Las Motivaciones de Pedro Luis Boitel

Pedro Luis Boitel fue un hombre de integridad absoluta. Reflexiona sobre un joven que combatió al régimen de Fulgencio Batista, que en el exilio retó las ambiciones de los Castro de controlar la información y que a su regreso a Cuba fue fiel al decir martiano, “solo la verdad nos pondrá la toga viril”. Las convicciones de Boitel eran tan fuertes y profundas que no temió la soledad inicial de su causa. La justicia y la libertad fueron sus baluartes. Mientras algunos de sus compañeros del Movimiento 26 de Julio se plegaron a los nuevos déspotas, él se internaba en un nuevo proceso que le tomaría la vida. A Boi­tel no lo encon­tró la muerte, la buscó. Mar­chó hacia ella con la con­cien­cia de que el camino del deber es el más difícil, por eso hoy y siempre será uno de los símbolos de la resistencia del pueblo cubano en la lucha contra el totalitarismo.
Pedro Corzo

Las Motivaciones de Pedro Luis Boitel

Pedro Corzo

“Las motivaciones de Pedro Luis Boitel”, fue el nombre de una conferencia que el insigne poeta y ex prisionero político Ángel Cuadra impartió en la Universidad Popular Autónoma de Puebla, México, hace 20 años dedicada a la memoria del mártir cubano.

Cuadra nos describe un hombre de integridad absoluta. Reflexiona sobre un joven que combatió al régimen de Fulgencio Batista, que en el exilio retó las ambiciones de los Castro de controlar la información y que a su regreso a Cuba fue fiel al decir martiano, “solo la verdad nos pondrá la toga viril”.

Las convicciones de Boitel eran tan fuertes y profundas que no temió la soledad inicial de su causa. La justicia y la libertad fueron sus baluartes. Mientras algunos de sus compañeros del Movimiento 26 de Julio se plegaron a los nuevos déspotas, él se internaba en un nuevo proceso que le tomaría la vida.

Consciente de la importancia de movimiento estudiantil en la vida republicana aspiró a la presidencia de la Federación Estudiantil Universitaria, FEU. Su candidatura chocó frontalmente con los planes del caudillo que ya habí­a trazado cuales serí­an las tareas a cumplir por el estudiantado bajo el totalitarismo. Pedro Luis se dispuso a una nueva lucha, mucho más cruenta y difícil que la anterior, ya que habrí­a que combatir a la ominosa Unión Soviética, el verdaderon patrón del régimen que se estaba instaurando en Cuba.

En los días que Pedro Luis fue a prisión fusilaron a otro dirigente estudiantil. Porfirio Ramírez, presidente de la FEU de Las Villas. En “la calle” la resistencia a la dictadura se multiplicó, el desencanto cundió en las huestes del tirano y en la cárcel Boitel se fue convirtiendo en un símbolo de la resistencia.

Con solo evo­car su nom­bre nos viene a la mente el dolor y pesar de las huelgas de hambre. Pedro Luis Boitel fue una de las indi­vi­dua­li­da­des que logró en el pre­si­dio una plena madu­rez por su capacidad de sacrificio. Era, afirman muchos de sus más allegados, un hombre difícil, complicado, suscitaba sen­ti­mien­tos y valo­res encontrados porque su actitud era consecuencia de sus convicciones.

Pedro Luis inició la última bata­lla de su vida el 3 de abril de 1972 con su cuerpo como arma y escudo. Su ago­nía se exten­dió por 53 días.

Eduardo Figue­roa, “Maqueca”, para sus com­pa­ñe­ros de pre­si­dio, fue la per­sona más pró­xima a Boi­tel en los días fina­les de su exis­ten­cia. Figue­roa cuenta como Pedro Luis se pre­paró para enfren­tar el nuevo reto, mientras pedía a sus com­pa­ñe­ros que en nin­gún momento infor­ma­ran a la direc­ción del penal sobre su estado de salud.

Enflaquecía, vomi­taba y ori­naba san­gre. Cuenta Figue­roa en el documental, “Boitel, Muriendo a Plazos” del cineasta Daniel Urdanivia y producido por el Instituto de la Memoria Histórica Cubana contra el Totalitarismo que en el día 45 de la huelga pidió que le afei­ta­ran, recuerda que su ros­tro era piel y hue­sos, que refle­jaba la debi­li­dad de un orga­nismo que estaba en el umbral de la muerte, a la vez que se sentía la fortaleza de su espíritu e ideales. Des­cribe cómo se le hun­día el pecho, pedía su bas­tón y el reloj y solo que­ría estar cubierto con la col­cha que le había enviado su madre. Su res­pi­ra­ción era cada vez más lenta y difícil.

El 22 de mayo trató de hablar y no pudo. Tam­poco orinó ni tomó agua. Al día siguiente, con­tra­vi­niendo la volun­tad del huel­guista y asu­miendo toda la res­pon­sa­bi­li­dad con el resto de los com­pa­ñe­ros de la galera, Figue­roa llamó a las auto­ri­da­des del penal.

Dos funcionarios se llevaron a Boitel quien estaba muy grave. Refiere José Antonio Albertini en su libro, “Cuba y Castrismo, Huelgas de Hambre”, que el líder estudiantil estaba agonizando cuando el coronel Medardo Lemus lo asfixió con una almohada. El testimonio proviene del prisionero político, José Antonio Lamas, de un relato de Frank Emil, un estadounidense preso en Cuba.

A Boi­tel no lo encon­tró la muerte, la buscó. Mar­chó hacia ella con la con­cien­cia de que el camino del deber es el más difícil, por eso hoy y siempre será uno de los símbolos de la resistencia del pueblo cubano en la lucha contra el totalitarismo.

Publicado en el nuevoherald.com el 28 de mayo, 2020

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