LA CRISIS DE VENEZUELA NO AGUANTA DEMASIADO… SE REQUIERE DE PRESIÓN EXTERNA

Es hora de que los Estados Unidos apliquen una fuerte presión sobre el régimen de Maduro sin escuchar a sus defensores. Candidato pro-Maduro gana elecciones en Ecuador, pero con un mandato débil. La presión internacional sobre los países del ALBA es más relevante que nunca.

La semana pasada se reunió la Organización de Estados Americanos (OEA) con el propósito de discutir una situación en Venezuela. La reunión siguió a un informe preparado por el secretario de la OEA, Luis Almagro, donde denuncia al gobierno de Venezuela por violaciones de derechos humanos, abuso de poder, encarcelamiento de opositores y aplicación de torturas a disidentes. Almagro concluyó que el diálogo entre el gobierno de Venezuela y la oposición ha sido manipulado por el gobierno y no tiene posibilidades de triunfar.

El 28 de marzo, la OEA se reunió para discutir la situación de Venezuela. Aunque la mayoría de los países del hemisferio expresaron su preocupación por la situación, no se consideró la expulsión de Venezuela de la OEA y no se tomó ninguna decisión con respecto a los próximos pasos. Países como México y Canadá han expresado su preocupación de que la situación requiere un monitoreo permanente y algún tipo de plazo.

Países como el grupo ALBA (Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua) se alinearon con Venezuela. También lo hicieron la República Dominicana, El Salvador y varias naciones caribeñas que dependen de la generosidad venezolana. Sin embargo, al menos 20 países expresaron su preocupación por la situación venezolana, incluidos los países más grandes y poderosos.

Venezuela trató de evitar el debate citando el principio de soberanía nacional y recurrió a insultos personales.

La reacción de los gobiernos venezolanos ante la OEA no dejó lugar a la especulación con respecto a la esperanza de cualquier cambio. A las pocas horas del debate, la Corte Suprema de Justicia venezolana eliminó la inmunidad de la Asamblea Nacional, que está controlada por la oposición, privándola de poder. Esto generó un alboroto tanto por parte del pueblo como de la oposición, que llevó a protestas, que el gobierno y los militares reprimieron con violencia.

La Fiscal General de la República, Luisa Ortiz, denunció que la medida tomada por la Corte Suprema es “inconstitucional”. Esto ha sido interpretado como una crisis interna que el chavismo está sufriendo. Un informe de Nuevo Herald sugiere que Maduro incitó la decisión de la Corte Suprema por recomendación del régimen de Raúl Castro. En el pasado, Fidel Castro advirtió al gobierno venezolano que si el régimen no se vuelve completamente autoritario, no es probable que sobreviva.

Siguiendo la declaración del fiscal general, el Tribunal Supremo revocó la decisión y restableció la inmunidad al poder legislativo. No nos engañemos; El movimiento da la impresión engañosa de que hay constitucionalidad y respeto por la división de poderes en Venezuela. No hay.

Venezuela ha sido una dictadura durante mucho tiempo y una peligrosa. Los miembros de la OEA no deben creer que el gobierno venezolano sea legalista o constitucionalista. La oposición lo sabe. Es por eso que continuaron demostrando, a pesar de la retracción de la Corte Suprema. La Constitución ha sido violada y sigue siendo violada. La división de poderes es sólo un aspecto de ella. El hecho de que la oposición continúe luchando y no celebrar “un buen acto” por este Tribunal Supremo corrupto es alentador. Asimismo, la OEA convocó una reunión de emergencia para el lunes 3 de abril para discutir el autoprobechamiento venezolano.

Maduro está tratando desesperadamente de mantener vivo su régimen, ya que se siente atrapado entre la revuelta civil y la presión internacional. Recurrirá a más represión. Como anticipábamos durante mucho tiempo, el editor del diario venezolano “El Nacional”, Miguel Ángel Otero tuvo el coraje de informar que en los estados venezolanos de Barinas, Apure, Guárico y Táchira hay guerrilleros y armas de la Armada Revolucionaria Fuerzas de Colombia (FARC). Táchira y Apure hacen frontera con Colombia, facilitando el acceso a los combatientes de las FARC. Es probable que estas armas no sean entregadas como parte del acuerdo entre Colombia y las FARC. Esto significa que los combatientes de las FARC pueden ser utilizados en la represión venezolana.

La OEA necesita unirse ahora y pedir la renuncia inmediata de Maduro y las elecciones generales en su reunión del 3 de abril. Maduro en el poder se ha convertido en una pesadilla que ya no es tolerable.

Si la OEA fracasa en su esfuerzo (lo que es más probable), los Estados Unidos son el único país que puede derrocar al régimen de Maduro al aplicar sanciones específicas contra los líderes políticos y militares venezolanos. El congresista Jeff Duncan, quien preside el Subcomité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes de Estados Unidos sobre el Hemisferio Occidental, planteó la posibilidad de aplicar sanciones a la élite venezolana. El estado actual de desesperación que está experimentando Venezuela tiene que ver con la caída de los precios del petróleo. Los ingresos petroleros proporcionan al gobierno venezolano moneda extranjera que se distribuye a los productores nacionales de petróleo. Además, Estados Unidos siempre ha sido un gran mercado para el petróleo venezolano. Pero a medida que la crisis petrolera de Venezuela se agrava, Venezuela comenzó a importar petróleo de los Estados Unidos a una tasa de 50.000 barriles diarios.

El liderazgo político y militar venezolano necesita sentir la presión.

Los Estados Unidos tendrán que monitorear lo que la OEA está haciendo, pero tendrán que estar listos para tomar medidas unilaterales y usar su influencia sobre Venezuela.

Publicado por The Americas Report (Center for Security Policy) el lunes 3 de abril, 2017.

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