La historia demanda que Costa Rica actúe en favor del pueblo cubano.

No podemos, por solidaridad humana y por vocación latinoamericanista, dejar solos a nuestros hermanos cubanos. También por puro interés nacional debemos apoyar al valiente pueblo cubano que demanda libertad, pues una dictadura comunista envalentonada en el Caribe es una amenaza a nuestra propia seguridad. Es hora de actuar.
Miguel Ángel Rodriguez

Costa Rica no puede ser indiferente a la suerte del pueblo cubano. Cuando sufren la libertad, la dignidad y los derechos humanos de un pueblo latinoamericano, sufren la libertad, la dignidad y los derechos humanos de todos los latinoamericanos.Con todo respeto solicito al Gobierno de la República que asuma un efectivo liderazgo en favor del sufrido pueblo cubano que se ha lanzado a las calles a clamar por libertad, democracia, justicia, pan y salud. Costa Rica debe en honor a su historia, a la defensa de sus valores, y por su propio interés como democracia desarmada, retirar su representación diplomática de La Habana e iniciar una campaña para aislar a la dictadura castrista. Tal como lo solicitamos en noviembre del año pasado un grupo de expresidentes y dirigentes políticos latinoamericanos, en defensa de los atropellos contra el Movimiento San Isidro formado por artistas, periodistas y académicos cubanos, es hora de “que aíslen al régimen cubano, política y económicamente, hasta que deje de socavar y reprimir brutalmente a la sociedad civil cubana, y permita un proceso de transición que garantice elecciones libres en la isla”.

En esta última semana con la inmensa valentía necesaria para manifestarse públicamente contra una dictadura opresora y brutal, en muy diversas ciudades de la isla sus habitantes han solicitado el fin de la dictadura. Las carencias en alimentación, medicinas y servicios de salud vuelven cada día menos aceptable a la dictadura comunista que con resabios arcaicos mancilla a su pueblo. La respuesta de la dictadura ha sido la violencia contra los pacíficos manifestantes.

Estas manifestaciones dan continuidad a las actividades pacíficas de la disidencia que en 2018 reunieron a cubanos de las más variadas condiciones en el Movimiento San Isidro, primero en favor de la libertad cultural y artística, y después también en 2020 en defensa de sus miembros encarcelados como Luis Otero Alcántara y Denis Solís. De estos actos surgió la muy popular canción Patria y Vida que se ha convertido en el himno por la libertad de Cuba.

En esta hora debemos recordar a los abuelos de nuestros abuelos, y a nuestros padres. Cuando luchaban por su independencia Antonio Maceo y sus amigos encontraron hogar en La Mansión de Nicoya en tierras del Estado. En San José, José Martí y Máximo Gómez prepararon con Maceo su última batalla en la Isla. Don Pepe Figueres en el fulgor y jolgorio del triunfo de la Revolución le reprochó los fusilamientos a Fidel Castro, en su propia cara en la Habana. En el gobierno de don Rodrigo Carazo se logró la liberación del compañero de luchas de Fidel, Huber Matos después de estar en prisión 20 años. Tuve el honor de luchar desde Costa Rica en compañía de jóvenes demócratas solicitando el apoyo de los ciudadanos en nuestras calles en favor de la liberación y salida de la Isla de los hermanos Arcos, otros compañeros de Castro en Sierra Maestra también encarcelados.

Cuando se celebró en 1999 la IX Cumbre Iberoamericana en La Habana, como Presidente de Costa Rica escribí al Comandante Fidel Castro solicitando garantías de que podría compartir sin represalias para ellos con los líderes de la disidencia -en especial Oswaldo Payá a quien ya conocía y admiraba- y como me fue negada esa garantía no asistí. Oswaldo Payá cayó años después mártir por su lucha en favor de la democracia con el Movimiento Cristiano Liberación y con el proyecto Varela.

Fue muy diferente lo que se vivió hace 62 años cuando Fulgencio Batista abandona Cuba el 31 de diciembre de 1958, Fidel Castro toma posesión del mando en Santiago el 1 de enero de 1959 y al día siguiente inicia su marcha triunfal para llegar a La Habana el 8 de enero. Los revolucionarios barbudos de Sierra Maestra son entonces dueños del poder en Cuba, y amos de las ilusiones de millones de latinoamericanos encantados por sus proezas y promesas.

Las románticas esperanzas que anidaron en las mentes y los corazones de los habitantes de América no cedieron con prontitud a pesar de los cientos de personas fusiladas en el paredón. Tampoco ante los millones de exiliados, ni ante los miles de presos políticos. La gesta revolucionaria, el enfrentamiento frontal con la superpotencia de EE.UU., el propio embargo declarado en contra de Cuba por ese país, mantuvieron vivos por muchos años los sentimientos de admiración por los guerreros de la Sierra Maestra.

Pero poco a poco en América Latina, ante la violencia revolucionaria comunista dirigida por el gobierno de Cuba en sus países o en naciones vecinas, se fue disipando el prestigio del régimen de los Castro. Se fue tomando conciencia de las acciones de esa dictadura en contra de los derechos humanos, sus ilegítimas intervenciones militares en nuestro Continente y en África, y también el fracaso de la revolución para mejorar los niveles de bienestar de su pueblo.

No podemos, por solidaridad humana y por vocación latinoamericanista, dejar solos a nuestros hermanos cubanos. También por puro interés nacional debemos apoyar al valiente pueblo cubano que demanda libertad, pues una dictadura comunista envalentonada en el Caribe es una amenaza a nuestra propia seguridad. Es hora de actuar.

* Miguel Ángel Redriguez. Ex presiente de Costa Rica.

Publicado en diarioextra.com

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