Gaza: ¿Por qué ahora?

Por eso, lo que más molesta no es solo la ignorancia sobre los orígenes del conflicto, sino sobre todo, la vigencia del más antiguo entre los odios, la judeofobia en amplios sectores del mundo, incluyendo los medios de comunicación y las redes sociales, enfocándose hoy en un país, tal como en el pasado lo hicieron con un pueblo o una religión. No tanto en la crítica a Israel, como en la justificación del totalitarismo de Hamas, es decir, doble estándar en favor de un movimiento terrorista que usa civiles como escudos humanos.
Ricardo Israel.
Israel se retiró de Gaza el 15 de agosto de del 2005. Fue la llamada desconexión unilateral del entonces Primer Ministro Ariel Sharon. Camiones del ejército retiraron a la fuerza a aquellos judíos que no querían abandonar su casa o sus actividades. Desde entonces no hay judíos allí. Hubo muchas declaraciones optimistas, pero la paz no llegó.
El 2006 el movimiento islamista Hamas ganó elecciones locales y al año siguiente llegó al poder vía un golpe de estado contra los sucesores de Arafat en la Autoridad Palestina, la encargada legal según los Acuerdos de Oslo. Gaza ha estado bloqueada tanto en su frontera con Israel como con Egipto.
Hamas proponía la aplicación de la ley religiosa Sharía sobre la ley civil y rechazaba la existencia misma de Israel que existiría hasta que el “Islam lo eliminara”. Desde entonces han existido enfrentamientos bélicos cada cierto número de años siendo el último de importancia el año 2014 con una duración de 50 días.
El interés de Hamas era demostrar su autoridad, su fortaleza militar y ser considerado un actor relevante por sobre la definición de Estados Unidos, la Unión Europea y otros que lo consideraban un grupo terrorista. El objetivo de Israel era no volver al lugar que había abandonado y que no se siguiera atacando desde allí a su territorio y nacionales, autolimitando su poder a la mantención del estatus quo.
Como hay una historia reciente de enfrentamientos, la pregunta es ¿por qué ahora?. Mas allá de hechos puntuales, hay cuatro factores que lo explican:
El primero tiene que ver con el factor de Irán el que se ha incrementado a medida que países árabes se han distanciado de la causa palestina acercándose a Israel. Irán también apoya a otros movimientos como la Yihad Islámica, lo que ha transformado a Gaza en parte de la guerra mas amplia que está desarrollando con Israel a través de aliados y que también tiene presencia en El Líbano vía Hezbolá y en territorio sirio. Lo anterior a pesar de que representan variantes distintas del Islam, chiita en el caso de Irán y sunita en el caso de Hamas.
El segundo factor tiene que ver con la política israelí la que ha tenido cuatro elecciones generales en dos años y dado que han girado sobre la permanencia de Netanyahu en el poder no han podido darle a ningún partido la mayoría suficiente para gobernar el régimen parlamentario. La última de marzo 2021 trajo consigo la novedad que existían negociaciones avanzadas para que la Lista Árabe Unida respaldara al nuevo gobierno, novedoso hecho que quedó descartado después de este enfrentamiento.
El tercer y decisivo elemento es la cancelación de las elecciones generales palestinas, ya que Mahmud Abás se enfrentaba a una segura derrota, no solo por Hamas, sino también por la aparición de alternativas poderosas al interior de su partido Fatah.
El cuarto ha sido el cambio profundo que ha experimentado la política estadounidense hacia la región con Joe Biden, quien se ha distanciado del apoyo total de Trump a Israel y ha regresado a lo que era bajo Obama tanto hacia los palestinos como hacia Irán, lo que también se refleja en declaraciones de apoyo a Hamas de representantes demócratas en el Congreso de USA.
Como estos enfrentamientos se han repetido con alguna periodicidad, lo que está ocurriendo demuestra que no hay otra salida que un acuerdo político en torno a lo resuelto por las Naciones Unidas en 1948, es decir, dos estados, una al lado del otro y no uno en vez del otro y al mismo tiempo constatar lo lejos que se está de ella todavía.
Y el motivo es el mismo: la negativa a aceptar como legítimo a un Estado de mayoría judía. Fue eso lo que impidió un acuerdo en esa oportunidad y ha estado detrás de las guerras anteriores. En 1948 al crearse el Estado de Israel aceptando la partición del territorio, la respuesta fue la invasión de la nueva nación por parte de sus vecinos, país que no solo logró sobrevivir, sino también vencer y transformarse en el país próspero y tecnológicamente avanzado de hoy.
Por eso, lo que más molesta no es solo la ignorancia sobre los orígenes del conflicto, sino sobre todo, la vigencia del más antiguo entre los odios, la judeofobia en amplios sectores del mundo, incluyendo los medios de comunicación y las redes sociales, enfocándose hoy en un país, tal como en el pasado lo hicieron con un pueblo o una religión. No tanto en la crítica a Israel, como en la justificación del totalitarismo de Hamas, es decir, doble estándar en favor de un movimiento terrorista que usa civiles como escudos humanos.
(*) Abogado (Universidad de Chile, Universidad de Barcelona), Doctor (Ph.D.) en Ciencia Política (Government, University of Essex), excandidato presidencial en Chile (2013)

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