesos del 13 de julio de 1994.
  1. El 28 de febrero de 1995, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos recibió otra denuncia sobre los mismos hechos, la cual se acumuló al expediente No.11.436, de conformidad con el artículo 53 de su reglamento.

El informe de  esta Comisión es muy extenso, por tanto solo transcribiré algunos de sus párrafos, que servirán para tener una idea general de esta violación a la vida cometida por el gobierno cubano.

  1. “Un dato interesante es que los sobrevivientes identifican a los remolcadores agresores como del MININT (Ministerio del Interior). Este Ministerio tiene como función los asuntos de la policía, seguridad del estado y los organismos de represión del Estado Cubano. Esto evidencia que el crimen fue cometido por las fuerzas represivas de la dictadura. Más aún, el centralismo es una de las características del sistema. Ninguna gran decisión puede tomarse sin la aprobación de Castro ó de un alto organismo estatal. Este caso no es una excepción, visto el hecho de la presencia del elemento acecho y el tipo de organismo envuelto. En este acto tuvo que haber planificación y dirección por parte de organismos estatales superiores”.
  1. “Hay elementos de conducta que evidencien este argumento. Es costumbre del Estado cubano, cuando se realizan actos de repudio y agresión a los opositores (vean el caso de la poetisa María Elena Cruz Varela) usar agentes del Departamento de Seguridad del Estado vestidos de civil, conjuntamente con cuadros del Partido Comunista y de la Unión de Jóvenes Comunistas. Este ataque contra civiles indefensos fue planeado, orquestado y dirigido por el Partido Comunista y la Seguridad del Estado y contó con la participación directa de ambos elementos”.
  1. En la audiencia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de fecha 7 de septiembre de 1995, los peticionarios manifestaron inter-alia que “Nosotros no tenemos duda alguna que en la madrugada del 13 de julio de 1994 las 72 personas que salieron de la bahía de La Habana apoderándose del viejo remolcador de madera y que huían de Cuba en busca de la libertad que allí se les niega, fueron perseguidos y su embarcación golpeada por otros tres remolcadores más modernos del Gobierno cubano; y esto ocurrió desde que salieron de la bahía. A la vez que hacían estas maniobras también arrojaban potentes chorros de agua contra las personas que estaban en la cubierta del remolcador ’13 de marzo’, quienes suplicaban que habían niños a bordo, que no siguieran arrojándoles agua ni golpeando la embarcación, que se rendían y regresaban a Cuba. Al final, a 7 millas de la costa cubana una embestida por la popa hizo que el remolcador ’13 de marzo’ se hundiera”.
  1. “Para completar el espectáculo, los remolcadores del gobierno cubano giraban en torno a las personas que quedaron a flote haciendo remolinos para que se hundieran y continuaron arrojando sobre ellos chorros de agua a presión. El saldo de este abominable crimen, de éste genocidio, fue de 41 personas muertas, entre ellos varios niños. Tres días después de los hechos algunos de los 31 sobrevivientes fueron rescatados por otras embarcaciones del Gobierno cubano, y no por los remolcadores. Lo primero que hizo el gobierno cubano fue tomar presos a estos sobrevivientes y a los dos días soltar a las mujeres y a los niños. Es de notar el testimonio que brindó desde La Habana una vez que estuvo en la calle, la sobreviviente María Victoria García Suárez. La entrevista la logró sacar de Cuba WSCV canal 51. Las imágenes televisivas de ésta mujer llorando y acusando al gobierno de Cuba conmovieron a la opinión pública. María Victoria García Suárez, que aún se encuentra en Cuba, narró cómo perdió a su esposo, su hijo de 10 años, su hermano y a tres tíos y dos primos”.
  1. “Luego, otros testigos presenciales como Janet Hernández, desde dentro de Cuba, perdieron el miedo a la represión gubernamental y relataron para el exterior la verdad de los hechos. Es importante señalar a esta ilustre Comisión que los testimonios dados en diferentes fechas y lugares son coincidentes, lo que comprueba la veracidad absoluta del crimen cometido por el gobierno cubano”.
  1. “La primera reacción del gobierno de Cuba a través de su representante en la Sección de Intereses en Washington, D.C. Sr. Rafael Dausá, fue de calificar como ‘ciencia ficción’ los testimonios de los sobrevivientes. El día 15 de julio de 1994 el gobierno de Cuba, por medio del Sr. Dausá decía que el remolcador ’13 de marzo’ hacía ‘9 años que no navegaba dadas sus pésimas condiciones’. ‘No podía hacer un milagro’ dijo Dausá, ‘se hundió por las malas condiciones técnicas. La irresponsable actitud de estos piratas causó el incidente’”. (Véase artículo del periódico El Nuevo Herald de Florida del sábado 16 de julio de 1994).
  1. Las pruebas demuestran claramente que el hundimiento del barco remolcador ’13 de marzo’ no fue un accidente sino un hecho premeditado e intencional. En efecto, Jorge Hernández, sobreviviente de los hechos ocurridos el 13 de julio de 1994, manifiesta que, “al salir del morro, el barco N1 2 los embiste” y en “mar adentro comienzan a ser embestidos por los barcos N1 2, 3 y 5”. Que, “el remolcador donde ellos se encontraban recibió golpes a babor y estribor” y que, “los atacaban con chorros de agua”. “Después de la última embestida, se hunde la embarcación debido a que habían destrozado la popa”. Finalmente, “los remolcadores no los auxilian” sino que, “les decían que fueran nadando hacia los guardacostas”. Por su parte, Arquímedes Lebrigio manifiesta que “cuando zarpó la barca, él se encontraba en la zona baja del mismo y pudo constatar que eran embestidos por la proa y popa”. María Victoria García Suárez señala que “en eso vemos que vienen dos remolcadores de bomberos detrás de nosotros, se pegan a los lados y entonces comienzan a tirarnos agua”. “Entonces seguimos y les decíamos que no nos hicieran daño, que llevábamos niños allí y les enseñamos a los niños, ellos seguían tirando agua. Después vimos dos más [barcos] y se pusieron uno por cada lado y entonces, los cuatro empezaron a tirarnos agua y uno de los buques agarró a chocarnos…”. Finalmente manifiesta la testigo que “estaban los cuatro remolcadores –los que nos estaban hundiendo—y nosotros les dijimos que nos salvaran, que nos subieran, que habían niños, y lo que hacían era reírse”.
  1. Por último, Jeanette Hernández Gutiérrez manifiesta que, “cuando nosotros íbamos saliendo de la bahía, vemos dos remolcadores apagados en la boca de la bahía. Ellos nos dejaron salir, pero después empiezan los chorros de las mangueras de agua, eran constantes, los chorros no nos los quitaban sabiendo que iban niños”. “Cuando estábamos a siete millas, nosotros vemos que ellos aceleran y se nos ponen al lado y empiezan a darnos bandazos, nosotros levantamos a los niños y ellos los ven y empezamos a gritarles que por favor…no hagan eso y ellos no hacen caso…”. “Ellos en ningún momento nos dijeron con el altavoz que paráramos ni nada”. Jeanette continúa señalando que, “se nos pone un remolcador por detrás, el más grande… se nos sube en popa y nos parte la mitad del barco…”.  “Cuando sucede esto…el barco queda a la deriva porque el patrón, que se llamaba Fidencio Ramel, lo tumban con los chorros de presión de agua, lo tumban al mar”.  “Ellos nos hundieron de la siguiente forma: el remolcador que nos parte la popa se pone por delante y se sube en proa y la parte”. Y finalmente manifestó que, “estos remolcadores se echan para atrás, desaparecen de allí por unos metros, pero no nos tiran ni salvavidas –nada– no nos brindan ningún tipo de ayuda”.
  1. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos debe poner de manifiesto que si bien es cierto que la intencionalidad y premeditación de los autores materiales del hundimiento del remolcador ’13 de marzo’ ha quedado plenamente demostrada, también lo es que dicha intencionalidad es irrelevante para determinar la responsabilidad internacional del Estado cubano. Lo fundamental en el presente caso es dilucidar si la violación del derecho a la vida ha tenido lugar con el apoyo o tolerancia del Estado ó si éste ha actuado de manera que la transgresión se haya cumplido en defecto de toda prevención o impunemente.
  • CONCLUSIONES
  1. El estado de Cuba es responsable de la violación del derecho a la vida –artículo I de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre– de las 41 personas que naufragaron y perecieron como consecuencia del hundimiento del barco remolcador ’13 de marzo’, hechos ocurridos a siete millas de distancia de las costas cubanas el 13 de julio de 1994.

Hoy, cuando estoy terminando este trabajo, es el día 11 de diciembre del año 2008. Las noticias de la represión en Cuba, tratando de impedir que los disidentes en la Isla celebraran el Día Internacional de los Derechos Humanos y el 6º aniversario de la firma de esa Declaración,  llenan los periódicos de todo el mundo. Citaré algunos de los incidentes reportados por la prensa y organismos no gubernamentales que han denunciado esos atropellos:

Brutal Golpiza a activistas en La Habana en vísperas del 60 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

“El hecho ocurrió a las 1:05 p.m. de hoy 9 de diciembre, en la calle K entre Línea y 13, en la barriada del Vedado, cuando 8 policías en dos automóviles  patrulleros, comandados por un oficial de la Seguridad del Estado (Policía Política), agredieron de forma brutal a Belinda Salas Tápanes, Marlene Bermúdez, Lázaro Joaquín Alonso Román y Roberto Marrero. Sin mediar conversación alguna, los agentes comenzaron a golpear con inusitada violencia a los activistas, introduciéndolos por la fuerza en los autos patrullas”

“Ni siquiera solicitaron identificación”, denunció Belinda Salas, Presidenta de la Federación Latinoamericana de Mujeres Rurales (FLAMUR). “A mi esposo Lázaro le propinaron tal golpiza que sangraba abundantemente por la boca y la cabeza, además recibió fuertes golpes en los testículos. Marlenis y su esposo Roberto recibieron  golpes y los agentes, mientras los golpeaban, gritaban que  irían directo para la provincia de Camagüey, lugar donde residen. A mí me rompieron la blusa dejándome desnuda y los golpes me fracturaron una mano y me lanzaron fuera del auto en movimiento”

Otras organizaciones como Human Rights Watch también denunciaron la represión del gobierno cubano, diciendo en su declaración:

“Según HRW, las fuerzas de seguridad detuvieron a más de 30 personas en los días previos al Día Internacional de los Derechos Humanos. Añadió que muchas personas fueron detenidas cuando intentaban viajar a La Habana para participar en marchas y otras actividades programadas para el 10 de diciembre, al celebrarse el 60 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la Naciones Unidas”.

Human  Rights Watch indicó que, “según sus informaciones otros disidentes  fueron visitados por agentes de la seguridad quienes les advirtieron de que serían víctimas de golpizas, encarcelamiento y otros castigos si participaban en las actividades de conmemoración”.

Human Rights Watch exige al gobierno cubano la “inmediata é incondicional liberación  de los disidentes detenidos.

Esto se ha convertido en un patrón: el Gobierno de Cuba conmemora la Declaración Universal de los Derechos Humanos violando sus principios fundamentales” denunció José Manuel Vivanco, director Ejecutivo de la división  de las Américas de Human Rights Watch.

Otra Organización no gubernamental, Human Rights Fundation, emitió una nota de Prensa denunciando la represión en vísperas del día de los Derechos Humanos.

Dice así la Nota:

“Cuba: El gobierno de Castro asalta, golpea y arresta defensores de derechos humanos. NUEVA YORK (11 de diciembre de 2008) –Al menos 20 activistas han sido amenazados, golpeados y detenidos esta semana en Cuba por planear celebraciones del 60 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH), informaron fuentes de Cuba. Entre los detenidos se encuentran conocidos disidentes, ex-presos políticos, defensores de los derechos humanos y periodistas independientes. ”El gobierno de Raúl Castro está amedrantando y arrestando activistas por el mero hecho de querer  celebrar una declaración de derechos humanos”, comentó Sara Wasserman de la Human Rights Fundation (HRF). “Es evidente que el pomposo anuncio por el gobierno de Cuba sobre la firma del Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos a principio de este año es el colmo de la hipocresía, puesto que por mucho que el gobierno cubano sigue negando que en ese país se cometen violaciones a los derechos humanos, los hechos demuestran lo contrario”, agregó Wasserman.

Quiero terminar este análisis de la situación de los derechos humanos en Cuba, con uno de los dos hechos irrefutables  que señalé al inicio de este trabajo, el de que Fidel Castro  miente.

“Desde nuestro punto de vista, nosotros no tenemos ningún problema de derechos humanos: aquí no hay desaparecidos, aquí no hay torturados, aquí no hay asesinados” (Declaraciones de Fidel Castro a periodistas franceses y norteamericanos en el Palacio de la Revolución, en La Habana, el 28 de julio de 1983, publicadas en el periódico Granma  en la edición del 10 de agosto del mismo año).

FIN