JUNQUERAS Y LA ERC VISITAN MIAMI

Se mire como se mire, se trata de una pésima noticia para los que amamos la libertad y los derechos humanos.

Me cuentan que en los próximos días, Junqueras, miembro del gobierno de Cataluña y factótum de la Esquerra Republicana de Catalunya (Izquierda Republicana de Cataluña) (ERC) se va a pasar por estas tierras.   Se mire como se mire, se trata de una pésima noticia para los que amamos la libertad y los derechos humanos. La ERC ha sido históricamente un partido de golpistas. En 1934, la ERC se alzó contra el gobierno legítimo de la Segunda república española lo que para intelectuales como Salvador de Madariaga quitó a la izquierda la menor sombra de legitimidad para condenar la sublevación de Franco dos años más tarde. No era poco decir para alguien como Madariaga que no sólo fue un liberal europeo histórico sino también un antifranquista exiliado.

Peor fue la actuación de la ERC durante la guerra civil. La ERC controló el gobierno catalán en comandita con los comunistas y estableció una red de centros de detención, tortura y asesinato conocidos popularmente como checas. Si espantosas fueron las checas de Madrid a las que dediqué un libro del mismo nombre, aún más sobrecogedoras resultaron las de Barcelona. En ellas, los agentes de Stalin asesoraron a los nacionalistas catalanes y a los comunistas sobre formas de tortura hasta entonces novedosas y capaces de helar la sangre porque en ellas se realizaron experimentos sobre las mejores maneras de quebrar el cuerpo y el alma de los detenidos. Si alguno recuerda el final de la novela 1984, debería saber que la tortura que acaba aniquilando a su desdichado protagonista se practicó en estas checas, como, seguramente sabía, un George Orwell que estuvo a punto de perder la vida en Barcelona.   En esos años, la ERC secuestró, robó, torturó y fusiló con una profusión sobrecogedora. De manera bien significativa, aquel gobierno de la ERC presidido por Lluis Companys ejecutó en Cataluña a más personas durante los tres años escasos de la contienda fratricida que la dictadura de Franco en la misma región a lo largo de casi cuatro décadas.

Como era de esperar, la ERC vio perdonadas sus atrocidades ya en la época de Franco a los treinta años del final de la contienda cuando se consideraron prescritos los crímenes de la guerra civil. Luego, durante la Transición, la ERC enarboló la bandera de la lucha contra el franquismo y brindó su respaldo al grupo terrorista catalán Terra Lliure. Su cuota de poder iría aumentando con el paso del tiempo hasta el punto de comenzar a gobernar Cataluña en coalición con los socialistas a inicios de siglo. De manera bien significativa, en aquella época la ERC llegó a un acuerdo con la organización terrorista ETA para que no cometiera atentados en Cataluña.

A día de hoy, la ERC no sólo propugna la independencia de Cataluña sino que ha contribuido junto a otras fuerzas nacionalistas a tener un impacto en la economía de Cataluña verdaderamente devastador. Cuando los nacionalistas llegaron al poder en esta hermosa región española, la misma se encontraba a la cabeza de España. Ahora es la séptima región amén de la más endeudada y de contar con un bono público que las agencias internacionales de calificación consideran situado dos escalones por debajo del bono basura, algo así, como el bono excremento. No puede ser de otra manera dada la corrupción que implantaron. Esta misma semana, ha ingresado en prisión el hijo mayor de Jordi Pujol, presidente de Cataluña durante casi un cuarto de siglo. La noticia es sorprendente, pero porque la administración de justicia ha tardado en dar ese paso casi un lustro a pesar de saber que la familia Pujol – definida por el juez como organización para delinquir – ha trasladado más de tres mil millones de euros a Centroamérica fruto de la corrupción ejercida desde el poder.

Con ese panorama de corrupción y radicalismo político, no puede sorprender que las empresas huyan desde hace años de Cataluña. No es, desde luego, porque esta región no viva y sobreviva a costa del resto de España. Su aporte al producto interior bruto español es de un 17 por ciento. Sin embargo, es la región en la que se gasta más dinero público en infraestructuras, la que se lleva el sesenta – ¡sí, sesenta! – por ciento del FLA, el fondo de ayuda económica para las diecisiete regiones españolas, y la que tiene un déficit tan escandaloso que se calcula que no alcanzará cifras razonables antes del año 2050.

Añadan ustedes que esa misma región mereció hace apenas un lustro un documento expreso del Departamento de estado de Estados Unidos en el que señalaba que era motivo de honda preocupación no sólo por su inmensa corrupción conectada con redes del crimen internacional sino también por que en ella se reclutaba a la mayoría de los terroristas islámicos de Europa. La razón de esta última circunstancia era inquietantemente lógica. Impulsados por su odio al español y su deseo de sustituirlo por el catalán – la lengua madre de unos tres millones de personas – los nacionalistas catalanes habían preferido abrir las puertas de la región a gentes procedentes del norte de África que no sabían español a franquearlas a inmigrantes procedentes de Hispanoamérica que padecían la horrible mancha de conocer la inmortal lengua de Cervantes.

Tampoco puede sorprender que las amistades internacionales de la ERC no sean mejores. Si en 2008, la ERC utilizaba la televisión de Evo Morales para atacar a España, a inicios de este mes de abril, la ERC, en alianza con los comunistas de Podemos, impidió que el congreso español condenara las atroces violaciones de derechos humanos perpetradas por Maduro en Venezuela.   Esta semana, ERC y Podemos volvieron a repetir la jugada ya en el senado. El 19 de abril de este mismo año, sin embargo, la ERC impulsaba en el ayuntamiento de Barcelona una declaración que denominaba a la ciudad catalana “libre del apartheid” de Israel e instaba a boicotear la compra de productos de esta democracia medio-oriental. Sin duda, se trata de ejemplos bien significativos de dónde tiene el corazón la ERC.

Ahora Junqueras, el capo de la ERC, viene a Miami en busca de apoyos. Para aceptar recibirlo, habrá que odiar mucho la causa de la libertad o ser un absoluto estúpido a la hora de realizar inversiones.

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