La República Kirchnerista Argentina ¿Otra Venezuela?

Pero a la Argentina le juega en contra además el importante factor que la Iglesia Católica del ultra peronista  Papa Bergoglio, ha demostrado fehacientemente que es un aliado incondicional  del kirchnerismo, tanto de Cristina Fernández, “cuiden a Cristina”, como del actual presidente Alberto Fernández. El Papa, cómplice  de los sátrapas latinoamericanos,  mantiene una obscena relación oculta y no tanto con el virrey Alberto Fernández a quien está sirviendo como una especie de salvavidas internacional.
José Antonio Friedl Zapata

Presenciar como latinoamericanista, como analista político con fuertes arraigos familiares en la Argentina, cómo este hermoso y rico país, la  segunda economía de nuestro continente, está siguiendo casi inexorablemente el camino de la destrucción chavista venezolana, causa una enorme tristeza. Cuando en un país el gobierno de turno violenta criminalmente y deliberadamente las leyes, las corrompe, las controla, las manipula, cuando la corrupción extrema se ha convertido en norma, cuando la prensa independiente es asediada, este país, la Argentina, es el lugar perfecto para que las mafias  nacionales e internacionales se apoderen del poder, subyugando a su población. Y esto es lo que estamos viendo tanto en Venezuela como en la Argentina Kirchnerista. El futuro es bien sombrío. Afortunadamente  todavía estamos a tiempo como para dar vuelta al timón, pero requiere una voluntad férrea, sistemática de la población, no más tibiezas, concesiones.

¿Y cómo se pudo llegar a esta situación límite? La respuesta es compleja, pero no tanto. Setenta años de dominio de la política por parte del Peronismo, y ahora de su engendro el Kirchnerismo. Qué podemos esperar de un movimiento político que ha secuestrado a un país con un jefe indiscutido, Juan Perón, que desde un principio acunó la  terrible frase fascista: “A los amigos todo, a los enemigos ni siquiera justicia“.  Atónitos observadores extranjeros tratan de comprender el extraño fenómeno de que gran parte de un pueblo pueda  votar a una capa política corrupta y depredadora. Simplemente  no lo entienden. La acertada apreciación del gran Jorge Luis Borges que el Peronismo era incorregible en sus errores, ha sido confirmada  nuevamente.

Hoy en día ya vemos  claramente  rasgos conocidos del criminal sistema venezolano, rasgos incipientes de un sistema totalitario,  con la proclamación perversa de un “vamos por todo” de Cristina Fernández.  Ya somos testigos de  incipientes migraciones  a países vecinos de sectores de la clase media y alta de la población, buscando un mejor futuro para sí mismos y para sus familias, escapando de la inseguridad imperante en el país. Tan sólo el pequeño vecino, el Uruguay democrático, de acuerdo al medio inglés The Guardian, ha recibido ya  unos 25.000 ciudadanos argentinos que se han radicado mayormente en Punta del Este.  Los rasgos totalitarios se notan también en la forma abusiva en que el gobierno kirchnerista ha manejado la pandemia china, trayendo hambruna, desocupación sin haber podido  lograr bajar los índices.

Afortunadamente la población ha empezado a movilizarse a través de masivas manifestaciones, y no sólo en Buenos Aires. Son los llamados “banderazos”, que expresan el hartazgo ante tanta corrupción y la forma perversa con que se maneja la justicia para proteger a los ladrones de la mafia gobernante. Los ciudadanos, inundando las calles, y portando grandes banderas argentinas  y pancartas con los grandes temas que los afligen, logran reunir miles y miles de ciudadanos, y ya han conseguido  auto-convocarse por lo menos en cinco ocasiones. Esperemos que estos movimientos espontáneos y democráticos continúen y se multipliquen.  Sería bueno para los manifestantes tener en cuenta el magnífico ejemplo que les daría  la experiencia exitosa  del pueblo alemán sojuzgado por años bajo el sistema comunista de la desaparecida RDA. Con estoicismo, valentía y perseverancia fueron a las calles allá por el año 1989 sistemáticamente y en forma pacífica durante todos los lunes, durante semanas, meses para lograr sus fines. Fueron las llamadas “Montagsdemonstrationen”, las Manifestaciones de los Lunes. Comenzaron en la ciudad de Leipzig,  el 4 de septiembre del año 1989, para extenderse por todo el país. Desde un principio contaron, eso sí, con el apoyo de la iglesia protestante alemana. Las manifestaciones se fueron multiplicando, como así también el número de manifestantes, hasta que culminaron con una masiva concentración que reunió a unas 500.000 personas en Berlín Oriental, que clamaban por la libertad de prensa, de reunión y de opinión, y que terminaría pocos días después con la caída del Muro de Berlín y el triunfo de la democracia, para poco tiempo después lograr la deseada  reunificación de las dos Alemanias.

Claro que hay grandes diferencias culturales y estructurales entre las dos situaciones. Pero a la Argentina le juega en contra además el importante factor que la Iglesia Católica del ultra peronista  Papa Bergoglio, ha demostrado fehacientemente que es un aliado incondicional  del kirchnerismo, tanto de Cristina Fernández, “cuiden a Cristina”, como del actual presidente Alberto Fernández. El Papa, cómplice  de los sátrapas latinoamericanos,  mantiene una obscena relación oculta y no tanto con el virrey Alberto Fernández a quien está sirviendo como una especie de salvavidas internacional. Ambos  comparten  la idea  del pueblo pobre, como  sustento estratégico para acumular poder. Odian todo lo que tenga que ver con la meritocracia y la posibilidad de un ascenso social. Ambos tienen una idea pobrista, como si ser pobre fuera una especie de virtud ¿O será tal vez un mecanismo, un recurso  para subyugar mejor a la población desamparada? Trascendió que ambos conversan  regularmente, intercambian mails, mensajes. ¡Qué rol tan miserable está jugando en su propio país el Papa Argentino!

Ojalá que en un futuro cercano  la oposición política argentina se una aún más, que permita el surgimiento de nuevos líderes honestos, capaces, que el pueblo se movilice sistemáticamente, que no afloje, que no sea más indulgente con la corrupción, que considere el ejemplo de los ciudadanos alemanes que lucharon denodadamente bajo un régimen totalitario, aún más criminal que el de la Argentina de  hoy en día. De lo contrario tendremos a corto plazo una venezolización de un país en nuestro continente que podría  haber sido muy bien un faro para la democracia en América Latina, y que si lucha denodadamente podría volver a serlo, porque

 “La libertad Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar; por la libertad, así por la honra, se puede y debe aventurar la vida.” Miguel de Cervantes.