“Fratelli tutti”

El actual Papa no tiene un mensaje verdadero de fe, de espiritualidad, y ha politizado peligrosamente a su Iglesia durante los años de su papado, logrando una grave división dentro de la misma, gobernada hoy en día por un puñado de incondicionales que suscriben su peligrosa ideología de la teología de la liberación o más bien de la ideología del pobrismo.
José Antonio Friedl Zapata

Cada vez es más evidente la politización de la Iglesia Católica del Papa Bergoglio, que va tras una utopía reaccionaria, prejuiciosa del libre mercado y el capitalismo de cualquier tipo , negándose a aceptar la enorme prosperidad que estos sistemas produjeron en muchas naciones del mundo, principalmente en aquellos den vías de desarrollo. La alternativa de Bergoglio es un peligroso populismo, un pobrismo religioso que sospecha del progreso y de sistemas cabalmente democráticos. En su última encíclica “Fratelli Tutti”, “Hermanos Todos” y fiel a sus encíclicas anteriores como “Alegría del Evangelio”, insiste en su utopía donde la meritocracia es un grave pecado. En esta encíclica, tan negativa para su Iglesia, Bergoglio afirma que para lograr un mejor orden mundial y más justo es necesarioE un rol más preponderante de los Estados y de los Organismos Internacionales para que éstos salven a nuestra sociedad, enferma por el individualismo, que de acuerdo a su punto de vista “es el virus real que se debe combatir”. Consecuente con sus destructivas ideas ultra-socialistas no termina de entender que a las personas se las defiende dándoles mejores condiciones de vida, y eso se logra mediante el desarrollo del libre mercado y no alabando al pobrismo y a un proletariado andrajoso y criticando duramente a la meritocracia. Su Iglesia está entonces encarada como un actor político y no tanto espiritual o de fé. Con esto la transforma prácticamente en una ONG, con metas políticas precisas dentro de un populismo de extrema izquierda, de una ideología que ve al pobrismo como una virtud, desprendiéndola de su preeminente rol religioso. Ya en su encíclica anterior, “Evangelii Gaudium”, llegó a afirmar que “el capitalismo mata”. En cuanto a la actividad política de Bergoglio en nuestro continente el Papa ha demostrado repetidamente ser cómplice de los sátrapas latinoamericanos.

El actual Papa no tiene un mensaje verdadero de fe, de espiritualidad, y ha politizado peligrosamente a su Iglesia durante los años de su papado, logrando una grave división dentro de la misma, gobernada hoy en día por un puñado de incondicionales que suscriben su peligrosa ideología de la teología de la liberación o más bien de la ideología del pobrismo. Ha apartado sistemáticamente de importantes funciones al ala llamada “tradicionalista”, durante todos estos años. Muchos de sus seguidores, agrupados en su secretista círculo íntimo se caracterizan, no sólo por sus ideas políticas de izquierda, sino que aparecen constantemente en escándalos de corrupción, de acciones inmorales de pedofilia, y Bergoglio no solo calla, sino los protege. En su Iglesia hay mucho marketing político, y Bergoglio lo que propone es en realidad una fe cristiana del tipo “low cost”, donde queda muy poco lugar para la fe, para un verdadero cristianismo, para los valores morales, las ideas.

Hablar hoy en día de un próximo Papa con Bergoglio aún en el Vaticano podría ser percibido como algo muy prematuro, pero ya varias editoriales están sacando libros acerca de un nuevo “New Pope”, apareciendo en sus listas preocupantes candidatos con dudosas cualidades morales, envueltos en graves escándalos de corrupción, pero muy cercanos a Bergoglio. Recordemos ahora la propia y dudosa ascensión al trono de San Pedro del actual Papa, rodeado de sospechas, manipulaciones mafiosas, investigadas y publicadas por famosos vaticanistas como la inglesa Catherine Pepinster – The Pope and the Kingdom -, por el norteamericano George Neumayr – The Political Pope – y el italiano Mauro Mazzi, entre muchos otros. Todos ellos advierten que el ascenso de Bergoglio se fraguó en reuniones sectretas de Cardenales opuestos a Benedicto XVI en la ciudad suiza de San Gallen. El Vaticano de Bergoglio sigue siendo conspirativo, intrigante secretista, nada transparente. Hace pocas semanas creó una “Commissione per le materia riservate”, donde se ventilan y solucionan los peores escándalos vaticanos.

La Iglesia Católica después del pontificado de Bergoglio no volverá a ser la misma, y ya ha logrado lamentablemente una profunda división dentro de la misma, al excluir a los llamados grupos “tradicionalistas”. Bergoglio, rodeado por un secretista círculo íntimo, ha logrado obtener una mayoría para un próximo Concilio, encargado para la elección de su sucesor, que debería absolutamente seguir sus lineamientos políticos. Durante los más de siete años de su pontificado ha nombrado 73 nuevos cardenales de un total de 128, todos ellos fieles de su pensamiento político.

Muy inquietante es ver la lista de los prelados que componen este círculo íntimo bergogliano donde se encuentran muchos involucrados en grandes escándalos de corrupción y de dudosa moralidad. Tan sólo un ejemplo de ellos es el caso del cardenal hondureño OscarRodríguez Madariaga, que no tan sólo es un estrecho amigo del Papa sino que es titular de importantes instituciones claves de la Iglesia Bergogliana. Madariaga, que es considerado como uno de los probables sucesores de Bergoglio, es uno de los jerarquas más corruptos de la Curia Vaticana. En Roma es llamado “il cardinale 35 mile euro al mese” en referencia al salario mensual que recibe del gobierno hondureño aparte de las entradas provenientes de la Universidad de Tegucigalpa y otras fundaciones internacionales, que llegan anualmente a la suma de 500.000 Euros. Gran parte de este dinero el cardenal lo ha transferido a cuentas bancarias en Londres, principalmente en el banco Leman Wealth Management. Madariaga está siendo investigado tanto en su país como en el exterior, pero sus padrinos son muy poderosos.

La Iglesia Católica en su larga historia se tuvo que enfrentar con todo tipo de Papas y prelados corruptos, guerreristas, moralmente depravados. Y nos preguntamos por qué el Espíritu Santo, que debería velar por una buena elección de los Papas en los Concilios respectivos, no ha actuado. El Papa Benedicto XVI dio tiempo atrás una explicación muy particular, algo insólito, al afirmar que no siempre el Espíritu Santo está presente, exonerándolo así de su responsabilidad en estos momentos cruciales para la Iglesia. “Ha habido muchos ejemplos de Papas que evidentemente el Espíritu Santo no hubiera elegido.” ¿Habrá estado pensando Benedicto XVI también en Bergoglio?

El gran poeta italiano Dante Allighieri, que en este año del 2021 se está conmemorando los 700 años de su muerte, en su obra colosal “La Divina Comedia”, envió a varios Papas de sus tiempos al infierno, Papas que se habían apartado de la espiritualidad y cedido a las tentaciones del poder y de los placeres mundanos. En el capítulo 19 menciona los nueve círculos en los que está dividido su infierno, de acuerdo a los pecados cometidos. ¿En cuál de ellos hubiera ubicado Dante a Jorge María Bergoglio? Personalmente lo ubicaría en el círculo octavo, específicamente en la novena fosa, donde se castiga a los pecadores sembradores de la maldad y de la discordia religiosa y política.

«Las opiniones aquí publicadas son responsabilidad absoluta de su autor».