LA CAJA DE PANDORA –

Con estas palabras, anticipadas por unos, temidas por otros y ansiadas por muchos, Raúl Castro le informó al mundo que Fidel Castro Ruz había muerto (oficialmente) el 25 de noviembre de 2016.

 LA CAJA DE PANDORA –

FIDEL

“A las 12:29 horas de la noche falleció el Comandante en Jefe   de la Revolución cubana Fidel Castro Ruz…” Raúl Castro Ruz.

Con estas palabras, anticipadas por unos, temidas por otros y ansiadas por muchos, Raúl Castro le informó al mundo que Fidel Castro Ruz había muerto (oficialmente) el 25 de noviembre de 2016.

Todo lo relacionado con la vida de este singular personaje está recubierto de misterios, mitos y leyendas y, si nos adentramos en las sendas de la santería yoruba, hasta de misticismo y superstición. No hay dudas que Fidel Castro impactó de forma determinante la vida de millones de personas y hoy su influencia sigue vigente en varios países de nuestra América andina, ístmica y caribeña. Por ello, es necesario, al referirnos a él – lo que es casi obligado en la Venezuela de hoy – que dispongamos de la información adecuada para poder formarnos un juicio personal, pero objetivo, sobre su persona, vida y legado. Con este propósito en mente, es que escribo esta nueva Pandora para que aquellos que me privilegien con su lectura dispongan de elementos objetivos suficientes que les permitan formarse su propio criterio sobre este hombre quien incidió en mi vida desde que tengo uso de razón, pues, lastimosamente, por los menos hasta el 4 de diciembre de 2016, Fidel fue Cuba y Cuba fue Fidel

EL INICIO

1926-1949

Fidel Alejandro Castro Ruz nace en Biran, en la entonces provincia de Oriente, Cuba, el 13 de agosto de 1926. Hijo ilegitimo del hacendado gallego Ángel Castro Argiz y la pinareña de origen canario, Lina Ruz González, Fidel no llevó el apellido Castro hasta los 17 años, cuando su padre Ángel pudo disolver su primer matrimonio para casarse con Lina y así reconocer legalmente a Fidel y a sus seis hermanos y hermanas. De los hermanos de Fidel, solo Juanita y Raúl han figurado públicamente; la primera como una personalidad secundaria del exilio en Miami, y el otro, como sucesor oficial de su hermano a partir del 24 de febrero de 2008 y actual Jefe de Estado y Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba.

Fidel inicia su educación formal en Santiago de Cuba con los Hermanos de La Salle y posteriormente con los padres Jesuitas. En 1942 es enviado a La Habana a estudiar en el elitesco Colegio Belén donde cae bajo la influencia del  sacerdote español, franquista y antiamericano, Armando Llorente, S.J. En este punto de la narración debo hacer un paréntesis para reseñar un rasgo de la sociedad cubana que ciertamente debió influir en aquel joven provinciano, hijo de dos “gallegos” (apelativo usado en Cuba para identificar a la generalidad de los españoles). Durante las guerras independentistas cubanas – La Guerra Grande (1868-1878), La Guerra Chiquita (1878-1879) y La Guerra de Independencia (1895-1898) – los enfrentamientos de armas con los españoles tuvieron lugar en las provincias orientales de Cuba (Las Villas, Camagüey y Oriente), mientras que las provincias occidentales (Matanzas, La Habana y Pinar del Rio) se mantuvieron pacificadas, sobre todo la Capital donde sus habitantes no compartían de un todo las ansias independentista de sus hermanos orientales. Prueba de ello, fue la necesidad estratégica de llevar a cabo la llamada “Invasión de Oriente a Occidente”, organizada y dirigida por el Mayor General Antonio Maceo y Grajales (“El Titán de Bronce”), quien era hijo del falconiano Marco Maceo y el más grande guerrero nacido en tierra cubana. Así, después de la independencia y durante los primeros 60 años de la Republica, los habaneros veían con desdén a sus hermanos provincianos, sobre todo si eran orientales, quienes eran referidos despectivamente como “guajiros”. Por supuesto que, a su vez, los provincianos, sobre todo los santiagueros, despreciaban a los capitalinos, a quienes tildaban de burgueses y anti cubanos. Esta realidad social fue la que enfrentó Fidel Castro cuando ingresó al Colegio Belén en 1942. En el curso 1943 -1944, Fidel fue líder del equipo colegial de basquetbol y se esforzaba en hacer alarde de su fuerza y arrojo para ser respetado por sus compañeros de estudio. Hay una anécdota históricamente cierta que cuenta que, para evidenciar su machismo, el “guajiro” Fidel, montado en una bicicleta, envistió a toda velocidad contra una pared sufriendo una conmoción cerebral.

La Escuela de Derecho de la Universidad de La Habana acoge a un Fidel Castro quien, desde el principio, presumió de valor y arrojo para ser aceptado en una comunidad universitaria invadida por dos pandillas gansteriles que incursionaban en la violenta vida política isleña, ejecutando acciones de sicariato la una contra la otra. En septiembre de 1947, Fidel con 21 años de edad, formó parte de la llamada “Expedición de Cayo Confite”. Esta aventura militar cuyo objetivo era derrocar al dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo, fue planificada, armada y financiada por el gobierno cubano de Ramón Grau San Martin, pero fue abortada por presión de Washington antes de llegar a las costas dominicanas. Nos cuenta el ideario revolucionario que, cuando uno de los barcos que transportaba a los expedicionarios fue interceptado por la marina cubana en la Bahía de Nipe, Fidel se lanzó al agua nadando por varias horas en las peligrosas aguas para evitar ser apresado, siendo auxiliado por unos pescadores de la zona. Como dato curioso, menciono que la historia nos cuenta que allá por el año 1612, la imagen de la Patrona de Cuba, la Virgen de La Caridad del Cobre (Óshun en el sincretismo afrocubano), fue encontrada en su aparición inicial por unos pescadores flotando en las aguas de la Bahía de Nipe, las mismas aguas donde se escenificaría 335 años después el primer episodio “heroico” en la vida de Fidel Castro. ¿Casualidad? Quién sabe.

Escasos meses después, en febrero de 1948, Castro es sindicado como cómplice en el asesinato del líder socialista y también integrante de la Expedición de Cayo Confite, Manolo Castro (ningún parentesco), para de seguido, en abril de 1948, participar activamente en los desórdenes y hechos violentos ocurridos durante el llamado “Bogotazo” generados a raíz del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán. En esa oportunidad, Fidel, acompañado por el comunista Alfredo Guevara (ninguna relación con el guerrillero argentino) y Rafael del Pino (asesinado en una cárcel cubana en 1977), se encontraba en Bogotá para asistir al Congreso Latinoamericano de Estudiantes junto a varios jóvenes y cuadros izquierdistas latinoamericanos con la real intención de sabotear la IX Conferencia Panamericana, la más importante celebrada hasta entonces, ya que en esa conferencia interamericana se aprobó la creación de la OEA en sustitución de la antigua Unión Panamericana y, además, se sancionaron el Tratado Americano de Soluciones Pacíficas y la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre. Como consecuencia de los serios disturbios ocurridos en la capital colombiana, la Conferencia, que contaba con la presencia del General George C. Marshall, Secretario de Estado norteamericano, debió ser trasladada más al norte de Bogotá y tuvo lugar en el entonces llamado “Gimnasio Moderno”. En esa ocasión, Fidel Castro, junto a otros manifestantes, tomó por asalto una estación de policías bogotana con la finalidad de apertrecharse de armas para distribuirlas a los amotinados. Una vez controlados los desórdenes, los cubanos que participaron en los hechos insurreccionales en Bogotá – Fidel entre ellos – fueron evacuados de Colombia en un avión que fue enviado por el gobierno del presidente Grau San Martin para evitar un incidente diplomático con Colombia por la participación de ciudadanos cubanos en aquellos hechos.

En octubre de 1948, Fidel Castro se casa con Mirtha Diaz-Balart, hija de un conocido político cubano ligado a Fulgencio Batista y tía de los representantes federales por el Estado de Florida, Mario y Lincoln Diaz-Balart, de quien se divorciaría en 1955. De ese primer matrimonio, el 10 septiembre de 1949 nació su primer hijo, Fidel Ángel Castro Diaz-Balart, quien fue mi compañero de colegio en La Habana. “Fidelito” como se le llamaba, fue enviado a estudiar en la Unión Soviética y a su regreso estuvo a cargo de la construcción de la Central Nuclear de Jaragua, la cual nunca se concluyó. Hoy el primogénito de Fidel no figura en la nomenclatura cubana debido a la falta de transparencia en la administración de los presupuestos que manejó como presidente del Instituto de Energía Nuclear de Cuba.

COMIENZA LA LUCHA

1950-1959

En 1950 Fidel se gradúa de abogado y comienza su actividad política en el partido ortodoxo, de orientación social demócrata. Al año siguiente, participa en los alborotos callejeros que siguieron a la muerte del líder de su partido Eduardo Chibas, instando a llevar en hombros el cadáver del senador Chibas al Palacio Presidencial con la intención de pedir la renuncia al gobierno del Presidente Grau San Martin. Dos años después, organiza para el 26 de julio de 1953 los ataques simultáneos a los cuarteles “Moncada” (Santiago de Cuba) y “Carlos Manuel de Céspedes” (Bayamo), los cuales fracasan con importante pérdida de vidas entre civiles, defensores y atacantes. Debo aquí agregar que de entre los sobrevivientes del ataque al Cuartel “Carlos Manuel de Céspedes” figuraba Gerardo Pérez Puelles, exiliado cubano que hizo dilatada y respetada vida empresarial en Venezuela. Derrotados los atacantes y apresados lo sobrevivientes, entre los cuales se contaban Fidel y Raúl (quienes salvaron sus vidas gracias a la intervención del arzobispo de Santiago de Cuba Monseñor Enrique Pérez Serrante), en el mes de octubre se produjo el correspondiente proceso judicial durante el cual Fidel, en su condición de abogado, asumió su propia defensa. En la audiencia final del juicio, Castro pronunciaría un discurso de 4 horas que terminaría con la frase que lo proyectaría en la historia, pero que realmente no era de su autoría. Dijo Fidel ante el Tribunal presidido por el Dr. Manuel Urrutia Lleó (primer Presidente de la Cuba Revolucionaria y refugiado político en la embajada de Venezuela en julio de 1959): “Condenadme, no importa, la Historia me absolverá”. Para los que recuerdan algo de historia, Adolfo Hitler, a quien curiosamente se le permitió dirigirse también por cuatro horas al tribunal que lo juzgaba en Múnich en febrero de 1924 por su protagonismo en el llamado Putsch de la Cervecería, finalizó su perorata con estas palabras:

          Pronúnciennos culpables mil veces que la diosa de   

          la corte eterna de la historia sonreirá y romperá   en pedazos las decisiones del

          fiscal del estado y el veredicto de la corte porque [la historia] nos absolverá.

Fidel y sus compañeros de juicio serian condenados a distintas penas (entre 3 y 15 años), cumpliendo sus castigos en el Penal de Isla de Pinos en condiciones por demás favorables. El 15 de mayo de 1955 todos los insurrectos fueron favorecidos por una amnistía general decretada por un fortalecido gobierno de Fulgencio Batista, tras su triunfo electoral en noviembre de 1954 y la positiva situación económica por la que atravesaba Cuba. No más salir del presidio, Fidel Castro, su hermano Raúl y otros moncadistas se trasladaron a México desde donde se gestaría un nuevo hito en la historia de Cuba. En tierras aztecas, Fidel conocería y reclutaría para su cruzada revolucionaria al médico argentino Ernesto Guevara de la Serna, conocido por todos como el Che Guevara.

El 25 de noviembre de 1956 (día escogido para anunciar oficialmente su muerte), Fidel Castro y sus 81 compañeros, embarcaron en Tuxpan, Veracruz, México, a bordo del yate “Granma”, para desembarcar una semana más tarde, el 2 de diciembre de 1956, en la playa Las Coloradas (suroeste de la provincia de Oriente). El desembarco fue un desastre desde el punto de vista militar, ya que solo 22 del total de los expedicionarios (no “Los 12” que pregonaba el folklore revolucionario en alegoría a los seguidores de Jesús) lograron llegar a la Sierra Maestra (incluidos Fidel, Raúl, Ernesto “Che” Guevara, Camilo Cienfuegos, Juan Almeida y Ramiro Valdez), dándose así inicio a una aventura que concluiría 3 años más tardes, el 6 de enero de 1959 con la entrada triunfal de Fidel Castro en La Habana, tras la apresurada fuga de Fulgencio Batista. El primer paso en el plan maestro de Fidel fue consolidar su poder personal en Cuba, lo que inició con la destitución en junio de 1959 del Presidente Provisional de Cuba Manuel Urrita Lleó, siendo designado como Primer Ministro (jefe de gobierno) por el Presidente sustituto, Oswaldo Dorticos Torrado. A partir de entonces, Castro aplicaría una premisa que lo equipararía a aquel absolutista rey de Francia, Luis XIV (el llamado “Rey Sol”), quien diría de sí mismo “L’ État c’est moi”. Así, al anular por radio y televisión la absolución de los encausados en el llamado “Juicio de los Aviadores” (Santiago de Cuba, 2 de marzo de 1959), Fidel Castro dijo, “La Revolución es fuente de Derecho”. Por supuesto, el complemento de aquel razonamiento deductivo era la siguiente proposición conclusiva: “Yo soy la Revolución”.

Logrado el control absoluto de Cuba, Castro dio inicio a la ejecución de su verdadera y personal agenda política, hábilmente disimulada hasta ese momento, emprendiendo un curso de acción cuya finalidad no era otro sino confrontar y retar a los Estados Unidos en cualquier escenario que se presentase. Prueba irrefutable de esa “misión de vida” la encontramos en la fotocopia ampliada de una carta de Fidel Castro, exhibida en el tercer piso de la redacción del periódico “Granma” en La Habana. En esa carta, dirigida a su compañera Celia Sánchez Manduley, Fidel se pronuncia con rencor sobre las bombas y cohetes suministrados a la aviación de Batista por los Estados Unidos. Dice la misiva fechada en la Sierra Maestra el 5 de junio de 1958:

Sierra Maestra

Junio 5 -1958

Celia:

Al ver los cohetes que tiraron en casa de Mario, me  he jurado que los americanos van a pagar bien caro lo que están haciendo. Cuando esta guerra se acabe, empezara para mí una guerra mucho más larga y grande: la guerra que voy a echar contra ellos. Me doy cuenta que este va a ser mi destino verdadero. Fidel.

 CONSOLIDACIÓN DEL PODER ABSOLUTO

 1959-1969

Los primeros objetivos del Comandante en Jefe fueron Panamá (incursión de 97 cubanos, panameños y   venezolanos llevada a cabo en abril y mayo de 1959) y la República Dominicana, donde el 14 y 20 de junio de 1959, se produjeron desembarcos de elementos cubanos, dominicanos y venezolanos (Edwin Ermini y Alfredo Fonseca, ambos de baja), los cuales fueron rápidamente neutralizados por las fuerzas armadas trujillistas (el único sobreviviente fue el joven Arnaldo Ochoa Sánchez). Apenas 8 meses después, Fidel dio inicio a su planeado alineamiento geoestratégico con la Unión Soviética, recibiendo en La Habana en febrero de 1960, al Vice Primer Ministro soviético Anastas Mikoyan, quien viajó a Cuba bajo la excusa de asistir a un encuentro comercial, pero con la real intención de apreciar y calibrar de primera mano las pretensiones de un Fidel Castro que buscaba el soporte necesario para su ansiado enfrentamiento con su poderoso vecino del norte. Por ello, pienso que la Unión Soviética no fue escogida por Fidel Castro como su aliada y protectora por afinidad ideológica, sino por ser la Unión Soviética el único contrapeso de la época a los Estados Unidos en la lucha por el control hegemónico del mundo de la posguerra. Es decir, el propósito de vida de Fidel Castro, como apreciamos claramente en su carta a Celia Sánchez, no era construir en Cuba la sociedad igualitaria y proletaria, tan promocionada por los mercaderes del marxismo-leninismo, sino enfrentar y humillar a los Estados Unidos. Y vaya si lo hizo.

Comenzando el segundo año de la Revolución, Fidel Castro inicia su estrategia de enfrentamiento contra Washington, anunciando en el mes de febrero de 1960 la expropiación de todas las inversiones y empresas norteamericanas en Cuba, arreciando sus ataques verbales contra los Estados Unidos, acusando, sin pruebas, a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de la voladura (100 muertos y más de 200 heridos) del buque francés Le Coubre, hecho acontecido el 4 de marzo de 1960 en el Puerto de La Habana, mientras descargaba imprudentemente y en pleno puerto y por orden directa de Raúl Castro, armas y municiones procedentes de Bélgica. Como bien dijera el Presidente Eisenhower, había un límite de tolerancia de parte de los Estados Unidos con respecto a las acciones castristas y ese límite se alcanzó el 3 de enero de 1961, cuando, a escasos días de asumir la presidencia John F. Kennedy, los Estados Unidos de América rompieron toda relación diplomática y consular con el gobierno revolucionario de la República de Cuba.

A partir de entonces, Fidel se convirtió en un jugador particularmente activo en la escena internacional. Del 17 al 19 de abril, se produjo el desembarco de exiliados cubanos entrenados y equipados por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en Playa Girón. Con ocasión de ese ataque militar efectuado por la Brigada de Asalto 2506, Fidel Castro, le proclamó al mundo el carácter socialista y proletario de la Revolución cubana, obviamente buscando el apoyo y protección del mundo comunista ante un esperado ataque norteamericano. En diciembre de 1961, el Consejo Permanente de la OEA decidió, a solicitud de Colombia, convocar la VIII Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores para celebrarse en enero de 1962 (del 22 al 31) en Punta del Este, Uruguay. En esa Reunión de Cancilleres se adoptaron nueve resoluciones, cuatro de ellas en relación directa a Cuba. La cuarta Resolución, titulada “Exclusión del actual Gobierno de Cuba de su participación en el Sistema Interamericano”, fue aprobada con 14 votos afirmativos, uno en contra, Cuba, y seis abstenciones: Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Ecuador y México. Las dos últimas naciones expresaron que la expulsión de un estado miembro no procedía, pues no existía una reforma previa de la Carta de la organización. En octubre del mismo año, Fidel Castro llevó al mundo al borde de su destrucción – mucho más cerca de lo que se cree – en la llamada “Crisis de los Misiles de Octubre”, al aceptar el despliegue en territorio cubano de 42 misiles nucleares soviéticos del tipo SS- 4 y SS-5, y otras armas de carácter ofensivo.

Un año después de la Crisis de los Misiles, acontecieron dos hechos que pondrían en evidencia la presencia activa de la Cuba socialista en el escenario de la Guerra Fría que entonces discurría entre las democracias occidentales y el campo comunista. Ello así, entre los meses de octubre de 1963 y abril de1964, se produce la primera intervención de tropas cubanas en el extranjero, bajo el argumento que se trataba de la lucha anticolonialista. En esa ocasión, Cuba envió una fuerza expedicionaria para apoyar a Ahmed Ben Bella en su intento de recuperar territorios argelinos que habían sido ocupados por Marruecos. El contingente cubano enviado África del Norte estaba constituido por 686 miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), en composición de un batallón de tanques y unidades de artillería y aseguramiento. Esta fue la primera de las experiencias bélicas foráneas de tropas de las Fuerza Armada Revolucionaria (FAR) que en los años por venir se repetirían en la República Árabe Siria, en la República Popular de Angola, en la República Popular del Congo, en Etiopia y en la isla caribeña de Grenada. El otro hecho trascendente ocurrido en 1963 y sobre el cual aún hoy aún se debate, fue la posible participación de Fidel Castro en el asesinato de John F. Kennedy en Dallas, Texas, el 22 de noviembre de 1963.

DALLAS, TEXAS NOVIEMBRE 22, 1963

En el mes de noviembre de 2016, fueron desclasificados por el gobierno estadounidense documentos que avivan la controversia sobre la participación de Fidel Castro en lo que se llamó el “Crimen del Siglo”. Entre los documentos hechos público se encuentra el diario del agente de la OSS (precursora de la CIA) Douglas DeWitt Bazara, quien involucra al doble agente cubano Rene Alexander Dussaq en el magnicidio de Kennedy. El pueblo norteamericano siempre dudó sobre lo determinado en el Informe de la Comisión Warren en relación la supuesta actuación solitaria de Lee Harvey Oswald en Dallas aquel 22 de noviembre de 1963. Ello quedó en evidencia cuando el Comité Especial de la Cámara de Representantes del Congreso de los Estados Unidos, constituido en 1976 para investigar los asesinatos del presidente Kennedy y de Martin Luther King, estableció en su Informe final publicado en 1978, “Kennedy fue probablemente asesinado como consecuencia de una conspiración” y, además, que “… probablemente hubo más de un tirador involucrado”. Mucho ha sido lo escrito sobre el tema y numerosos los testimonios de personajes que apuntan a la participación de Cuba en los hechos de Dallas. Así, el conocido columnista norteamericano Jack Anderson (ganador del prestigioso Premio Pulitzer) escribió que Johnny Rosselli, uno de los gánsteres contratados por la CIA para asesinar a Fidel, a Raúl Castro y al Che Guevara al amparo de la “Operación Mangosta” (noviembre de 1961 – febrero de 1964), le dijo que Fidel había estado involucrado en el asesinato del presidente Kennedy. Rosselli y su compinche en el crimen organizado, Salvatore “Sam” Giancana, fueron encontrados muertos con un año de diferencia (1975 – 1976), sin que hasta la fecha se hayan determinado los autores de esos asesinatos. Si además observamos que Oswald fue asesinado a los dos días del magnicidio por el mafioso Jack Ruby, quien a su vez murió de cáncer fulminante de pulmón en prisión en 1967 y que por lo menos 50 testigos claves sobre el asesinato presidencial murieron en extrañas condiciones (accidentes domésticos, suicidios, muertes súbitas, etc.) apreciaremos que, hasta la fecha, nadie puede tener certeza de quien asesinó al trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos y, sobre todo, ¿por qué? Pero para no fomentar teorías conspirativas – algo que a veces se me endilga – refiramos lo dicho por dos actores principales sobre lo ocurrido en Dallas, Texas aquel 22 de noviembre: Fidel Castro y Lyndon B. Johnson. Días antes del magnicidio en Dallas, en una cena a la que Fidel Castro asistió en la legación de Brasil en La Habana, el embajador brasileño, Vasco Leitao – hombre cercano a los servicios de inteligencia norteamericanos – reportó un curioso y amenazante comentario de Castro, quien dijo: “Quienes tratan de matarme deben tener cuidado, pues las armas que hoy me apuntan, mañana pueden volverse contra ellos”. Por su parte, Lyndon B. Johnson, sucesor de John Kennedy tras su asesinato, le declaró al veterano periodista de la Cadena ABC Howard K. Smith antes dejar la presidencia en 1968, Kennedy trato de eliminar a Castro, pero Castro le llegó a él primero”. Concluyo recordando algunos hechos significativos conocidos y no disputados sobre la vida de Lee Harvey Oswald, el asesino sindicado de haber disparado contra el Presidente Kennedy, los cuales apuntan hacia una conspiración internacional de las tantas habidas durante el periodo de la Guerra Fría: 1.- Oswald, quien ingresa en 1957 a  la Infantería de Marina (USMC) a los 17 años, fue calificado como “tirador experto”, hablaba ruso y sirvió en una base de espionaje electrónico norteamericana en Tokio, Japón; 2.- En octubre de 1959, Oswald huyó a la Unión Soviética donde conoció en marzo de 1961 a Marina Nikolayevna Prusakova, sobrina carnal del coronel del Ministerio del Interior (KGB) soviético Ilya Prusakov. Seis semanas después, Lee y Marina se casaron en Minsk, capital de Bielorrusia, emigrando a los Estados Unidos en junio de 1962, para establecerse, curiosamente, en Dallas Texas; 3.- En abril de 1963, Oswald se traslada temporalmente New Orleans donde, por iniciativa propia, funda un capítulo del llamado “Comité de Trato Justo para Cuba” (Fair Play for Cuba Committee), provocando en esa ciudad altercados callejeros (convenientemente publicitados en la prensa y la televisión local) con exiliados cubanos anti castristas residentes en esa ciudad; 4.- el día 26 de septiembre de 1963, Oswald toma un autobús con destino a Ciudad de Méjico, donde hace contacto con los consulados cubano y soviético y permanece por más de 5 días en la capital azteca. Sobre lo acontecido durante esa estadía, poco o nada se sabe oficialmente; 5.- el 3 de octubre, Oswald retorna a Dallas donde comienza a trabajar el 16 del mismo mes en el edificio que ocupaba el depósito de libros escolares del Estado de Texas (Texas School Book Depository), edificación que se encontraba casualmente ubicada en una intersección vial por donde pasaría, una semana después, la fatídica caravana presidencial, y 6.- Lee Harvey Oswald es silenciado el 24 de noviembre por un mafioso de poca monta llamado Jack Ruby, quien tenía vínculos con la mafia en Chicago, especialmente con Sam Giancana, uno de los contactados por la CIA en la Operación Mangosta para eliminar a Fidel. ¿A dónde lleva todo esto? Lo antes reseñado, así como lo expresado por el ex agente de la CIA Brian Latell en su libro Los Secretos de Castro: La Inteligencia Cubana. La CIA, y el Asesinato de John F. Kennedy, nos apunta a la real posibilidad que la inteligencia cubana (aventajada discípula de la KGB rusa y la STASI de Alemania Oriental), consciente que Kennedy había dado la orden de eliminar a Castro, logró que los asesinos mafiosos contratados por la CIA cambiaran de blanco a cambio de compensarlos por las pérdidas que habían sufrido con las confiscaciones hechas por el gobierno revolucionario de sus hoteles, casinos y centros nocturnos en Cuba. A todo evento, quizás pronto, 53 años después de aquel fatídico día en Dallas, ya con todos los actores principales y de reparto de aquel drama pasados a mejor vida (o a peor en el caso de algunos), podamos saber la verdad de aquel evento que sin duda cambio el destino y la vida de muchos.

 LA OEA, EL CONGO Y VENEZUELA

En la IX Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores celebrada en Washington en el mes de julio de 1964, mediante una resolución inspirada en el Tratado Interamericano de Defensa Reciproca (TIAR), se acordó que los gobiernos de los Estados Americanos rompieran sus relaciones diplomáticas y consulares con el Gobierno de Cuba. Solo México se opuso y no se plegó a mandato continental. Durante la llamada Crisis del Congo (1964 -1965), en el Congo Brazzaville, tropas regulares cubanas, infiltradas desde Tanzania, participaron en acciones bélicas sin mayor éxito. En esa ocasión el Che Guevara intentó aplicar en África las tácticas guerrilleras aprendidas en la Sierra Maestra, pero sin resultados positivos, pues el mando guerrillero congolés desconfiaba del Che y de sus compañeros cubanos. La próxima aventura guerrillera de Guevara terminaría con su muerte en La Higuera, Bolivia en 1967.

Entre septiembre de 1966 y febrero de 1967, tropas regulares cubanas que habían desembarcado por las costas de Falcón acompañando a guerrilleros venezolanos liderados por Luben Petkoff, participaron en emboscadas  a campesinos y tropas del ejército venezolano en los estados venezolanos Lara y Yaracuy. En el grupo de regulares cubanos se encontraba el aguerrido Arnaldo Ochoa Sánchez, quien logró escapar a Cuba del cerco del ejército venezolano y quien, a la postre, sería comandante de las tropas expedicionarias cubanas en Angola, Héroe de la República de Cuba y otra víctima de Fidel Castro. En mayo de del mismo año, se produjo un desembarco de irregulares venezolanos en la zona de Machurucuto, en el estado Miranda, donde dos miembros del ejército rebelde cubano fueron apresados por tropas del Ejército y de la Guardia Nacional, falleciendo un tercer expedicionario cubano, el capitán Antonio Briones Montoto, quien fuera dado de baja por las tropas antiguerrilleras del Ejército venezolano. Un buen amigo caraqueño, quien fue de gran ayuda en la revisión y verificación de muchos de los datos históricos aquí reseñados, me relató que, durante la visita de Fidel Castro a Caracas en 1989, este le solicitó al recién juramentado Carlos Andrés Pérez que se intentara recuperar los restos del Capitán Briones Montoto para ser entregado a sus familiares en Cuba. Mi amigo y otra persona de la mayor confianza del Presidente Pérez, se trasladaron a la zona mirandina de Machurucuto donde, con la ayuda de un viejo morador de la zona, lograron ubicar la fosa donde había sido enterrado el oficial cubano. Recuperados y positivamente identificados los restos del capitán Antonio Briones Montoto, estos fueron inhumados en Cuba, cerrándose – temporalmente – un capítulo de la intervención castrista en suelo venezolano. Cabe destacar que el único sobreviviente venezolano de esa aventura subversiva en tierras mirandina fue Fernando Soto Rojas, quien lograra escapar al cerco militar para terminar sus días como uno de los cuadros secundarios del llamado Socialismo del Siglo XXI.

  LUCHA ANTICOLONIALISTA

1970-1980

La década del 70 comienza para Cuba con su intervención, a solicitud de Siria, en la Guerra del Yom Kipur (1973 -1974), enviando una brigada de tanques que participa en combate con las fuerzas israelí, sobre todo, en las Alturas del Golán. En 1975 se inicia el mayor esfuerzo militar de Cuba en ultramar con la intervención en la Guerra Civil de Angola (Operación Carlota) en favor del gobierno de José Eduardo Dos Santos, y en la llamada “Guerra de Frontera de Sudáfrica”. En los 16 años que duraría esa contienda, Cuba aportó a la guerra civil de Angola (1975-1991) una fuerza de 250,000 efectivos, apoyados por artillería, carros y aviones de combate. Nunca un país de nuestra América realizó un esfuerzo humano y logístico de tal envergadura, cruzando el océano hacia otro continente y confrontando en África no solo los intereses norteamericanos, sino también los de los chinos y surafricanos; y dejando sembrados en tierras africanas a 10,000 de sus soldados. Seguidamente, las acciones cubanas se extendieron hacia el norte, al denominado Cuerno de África, donde un importante contingente militar cubano ingresó a la República Democrática Popular de Etiopia para apoyar y sostener al gobernante socialista etíope Mengistu Haile Mariam y combatir al Movimiento de Liberación Nacional Somalí del Ogadén. Para finalizar la década, en 1979 el Estado cubano envió personal militar a Nicaragua para controlar la dirección de los servicios de seguridad e inteligencia en la patria de Rubén Darío, lo que duraría hasta 1990.

EL MARIEL- GRENADA- RADIO MARTÍ

1980-1990

En 1980 Fidel contrae segundas nupcias con su compañera de vida desde 1961, Dalia Soto del Valle con quien tiene 5 hijos, cuyos nombres todos comienzan por la letra “A”, dada la admiración de Fidel por Alejandro Magno (Alexis, Alexander, Antonio, Alejandro y Ángel). De la Sra. Soto del Valle se puede decir que ha mantenido un perfil muy discreto desde el comienzo de su relación con el Comandante en Jefe, solo haciéndose pública su existencia en los últimos años, cuando Castro, ya enfermo, había legado el poder a su hermano Raúl.  El comienzo de la nueva década recibe a Fidel con un gran descontento en la población cubana como consecuencia del hastío popular con una revolución que no había cumplido en 20 años con las promesas de mejor vida para sus ciudadanos. Ello llevo a que el 10 de abril de 1980 un grupo de ciudadanos ingresara por la fuerza en la Embajada del Perú en La Habana, en la cual se congregarían en los días siguientes cerca de 10.800 hombres, mujeres y niños, desembocando en lo que se conoce como la Crisis del Mariel (abril – octubre de 1980). Como si no hubiese limite a su desespero por crearle problemas a los norteamericanos, Fidel, en una hábil maniobra, sacó ventaja de la crisis humanitaria que amenazaba la estabilidad de su régimen, enviando a La Florida a varios cientos de criminales y enfermos mentales, insertados entre los 130,000 refugiados que escapaban de la Isla en todo tipo de embarcación desde el Puerto de El Mariel, quienes constituían la mejor expresión del fracaso del sistema socio económico que Castro le había impuesto a los cubanos. Es bueno recordar que una vez detectados esos antisociales por las autoridades migratorias y de seguridad norteamericana, se les arrestó y muchos de ellos fueron enviados al centro de reclusión militar en el Fuerte Chaffe, ubicado en el sureño Estado de Arkansas. Esos indeseables cubanos crearon más de un motín en la prisión militar que los albergaba, obligando al entonces gobernador de ese estado a hacer uso de su Guardia Nacional para reprimir los desórdenes y motines carcelarios. Ese gobernador, quien fue asediado por los criminales e indeseables que contrabandeo Fidel en el éxodo de El Mariel, era William Jefferson “Bill” Clinton.

El 19 de octubre de 1983 comenzó la última aventura de Fidel en el Siglo XX, con su participación en los sucesos acontecidos en la pequeña isla caribeña de Grenada. En esa fecha, la inteligencia cubana apoyó el derrocamiento y asesinato del Primer Ministro Maurice Bishop por elementos estalinistas del partido gobernante, el llamado “Movimiento Nueva Joya”. Apenas 5 días después, el 25 de octubre, se produjo la intervención militar ordenada por Ronald Regan que logró recuperar la estabilidad de la Isla, en la cual se celebraron elecciones libres en 1984. Para el momento de la intervención estadounidense había en Grenada un contingente cubano cercano a los 730 hombres, los cuales eran personal militar que, a la vez, fungían como obreros en la ampliación de la pista de aterrizaje del Aeropuerto Internacional de Point Salines. Grenada fue la primera vez desde la Crisis de los Cohetes  que tropas cubanas y norteamericanas se enfrentaban en combate, implicando para las fuerzas cubanas el siguiente resultado negativo:

Muertos          25.

Heridos           59.

Capturados   638.

Debemos hacer referencia que, ante la inminencia del ataque “imperialista” a Grenada, Fidel Castro, en un atronador discurso pronunciado en La Habana horas antes de la invasión gringa, dio la orden que ningún soldado cubano se rindiese. Como responsable militar y político de la “resistencia heroica” que Cuba exigía a sus soldados, se envió a un infortunado coronel de las FAR, Pedro Tortoló Comás, quien al segundo día de la invasión decidió refugiarse en la Embajada Soviética. A su regreso a Cuba, el coronel Tortoló Comás fue degradado a soldado raso y enviado a Angola como castigo. Para terminar el tema sobre Grenada, diremos que la ampliación de la pista del aeropuerto de Point Salines no tenía como finalidad ampliar las facilidades turísticas en esa isla del Caribe oriental, sino servir de “portaviones” para comprometer la seguridad de Venezuela que se encuentra solamente a 99 millas de Grenada. Esa movida estratégica de los cubanos fue la razón que llevó a que Venezuela fuese, durante la presidencia de Luis Herrera Campins, el único país del hemisferio al que los Estados Unidos vendieran los aviones caza de primera generación de la época: los Lockheed Martin F-16 “Fighting Falcons”.

Aprovechado el germen de descontento que Washington apreció durante la Crisis del Mariel, el 20 de mayo de 1985 se dio inicio, desde la Florida, a las transmisiones diarias, 24 horas al día, para Cuba de Radio Martí, emisora propiedad de La Voz de Américas.

                        DECENNIUM HORRIBILIS

                                    1990 – 2000

Parafraseando a la Reina Isabel II, quien se refiriera al año 1992 como annus horribilis motivado a los infortunios sufridos en ese año por la familia real británica, ciertamente podemos decir que el periodo 1990 – 2000 fue una década horrible para el proyecto fidelista. Durante esos 10 años, Fidel enfrento su peor momento desde aquel victorioso 10 de enero de 1959. En efecto, la década comenzó el 27 de marzo de 1990 con las transmisiones 24 horas al día, 7 días a la semana de TV MARTÍ. Por demás está decir que los cubanos, ávidos de acceder a información no censurada, recurrieron a los artilugios de fabricación casera más ingeniosos para poder acceder a las transmisiones televisivas provenientes del Imperio. Los años siguientes trajeron más infortunios para Fidel con la desintegración en 1991 de la Unión Soviética y del Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME), el recrudecimiento del embargo comercial de los Estados Unidos en 1992 y la instauración del terrible “Periodo Especial en Tiempo de Paz”.

A principios de 1992 se detectó entre los vegueros de la provincia de Pinar del Rio una rara aflicción que producía daños severos al nervio óptico. Para 1994, 60,000 cubanos habían quedado seriamente afectados de su visión, causado por lo que el Dr. Rafael Muci Mendoza, medico venezolano Miembro Correspondiente de la Academia Nacional de Medicina y quien visitara Cuba en 1994 en una misión de la Organización Panamericana de la Salud, describiera como una neuritis óptica producto de una seria avitaminosis causada por carencia proteínica cárnica. En marzo de 1993, la llamada “Tormenta del Siglo” arrasó con la costa de la provincia de La Habana, causando estragos en la capital de la Isla. Como si aquellas calamidades no fuesen suficiente, en el verano 1994 se produjo la primera protesta seria de la población cubana a consecuencia directa del crimen de lesa humanidad cometido por los guardas fronteras cubanos al hundir el día 13 de julio de 1994, a 7 millas de la Bahía de La Habana, el Remolcador “13 de Marzo”, con 72 personas a bordo, de las cuales se ahogaron 41, incluyendo 10 niños. Como consecuencia de esa acción criminal que fue silenciada por los medios oficiales cubanos por más de una semana, el 5 de agosto se produjo una protesta de varios cientos de cubanos en La Habana conocida como “El Maleconazo”, lo que desemboco días después, en la llamada “Crisis de los Balseros”. El 24 de febrero de 1996 aconteció el derrivo en aguas internacionales de dos avionetas Cessna 337 Skymaster de la organización humanitaria del exilio “Hermanos al Rescate”, operación que fue ordenada personalmente por Raúl Castro como Ministro de las FAR. Esta acción injustificada, ejecutada por aviones de combate Mig 29 y Mig 23 de la Fuerza Aérea cubana, fue objeto de repudio mundial. Como consecuencia de ese ataque contra aeronaves desarmadas y por presión del exilio cubano, el presidente Bill Clinton, aquel gobernador del estado de Arkansas quien en 1980 tuvo que soportar en su estado los motines de los criminales que Fidel envió en el éxodo de El Mariel, firmaría 12 de marzo de 1996 la llamada “Ley de Solidaridad con la Libertad y Democracia en Cuba” (Ley Helms-Burton), instrumento legislativo mediante el cual se impuso el embargo comercial a la Isla y cuya derogatoria es una necesidad imperiosa para una Cuba que afronta en el año 2016 y 2017 un crecimiento negativo de su maltrecha economía. Es oportuno señalar, con vista al reciente fallecimiento de Fidel Castro y a la convocatoria para el Octavo Periodo Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular para el próximo 27 de diciembre, que según la Sección 204 de la Ley Helms-Burton, el embargo legislativo contra Cuba no podrá ser levantado mientras no exista en Cuba un gobierno de transición, o lo que es lo mismo, ningún castro en la jefatura de estado y de gobierno cubano.

En diciembre de 1994, Fidel recibe la visita de Hugo Chávez. El resto de los años 90, transcurrieron en terrible penuria para el pueblo cubano ante la imposibilidad del régimen de sustituir “la ayuda fraterna” de los países socialistas que luchaban por su propia sobrevivencia. Solo los que padecieron aquellos terribles años pueden describir lo vivido.

UNA NUEVA OPORTUNIDAD

2000 – 2008

El 2 de febrero de 1999, llegó al poder Hugo Rafael Chávez Frías (quien obtuvo el 34% del total de los votos de los venezolanos habilitados para sufragar en aquella elección), uno de tantos jóvenes de modesta cuna que pudo acceder a la carrera militar ante la necesidad de cubrir las plazas vacantes para aspirantes a oficiales en las academias militares, ello en razón del desinterés de la juventud venezolana, sobre todo la proveniente de los hogares de clase media, por la vida castrense. Es conocido que para Fidel resultaba incompatible con su personalidad la falta de arrojo y valor en un dirigente y ello fue lo demostrado por Chávez Frías aquel 4 de febrero de 1992, cuando, con una poderosa unidad de combate bajo su mando concentrada en el Museo Militar – ubicado a 700 metros del Palacio de Miraflores – el alzado teniente coronel optó por rendirse sin cumplir la misión que le había correspondido en los planes golpistas. Recordemos que uno de los primeros mensajes de apoyo recibido por el Presidente Pérez después de la intentona golpista fue premisamente de Fidel Castro, quien marcó distancia de un Chávez que no supo estar a la altura de aquellas circunstancias. Al principio, Fidel Castro no sentía mucha simpatía por Chávez, al punto que al barinés no le aseguraron los organizadores de su peregrinaje a Cuba en 1994 que sería recibido por el Comandante en Jefe, quien, sin embargo, sorpresivamente lo esperó a la puerta del avión. Esa bienvenida no constituía un reconocimiento personal a Chávez, sino una suerte de quid pro quo político, para retribuirle al Presidente Rafael Caldera el gesto inamistoso que había tenido hacia el al recibir, unas semanas antes, a Jorge Mas Canosa y al poeta Armando Valladares en el Palacio de Miraflores. Pero un suspicaz Fidel, veterano de mil batallas, supo intuir, mientras escuchaba aquel 14 de diciembre de 1994 la alocución de Hugo Chávez en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, que la providencia le ofrecía una inesperada oportunidad de recuperar los espacios perdidos. Así, Castro comenzó a cooptar a Hugo Chávez con la intención, no solo de contar con el sostén económico de Venezuela para sacar a Cuba de su desastrosa situación socio-económica producto del Periodo Especial, sino, mucho más importante, para relanzar su personal proyecto político en este Continente, apuntalado (como se lo propusiese infructuosamente a Rómulo Betancourt en 1959) en una poderosa y determinante arma: el petróleo venezolano. A partir de entonces, Fidel Castro comenzó a envolver a Hugo Chávez en su versión del “Abrazo de Morfeo”, sometiendo al venezolano a una dependencia a tal grado hacia él que en el devenir de los años le costaría su propia vida al decidir, por insistencia de Fidel, tratar su enfermedad en Cuba y no en otros centros hospitalarios especializados que le fueron puesto a su disposición, como el MD Anderson Cancer Center en Houston y el Hospital Sirio-Libanés en Sao Paulo, Brasil. Pero dejemos que sea alguien muy cercano a Hugo Chávez, el recién fallecido Luis Miquilena, quien, en una entrevista concedida a Diego Arroyo Gil el 24 de septiembre de 2013 con la condición que se publicara después de su muerte, describió con toda claridad el sometimiento en el que Hugo Chávez fue arropado por Fidel Castro. Dijo el viejo político coriano:

Fidel quebró a Chávez a punta de halagos. Fidel había descubierto la inmensa vanidad de Chávez, y se aprovechó de ella para sacarle la tajada del siglo. A partir de entonces, se dedicó, de una manera bellaca, a aprovecharse de Chávez.

Con Hugo Chávez y la riqueza petrolera de Venezuela bajo su firme control, Fidel Castro comenzó, como el mejor de los marionetero, a mover los hilos del poder en Venezuela, infiltrando las instituciones fundamentales del estado, como los servicios de inteligencia y seguridad, las fuerzas armadas, los sistemas de identificación de los venezolanos, los registro y notarias y, sobre todo, a Petróleos de Venezuela. La estatal petrolera venezolana, a través de la mampara de Petrocaribe (junio de 2005), le suministraría a Cuba 90MBD de petróleo y productos refinados a bajo costo y con facilidades de pago, de los cuales Cuba destinaba 37MBD para su consumo interno y el resto lo vendía a precios internacionales, convirtiéndose el petróleo venezolano en el tercer producto de exportación de Cuba después del azúcar y el níquel. Para tener idea de las ventajas del financiamiento dadas a Cuba para el pago de su factura petrolea, refiero que, en el terreno de lo práctico, Cuba paga (con personal humano) solo 50% de la factura por el petróleo que recibe de Venezuela, debido a que el resto lo obtiene financiado a un periodo de entre 17 y 25 años, a una tasa de interés del 2% anual. Tan grave como el control ejercido por Castro sobre las instituciones y recursos de Venezuela, resultó el hecho que Hugo Chávez fuese asimilado al propósito existencial de Fidel Castro de confrontar y desafiar al principal cliente y aliado estratégico de Venezuela: los Estados Unidos de América. Muchos recuerdan que el primer desplante de Chávez hacia los Estados Unidos se produjo durante la tragedia en el Estado Vargas en diciembre de 1999, cuando Hugo Chávez, con apenas meses en el poder, rechazó por presiones de Fidel Castro la colaboración material y humana ofrecida por el gobierno del presidente Clinton, dirigida, en primer término, a socorrer a los miles de damnificados causados por los desastrosos deslaves. En aquella oportunidad, Fidel Castro manipuló a su pupilo venezolano convenciéndolo de no aceptar esa ayuda humanitaria, pues, según Fidel, los ingenieros militares – muchos de ellos de origen latino – que ya estaban camino a La Guaira desde la Base Naval de Roosevelt Road en Puerto Rico, eran en realidad agentes provocadores de la CIA, supuestamente encomendados con la misión de infiltrarse en Venezuela para contener y derrocar la revolución bolivariana. La sumisión emocional de Hugo Chávez a los designios de su “padre Fidel”, le permitió a Cuba alejarse temporalmente del colapso de su sistema socio económico, ya que, como dijo Luis Miquilena en la entrevista antes citada, “Venezuela le ha dado más a Cuba que Rusia”

El año 2006, marcó el comienzo del fin del Comandante en Jefe. En efecto, cuando Hugo Chávez lo convenció que lo acompañara a la Cumbre de Mercosur celebrada en Córdoba, Argentina, en julio del 2006 para apoyar con su presencia el ingreso de Venezuela a esa Organización regional, Fidel asumió sin saberlo y por última vez, el rol de actor en un escenario internacional. Recuerdo escuchar a un octogenario Fidel Castro pronunciando un largo discurso al aire libre en la Universidad de Córdoba, en una noche fría típica del invierno argentino, acallando de esa forma los rumores que habían circulado semanas antes sobre su supuesto delicado estado de salud. Pero como quiera que Fidel, en fin de cuentas, era solo un mortal, en su viaje de retorno a La Habana el destino le jugó una mala pasada ya que sufrió una gravísima hemorragia gastrointestinal que marcó su alejamiento del poder. Si bien Fidel Castro, víctima de la mala praxis de los medico cubanos que lo atendieron, fue salvado en esa ocasión por el médico español Jose Luis García Sobrido, Jefe de Cirugía del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, ya el daño a su salud era irreversible y por ello se vio obligado a entregar el mando en forma temporal a su hermano Raúl el 31 de julio del 2006, para luego renunciar en forma definitiva a la Jefatura del Estado y Gobierno y del Partido Comunista de Cuba el 24 de febrero de 2008.

EL PODER TRAS EL PODER

2008-2016

Fidel Castro, además de desconfiar de todos aquellos que lo rodeaban, estaba imbuido de un convencimiento que él y solo él, podía llevar con mano firme el sistema socio-político de su propia creación: El Fidelismo. A través de su largo y accidentado transitar por la senda del poder absoluto, Fidel apartó del camino, en el mejor estilo estalinista, a cuantos representaban, real o imaginariamente un potencial peligro para su permanencia en el poder. La lista es larga e incluye a personajes muy vinculados a él desde el mismo comienzo del proceso revolucionario. Entre los apartados del camino figuran el Comandante Camilo Cienfuegos, desaparecido misteriosamente en pleno vuelo entre Camagüey y La Habana en octubre de 1959 (sus restos nunca fueron encontrados); el Comandante Huber Matos, condenado a 30 años de prisión por oponerse a la penetración comunista en Cuba liderada por el Che Guevara y Raúl Castro; el Comandante Humberto Sorì Marín, Auditor General del Ejército Rebelde, fusilado en 1961; el General de División Arnaldo Ochoa Sánchez, Héroe de la República de Cuba, fusilado en la Causa No. 1 de 1989 junto al “Rambo” cubano, Coronel Antonio de La Guardia, Jefe de la Tropas Especiales del Ministerio del Interior; el General Jose Abrantes Fernández, mano derecha de Fidel Castro y Ministro del Interior, muerto de “un infarto” el 21 de enero de 1991 en la Prisión de Guanajay, mientras cumplía condena de 20 años por abuso de cargo, negligencia en el servicio, uso indebido de recursos financieros y ocultación de información; el Comandante Manuel Piñeiro “Barbaroja”, creador de la temida Dirección General de Inteligencia (DGI) y custodio de infinitos secretos de estado, caído en desgracia y muerto en 1998 a consecuencia de “un infarto” mientras se recuperaba de algunas lesiones menores sufridas en un accidente vehicular en La Habana; Oswaldo Dorticos, Presidente de Cuba y Haydee Santamaría, veterana del ataque al Cuartel Moncada en 1953, ambos muertos por suicidio. Otros que cayeron en desgracia en tiempos más recientes, pero con la suerte de conservar sus vidas, fueron Carlos Aldana, el ideólogo del Partido Comunista de Cuba (1992), hoy en aparente regreso bajo la protección de Raúl Castro; los ex Ministros de Relaciones Exteriores Roberto Robaina (1999), su sustituto en el cargo, Felipe Pérez Roque (2009) y el presunto sucesor de Fidel y Vicepresidente del Consejo de Estado, Carlos Lage (2009), quien fue acusado de apegarse demasiado a “las mieles del poder”.

Era pues inevitable que el legatario del poder fuese Raúl, el hermano menor y el único en quien Fidel podía confiar, no tanto por los lazos de sangre que lo unía, sino porque Raúl, desde que se trasladó a estudiar administración publica en la Universidad de La Habana, estuvo bajo la sombra y el tutelaje de su hermano Fidel. Sobre esta dependencia de Raúl, Fidel Castro le declararía a Ignacio Ramonet,

Yo, cuando iba de vacaciones, escuchaba sólo críticas de nuestros padres, les digo: “Denme la responsabilidad, yo me ocupo de él”, y entonces empecé. Él estaba por la libre allí. Más tarde, le di a leer algunos libros, le interesaron, le desperté el interés por el estudio y entonces concebí la idea de que él había perdido equis tiempo, que pudiera hacer estudio; universitarios y había una vía, que era a través de la llamada carrera administrativa. No era muy difícil; si usted estudiaba esa carrera podía ingresar después a estudiar una carrera de letras, derecho diplomático y hasta abogado, algunas carreras. A mí se me ocurrió esa idea, convenzo a mis padres y él viene para La Habana. (Conversaciones con Ignacio Ramonet, 2006)

 A partir de entonces, Raúl fue fiel compañero en todas las aventuras de su hermano mayor, acompañándolo en el asalto al Cuartel Moncada, en el subsiguiente presidio y exilio en México y, en diciembre de 1956, en la aventura del Granma. En la Sierra, Raúl Castro fue encargado por Fidel de abrir el llamado Segundo Frente Oriental en el noreste de la provincia de Oriente, que llevo el nombre de Frank País, jefe de Movimiento 26 de Julio en la ciudad de Santiago de Cuba y figura de prestigio y arraigo en la guerrera ciudad oriental. Frank País fue abatido el 30 de julio de 1957 a raíz de una llamada “inoportuna” que hiciese a su escondite Vilma Espín (su teléfono estaba intervenido por la policía), a la postre esposa de Raúl Castro. Ya en el poder a partir de 1959, Raúl seria la fiel sombra de su hermano, ejecutando cuanta acción le fuere encargada por Fidel, como fue el caso de la destitución y encarcelamiento del respetado Comandante Huber Matos en 1959 y de las decenas de ejecuciones llevadas a cabo de forma sumaria en la ciudad de Santiago de Cuba. Fidel Castro llegó al extremo, en su necesidad de mantener el poder absoluto en Cuba, de crear su propio “coco” para aterrar a los cubanos, que no era otro que su hermano Raúl. En tal sentido, todas las acciones radicales ejecutadas por orden de Fidel le eran endilgada, de forma real o inventada, a Raúl Castro. Para apoyar esta farsa, Fidel alertaría a quienes pretendían sacarlo del poder, que su sucesor seria Raúl, quien, según Fidel, era mucho más radical y duro que él. Entonces, a partir de su alejamiento oficial del poder en febrero del 2008, Fidel gobernó a través de su hermano, logrando que, por su influencia y apoyo político, amanuenses del fidelismo llegaran al poder en toda América, desde el Rio Grande hasta la Patagonia. El escritor cubano Carlos Alberto Montaner nos ilustra de forma gráfica sobre la subordinación de Raúl Castro para con su hermano mayor. Escribe Montaner en un artículo titulado “La disyuntiva de Raúl Castro” publicado en CUBANET (cubanet.org) el 10 de diciembre pasado.

Raúl Castro se quedó solo. Se le fue su mentor, su figura paterna, el hombre que le moldeó la vida y lo llevó a tiros, literalmente, desde la insignificancia hasta la cabecera del país, pero lo hizo bruscamente, haciéndole ver, a trechos, que lo despreciaba por sus limitaciones intelectuales. Eso nunca dejó de dolerle.

El 9 mayo del 2011, Fidel Castro conoció de primera mano la presencia de una malignidad en el organismo de Hugo Chávez. Apenas un mes después, el 10 de junio de 2011, Chávez es operado de urgencia en Cuba de un “absceso pélvico”, intervención quirúrgica que fue catalogada de mala praxis por cirujanos oncólogos venezolanos quienes señalaron que esa inapropiada operación causó la metástasis de las células malignas al resto del organismo presidencial. Sea como fuere, Hugo Chávez estaba agonizando y, aun así, Fidel Castro, con su apremio existencial de controlar a Venezuela y su petróleo, insistió que su fiel pupilo se presentara a la reelección en octubre del 2012, sin importar el daño irreversible que ello causara en el ya invadido organismo de Hugo Chávez. Todos conocemos lo que vino después. Hugo Chávez se despidió para siempre de Venezuela el 8 de diciembre de 2012 en aquella pantomima televisiva cuyo verdadero propósito no era tanto designar como sucesor al hombre de confianza de Cuba, sino apartar publica y definitivamente del camino a Diosdado Cabello, quien no era aceptado por Fidel Castro como sucesor de Chávez, ni tan siquiera de forma interina (30 días) como lo disponía la Constitución Nacional. Para Fidel era vital que Nicolás Maduro se hiciese con el poder de una vez, lo que fue cooptado por unos magistrados del Tribunal Supremos de Justicia, que, para cumplir con el deseo de Castro, incurrieron en una criminal violación a la Constitución y a las leyes de la Republica. Pero de nada le sirvió a Fidel Castro poner en la presidencia de Venezuela en abril de 2013 a Nicolás Maduro, pues no pasaría un año sin que comenzara la caída abrupta de los precios del petróleo y con ello surgiera el peligro para Cuba de regresar a los tiempos del temido Periodo Especial. Ante esta evidente realidad y la correcta apreciación que Cuba no contaría a corto plazo con el soporte venezolano, Raúl Castro, actuando desde su pragmatismo practicante, decidió que era hora de dar un giro de 1800 grados a la geopolítica cubana, alejándose de Caracas y orientando sus esfuerzos en busca del soporte que requería la maltrecha economía cubana, hacia el norte, hacia la capital del Imperio; hacia Washington D.C.

El 17 de diciembre de 2014 el mundo sería informado que, después de negociaciones secretas efectuadas en Canadá y la Santa Sede, los Estado Unidos y Cuba acordaron poner fin a 55 años de enfrentamiento estéril y normalizar sus relaciones diplomáticas y comerciales. En el trascurrir de los años 2015 y 2016, mucho se ha avanzado en el restablecimiento de relaciones comerciales y diplomáticas, quedando únicamente por acordarse, para el discurrir de un normal intercambio, la “bancarización” de las relaciones entre los dos países, lo cual no podrá acontecer mientras en Congreso de los Estados Unidos no abrogue el embargo comercial y financiero establecido en la Ley Torricelli (1992) y la Ley Hemls-Burton (1996).

Y llegamos al 6 de noviembre de 2016 cuando, contra todo pronóstico, el millonario Donald J. Trump fue electo como nuevo presidente de los Estados Unidos, obteniendo una clara victoria en votos electorales, pero perdiendo el voto popular con Hilary Clinton por más de tres millones de votos. El Sr. Donald Trump realizó una campaña electoral populista, antisistema y anti Obama, siendo uno de sus temas preferidos, en el importante Estado de Florida, las relaciones con Cuba. Trump, como todo político, dijo a los cubanos americanos lo que querían oír: que las relaciones con Cuba serian revisadas no más asumir la presidencia, exigiendo a los Castros cambios fundamentales en la estructura de poder cubana. Pero entonces sucedió lo inesperado, ya que apenas unos pocos días después, el 25 de noviembre, llegaría el fin del hombre que dirigió Cuba a su antojo por 55 años; quien enfrentó a los Estados Unidos en el terreno militar, político e ideológico; quien se apropió para sus fines personales de Marx y Lenin; quien proyectó su figura hasta en el más recóndito rincón del planeta y, quien, porque no decirlo, se despidió cuando le vino en gana. Entonces, ¿qué podemos esperar ahora para Cuba? Ya el gobierno cubano, saltó adelante declarando por intermedio de la Sra. Josefina Vidal, responsable en la Cancillería cubana de las relaciones con los Estados Unidos, que Cuba estaba preparada para seguir adelante en el camino de la normalización de las relaciones entre los dos países. Por su parte, Raúl declaró, durante las exequias en Santiago de Cuba, que ninguna institución, calle, plaza, monumento o sitio publico llevaría el nombre de Fidel, por deseo expreso del Comandante en Jefe. No escapa a la suspicacia que Raúl Castro, con la intención de poner punto final a la era fidelista, haya recurrido para ello a una sentencia inapelable; la última voluntad de Fidel.

El 27 de diciembre próximo se instalará en La Habana el octavo periodo ordinario de sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular. En esa oportunidad, tomando en cuenta que a partir del 20 de enero de 2017 el nuevo presidente norteamericano estará presionado para hacer buenas sus promesas electorales con respecto a Cuba, no debe extrañar que Raúl Castro adopte alguna medida anticipada que involucre a su sucesor designado, Miguel Mario Diaz-Canel, ello con la intención de facilitarle políticamente las cosas al nuevo inquilino de la Casa Blanca, quien, actuando ya como presidente electo, ha suavizado su diatriba de campaña, según vimos en un rally de agradecimiento a sus seguidores celebrado en Orlando, Florida, el 16 de diciembre. Pero en fin de cuentas, la pregunta que cabe es ¿podrán los cubanos liberarse de la influencia de aquel que fue su referencia y guía obligada por más de medio siglo? Pienso y aspiro que así será y para ello me apoyo en las ansias libertaria del pueblo cubano, reprimida por varias generaciones, así como en la sabiduría de Thomas Jefferson, redactor de la Declaración de Independencia norteamericana, quien, en una carta dirigida al grande James Madison, fechada en septiembre de 1789, sentenciara acertadamente:

          “Los muertos no deben gobernar a los vivos.”

Caracas, 18 de diciembre de 2016

estevezl@ema.com.ve.