Las “kakistocracias” socialistas.

También oímos a los jóvenes comparar a gritos el capitalismo con el fascismo. Aparentemente, no son conscientes de que fue el Socialismo Nacional de Hitler y no el "Capitalismo Nacional", el que subordinó a los alemanes a una sociedad colectivista con el Estado como único árbitro del bien común.
José Azel.

Una kakistocracia es un sistema de gobierno dirigido por los peores, menos cualificados y más inescrupulosos ciudadanos. El uso de la palabra se remonta al siglo XVII, pero lo aprendí recientemente del libro de Dinesh D’Souza United States of Socialism. Como señala D’Souza, “el socialismo es posiblemente la idea más desacreditada de la historia”, y sin embargo hay una tendencia contemporánea en la política americana de repudiar la historia fallida del socialismo y reintroducir las ideas socialistas.

Tal vez sea una cuestión de ignorancia. Una encuesta de Gallup de 2019 encontró que el seis por ciento de los encuestados entendió el socialismo como “el ser social, los medios sociales, hablar con la gente”.

¿Cómo explicamos de que, a pesar de que el colapso de la Unión Soviética y el descrédito del socialismo fueron los acontecimientos sociopolíticos cruciales del siglo XX, las encuestas muestran que los americanos se sienten cada vez más atraídos por el socialismo? Estudios realizados inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial mostraron que sólo el 15 por ciento de los americanos deseaban que el país “fuera más en la dirección del socialismo”. Actualmente, Gallup informa que el 43 por ciento de la población adulta sostiene que el socialismo sería algo bueno para el país.

¿Qué puede explicar este aumento de la popularidad si bajo la perspectiva materialista marxista los individuos carecen de derechos? Como dijo Marx: “No tenemos compasión (…) Cuando llegue nuestro turno, no pondremos excusas para el terror”. O, en palabras de Lenin: “Cuando se reprocha nuestra crueldad, nos preguntamos cómo es que la gente puede olvidar el marxismo más elemental”.

También oímos a los jóvenes comparar a gritos el capitalismo con el fascismo. Aparentemente, no son conscientes de que fue el Socialismo Nacional de Hitler y no el “Capitalismo Nacional”, el que subordinó a los alemanes a una sociedad colectivista con el Estado como único árbitro del bien común.

La idea fundacional de la democracia americana es que el Estado es enemigo natural de nuestros derechos, y que la libertad depende de la capacidad de los ciudadanos para limitar el poder del Estado. Los fundadores entendieron que nada es más deshumanizante que experimentar la vida como un evento colectivista sin sentido. Los Estados Unidos es una república fundada en ideas que honra al individuo no a la colectividad.

El socialismo no sólo es la idea socioeconómica más desacreditada de la historia; sino el ejemplo preeminente de gobierno kakistocrático con la historia más homicida. El Libro Negro del Comunismo (escrito por varios académicos europeos en 1997) ofrece un estimado conservador de cien millones de individuos inocentes asesinados por el socialismo marxista en el siglo XX.

El panorama del gobierno socialista kakistocrático es siempre el mismo, ya sea la China de Mao, la Corea del Norte de Kim Il Sung, a Vietnam bajo el Tío Ho, a Cuba bajo los Castros, a Etiopía bajo Mengistu, a Angola bajo Neto, a Afganistán bajo Najibullah, a Venezuela bajo su revolución socialista o a otros. De alguna manera, los socialistas estadounidenses pasan por alto que todos estos gobiernos son fracasos kakistocráticos medidos por la incapacidad de esos gobiernos de ofrecer a la ciudadanía libertades políticas y participación, estado de derecho, transparencia, responsabilidad, derechos humanos y oportunidades económicas sostenibles.

La nueva generación de políticos socialistas estadounidenses como Alexandria Ocasio-Cortez, Rashida Tlaib, Ilhan Omar, y veteranos como Bernie Sanders, niegan la historia y hacen la extraordinaria afirmación de que el socialismo es la forma más moral de gobierno y que el capitalismo es malvado. Según el aforismo popularizado por el astrónomo Carl Sagan, “las afirmaciones extraordinarias, requieren pruebas extraordinarias” y los socialistas no ofrecen ninguna prueba para sus afirmaciones.

Estos políticos socialistas no prestan atención al hecho de que el capitalismo ha sido enormemente exitoso en aliviar el sufrimiento y sacar a la gente de la pobreza. Para ellos, la victoria ideológica es mucho más importante que la verdad.

Hay, por supuesto, algunas kakistocracias capitalistas, pero el capitalismo gana fácilmente la apuesta por el desarrollo económico. Desafortunadamente, los socialistas no aprenden mucho de las lecciones de la historia y no suelen visitar la biblioteca de la reflexión humana.

El último libro del Dr. Azel es Libertad para novatos.

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