18F: Contra la impunidad y en homenaje a Alberto Nisman

A un mes de su muerte, centenares se congregaron en memoria del Fiscal Alberto Nisman en la Sinagoga Beth Torah de North Miami. Carlos Alberto Montaner, Director del IID, fue el orador de orden.

La Sinagoga Beth Torah fue el recinto escogido para honrar en la ciudad de Miami la memoria del Fiscal Alberto Nisman, al mes de su fallecimiento en muy extrañas circunstancias. Las incidencias del evento fueron recogidas por Alberto Montalti en una nota para el Diario Las Américas, que reproducimos a continuación.

Carlos Alberto Montaner: “Yo soy Alberto Nisman y Leopoldo López”

MIAMI.- Más de 300 personas de diferentes religiones y nacionalidades llenaron los asientos del recinto para escuchar las palabras de los oradores invitados sobre las circunstancias sociales, emocionales y políticas que rodean el caso Nisman.

Mientras las concurridas “marchas del silencio” conmovían el miércoles a varias ciudades de Argentina, se convocaron diferentes manifestaciones alrededor del mundo para rendir homenaje al fiscal Alberto Nisman, un mes después de su muerte.

En la Sinagoga Beth Torah Benny Rock Campus, de Miami, más de 300 personas de diferentes religiones y nacionalidades llenaron los asientos del recinto para escuchar las palabras de los oradores invitados sobre las circunstancias sociales, emocionales y políticas que rodean el caso Nisman.

El discurso principal y más emotivo de la noche fue dictado por el periodista cubano Carlos Alberto Montaner, quien relacionó el acto en memoria de Nisman con el año cumplido por Leopoldo López en la cárcel venezolana de Ramo Verde.

“Decir que todos somos Alberto Nisman es también decir que todos somos Leopoldo López”, declaró el periodista, seguido de una rotunda ronda de aplausos en la sinagoga.

“Tanto Alberto Nisman como Leopoldo López se sacrificaron personalmente defendiendo la democracia,” explicó Montaner a DIARIO LAS AMERICAS antes de dar su discurso. “Cuando decimos ‘todos somos Nisman o López’ estamos de una manera protegiéndonos contra hechos injustos como estos”, dijo.

Yo soy Nisman

El discurso de Montaner explicó la importancia y el razonamiento detrás de la frase “yo soy Nisman”, la cual se ha convertido en el slogan de las protestas sobre el fiscal. Explicó que debido a los posibles motivos por los cuales pudo haber muerto el fiscal ­–se sospecha que fue asesinado por investigar el ataque terrorista a la Asociación Mutual Israelita Argentina en 1994, que dejó 85 muertos– luchar contra la impunidad en el caso Nisman es equivalente a luchar contra todo crimen de odio.

“Aquella bomba continuó matando”, dijo Montaner, “para los asesinos, [la muerte de Nisman] es sólo una continuación”, declaró.

El periodista enfatizó sobre la importancia de la separación de los poderes en una república y el simbolismo del fiscal Nisman con respecto al poder judicial. “El poder judicial no existe para complacer a la mayoría ni para servir al gobierno, sino para hacer aplicar las leyes de la república”, dijo, “[Nisman] dio su vida por defender el poder judicial”.

DAIA

El secretario general de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), Jorge Knoblovitz, criticó a la presidenta Kirchner por el discurso que dio en enero tras la muerte de Nisman en el cual obvió dar el pésame a los familiares del fiscal y mencionó que la firma del memorándum de entendimiento entre Irán y Argentina “despertó los demonios” de la comunidad judía.

“Los demonios no somos nosotros”, comentó Knoblovitz, “los demonios están en las torres gemelas, en Charlie Hebdo, en el atentado de Londres” afirmó.

Knoblovitz también aseguró saber por experiencia personal que Nisman no demostraba ninguna característica típica de una personalidad suicida.

“Alberto Nisman no es un suicida, el era apasionado, enamorado, amante de sus hijas, de su trabajo y era fiscal general de la república”, dijo Knoblovitz. “Sin duda alguna Alberto quería seguir viviendo”.

La razón del evento

Ante la pregunta de por qué hacer esta conferencia en la ciudad de Miami, el rabino Mario Rojzman, quien condujo el servicio de la noche y presentó a los oradores, contó la anécdota de una abuela judía durante la segunda guerra mundial quien salió a pelear contra la SS armada con un palo para amasar.

Rojzman contó como varias personas le preguntaron a la abuela si estaba loca y le aseguraron que la SS la mataría si continuaba. Ante estas preguntas, dijo el rabino, la abuela contestó “puede ser que me maten, pero va a quedar claro de que lado estoy yo”.

Por qué todos debemos ser Nisman

Discurso de Carlos Alberto Montaner en la Sinagoga Beth Torah, el 18 de febrero de 2015.

En memoria de Jaime Einstein, muerto recientemente en Israel

Ante todo, mi gratitud al rabino y amigo Mario Rojzman por el honor de permitirme estar hoy 18 de febrero junto a ustedes en esta sinagoga de Miami Beach, en un día muy singular, honrando la memoria de Alberto Nisman, quien perdiera la vida defendiendo la causa de la justicia, la causa de los argentinos decentes, y la causa, en definitiva, de todos las personas que aman la libertad.

Le dedico esta breve charla a un buen amigo, Jaime Einstein, abogado y escritor cubano-americano-israelí.

Tras una carrera plena de éxitos profesionales, Jaime se trasladó a Israel a pasar allí su tercera edad. Estaba lleno de planes y de sueños. Era un ardiente sionista y la muerte le sorprendió en Safed, Galilea, a los 67 años.

Al menos murió en su tierra prometida. En estos tiempos de exilios prolongados e inciertos, morir en la tierra que uno ama es un privilegio. Jaime lo tuvo.

Debo aclarar que no estoy aquí en mi condición de analista de CNN en español, de columnista del ABC de Madrid, del Miami Herald, de los otros diarios y portales de Internet que reproducen habitualmente mis columnas, o de las estaciones de radio que transmiten mis comentarios, medios de comunicación, todos ellos, justamente celosos de la objetividad e imparcialidad que le deben a su público.

Ninguno de esos medios tiene la menor responsabilidad en el contenido de mis palabras, aunque estoy seguro, porque los conozco, que coincido con muchos de los profesionales que en ellos laboran. Aman demasiado la libertad para que fuera de otra forma.

Comienzo.

El lema que nos convoca es Todos somos Nisman.

Por una de esas casualidades que nos depara la vida, hoy, cuando desfilan en varias ciudades del mundo bajo el lema Todos somos Nisman, se cumple un año de la detención arbitraria de Leopoldo López en Caracas, otro héroe de la libertad, al que no han dejado de maltratar y torturar en los calabozos de Nicolás Maduro.

Aunque el lema que nos une es Todos somos Nisman, muy bien pudiéramos decir, también, Todos somos Leopoldo López, para que este joven venezolano sepa que estamos con él, que no lo olvidamos ni olvidamos su ejemplo.

En todo caso, el título de mi charla es ligeramente diferente: Por qué todos debemos ser Nisman.

Todos debemos ser Nisman porque este hombre justo, muerto a los 51 años, quien deja huérfanas dos hijas pequeñas a las que amó intensamente, en medio de una existencia generosamente productiva, dedicó una buena parte de su vida a investigar el criminal atentado contra la sede porteña de la Asociación Mutual Israelita Argentina, conocida por sus siglas: AMIA.

Ese acto terrorista, cometido el 18 de julio de 1994 por medio de un coche bomba similar a los que estallan frecuentemente en el Medio Oriente, costó 85 vidas y centenares de heridos, así como la destrucción de numerosas viviendas y otros daños materiales.

Parece probado que tras ese hecho monstruoso está la mano de Irán, por medio de la organización terrorista Hezbolá. Alberto Nisman acusó a seis personas del atentado: cinco iraníes y un libanés.

La INTERPOL encontró causa justificada a las órdenes de detención y las cursó, aunque no han sido ejecutadas. Los iraníes eran todos ministros o altos funcionarios del gobierno de Teherán. Fue un incalificable crimen de Estado.

No obstante, es muy probable que la onda expansiva de aquella explosión, provocada sin otro propósito que matar judíos, haya llegado a nuestros días, más de dos décadas después, y le haya costado la vida a Alberto Nisman.

Aquella bomba continúa matando.

Todos debemos ser Nisman, porque no puede quedar impune el crimen de la AMIA, como no puede quedar impune la muerte de Alberto Nisman. Hay que llegar al fondo del asunto, caiga quien caiga.

Todos debemos ser Nisman, porque la causa de las víctimas de la AMIA, como la causa de este fiscal valiente y decidido, debe ser la causa de toda persona honorable que rechaza el antisemitismo y cualquier agresión perpetrada contra cualquier grupo étnico, ocurra donde ocurra.

Todos los crímenes son odiosos, pero el más odioso de todos los crímenes es el motivado por el odio genérico.

Ese vil crimen que no se comete contra un individuo específico -que tampoco se justifica–, sino contra algunas personas debido a la religión que profesan, al idioma que hablan, al género con que nacieron, a la raza a la que pertenecen, al país del que son ciudadanos, al color de la piel que las cubre o a las preferencias sexuales que tienen.

Quienes pusieron esa bomba sólo tenían un miserable objetivo: matar judíos. No les importaba que fueran niños inocentes, madres de familia o ancianos indefensos nacidos y radicados a miles de kilómetros del reñidero del Medio Oriente. Eran culpables de ser judíos y eso bastaba para liquidarlos.

Incluso, a esos criminales ni siquiera les preocupaba matar a personas no judías por medio de esa terrible explosión.

Para ellos eran insignificantes daños colaterales derivados del objetivo primordial de asesinar judíos.

Veintiún años después, quienes acaso mataron a Alberto Nisman actuaron con el mismo odio.

Era un fiscal empeñado en someter a la justicia a quienes perpetraron el crimen y a los cómplices que los encubrían.

Y, además, era un judío. Matarlo, para los asesinos, era sólo la continuidad de un acto inacabado en el que insisten, una y otra vez, sin el menor asomo de arrepentimiento.

Todos debemos ser Nisman, porque este fiscal ejemplar, al margen de que las víctimas de la AMIA, fueran o no judías, luchaba contra la falta de subordinación a la ley por parte del gobierno, y ese es un mal muy extendido que, desgraciadamente, no sólo afecta a los argentinos.

Según se desprende de las acusaciones que Nisman dejó formuladas, si se comprobaran en un juicio justo, el gobierno de la señora Cristina Fernández de Kirchner sería culpable de encubrir el crimen de la AMIA para proteger a los criminales.

¿Por qué esos funcionarios, que han jurado la Constitución, harían algo absolutamente censurable que contradice las leyes de la República?

Hay, al menos, dos teorías. La hipótesis del soborno pagado por Irán a unos argentinos carentes de escrúpulos con el objeto de proteger a los terroristas que Teherán alienta y ampara, y la repugnante “razón de Estado”.

En un caso se trataría de funcionarios corruptos que obstruyen la justicia en busca de un beneficio personal, a sabiendas de que centenares de compatriotas sufrirán emocionalmente porque los cadáveres de sus seres queridos han sido vendidos a sus asesinos.

Las acciones terroristas duelen mucho, pero también duelen la falta de solidaridad, la hipocresía, el doble lenguaje y la ausencia de justicia.

Si no se hace justicia, lo sabemos, el duelo no se cierra nunca y las heridas de los supervivientes y sus familiares jamás cicatrizan.

En el otro caso, el de la “razón de Estado”, estaríamos en presencia de unos mercachifles que fueron capaces de violar las leyes, los derechos de las víctimas y el espíritu de la justicia para realizar una transacción ensangrentada e ilegal que parece que ni siquiera llegó a puerto.

No hay ninguna “razón de Estado” o interés económico que justifique la negación de justicia a las víctimas de la AMIA.

En todo caso, es inevitable hacerse la hiriente pregunta: ¿habría invocado el gobierno argentino la “razón de Estado” si la entidad afectada no hubiera sido judía y judíos muchas de las víctimas?

Cualquiera que sea la motivación, existe una indignante violación de la ley y otra muestra de la arrogancia de una clase dirigente que ignora que ha sido elegida para servir a la sociedad y no para servirse de ella para fines ilegales.

Todos debemos ser Nisman porque a todos, argentinos o de cualquier nacionalidad que tengamos, nos interesa que los gobiernos aprendan que deben actuar con propiedad y transparencia, rindiendo cuentas de sus actos.

La turbia opacidad de los gobiernos, que suele ocultar trampas y maniobras al margen de la ley, es una de las razones por las que nuestras sociedades desconfían de la legalidad republicana y les abren la puerta a los comportamientos políticos antisistema.

Si el fascismo, el populismo y el militarismo periódicamente suelen despertar las simpatías de muchos latinoamericanos, es porque los políticos se burlan de las normas republicanas y devalúan el sistema de gobierno con el que se han constituido las 20 naciones más exitosas del planeta.

Todos debemos ser Nisman porque este fiscal argentino dio su vida por defender la independencia del poder judicial, la institución más importante de un verdadero Estado de Derecho.

Es verdad que a los miembros del poder judicial no los elige el conjunto de la sociedad, y eso es acertado porque su función no es complacer a la mayoría, ni servir a quienes mandan en la casa de gobierno, sino hacer cumplir las leyes de la república y proteger los derechos de los individuos, las dos tareas más nobles e importantes de cualquier sociedad.

Si hoy los argentinos tienen la esperanza de la regeneración del país, y de volver a ser la nación puntera que era a principios del siglo XX, es porque existe un puñado de jueces y fiscales dispuestos a defender la ley y la justicia al precio de ofrendar la propia vida.

Decía José Martí que había hombres que crecían bajo la tierra. Hombres cuyas vidas, cuando se extinguen, abonan la convivencia humana para que fructifiquen en otros las mejores virtudes ciudadanas.

Ojalá que del sacrificio de Alberto Nisman salga una Argentina mejor, más libre, democrática y respetuosa de las leyes.

Ojalá que el país más grande, fértil y educado de América Latina encuentre el destino que merece porque un día sus ciudadanos, cansados de tantas derrotas, asqueados de tanta inmundicia, decidieron ser Alberto Nisman y colocarse, otra vez, en la proa del planeta.

Ojalá.

Gracias por escucharme.

Invitación

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18F: Contra la impunidad y en homenaje a Alberto Nisman

Frente a la convocatoria a la marcha del 18 de febrero, contra la impunidad y en homenaje a Alberto Nisman, en diversas partes del mundo se están organizando convocatorias de adhesión.

En Miami, la misma se llevará a cabo ese día, en el Templo de Beth Torah Congregation a las 7:00 PM. El orador será el Sr. Carlos Alberto Montaner.

Beth Torah Congregation
20350 NE 26th Ave
North Miami