Encubrimientos y mentiras. El coronavirus chino y la OMS

Con la terrible pandemia del coronavirus chino que nos acechará, lamentablemente aún por un largo tiempo, se ha puesto de manifiesto la ineptitud, politización y manipulación de importante información por parte de la Organización Mundial de la Salud, la OMS y de su   director general, el etíope Tedros Adhanom. Este alto funcionario  ha tomado partido unilateralmente a favor de los intereses del imperialismo totalitario chino. Es realmente un escándalo, y la gran prensa internacional no le ha dado el suficiente cubrimiento. Su administración fue muy criticada por el  despilfarro  del presupuesto a su cargo. En el 2013 ocultó el brote aviar en China, y   en el año 2016 defendió y justificó los crímenes de sustracción sistemática de órganos a gran escala de prisioneros políticos chinos, hecho condenado internacionalmente. El Dr. Tedros, bien financiado y promocionado por la China comunista para obtener la candidatura, pudo realizar  viajes de promoción a unos 120 países, para lograr su cometido. Nada importó que  importantes científicos y expertos en salud globales  lo denunciaran de haber ocultado tres epidemias de cólera entre el 2008 y el 2011 durante su mandato como Ministro de Salud Pública en Etiopía. Una vez en sus funciones Tedros  se dedicó  sistemáticamente a ocultar información importantísima sobre el origen y la evolución de la pandemia, para proteger la imagen china, un crimen que ya ha costado la vida de millones de chinos y miles y miles más en todo el mundo. Nos queda una pregunta crucial: ¿Cuáles podrían ser las consecuencias que  debería enfrentar  la dictadura china por haber ocultado criminalmente la epidemia del corona virus? ¿Tendría que pagar  indemnizaciones, gastos de reparación a las víctimas, por el caos humanitario y económico que se asemeja mucho a una tercera guerra mundial?. Quizás la tragedia que estamos sufriendo sirva para realizar mundialmente un ajuste tanto en el plano de la salud pública, como en el plano económico y moral de nuestro planeta. ¡Ojalá!
José Antonio Friedl Zapata

Encubrimientos y mentiras. El coronavirus chino y la OMS

José Antonio Friedl Zapata

Con la terrible pandemia del coronavirus chino que nos acechará, lamentablemente aún por un largo tiempo, se ha puesto de manifiesto la ineptitud, politización y manipulación de importante información por parte de la Organización Mundial de la Salud, la OMS y de su   director general, el etíope Tedros Adhanom. Este alto funcionario  ha tomado partido unilateralmente a favor de los intereses del imperialismo totalitario chino. Es realmente un escándalo, y la gran prensa internacional no le ha dado el suficiente cubrimiento.

Desde hace años los dineros del imperialismo comunista chino fluyen subrepticiamente para determinar las políticas y los funcionarios al mando no sólo de la OMS, sino también de tantos otros organismos internacionales de las Naciones Unidas, como por ejemplo la Organización Mundial del Comercio (OMC), el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Unesco, y varios otros, utilizándolos para promover la agenda imperialista del Partido Comunista Chino (PCCh). En el trágico caso de la OMC, y gracias a cuantiosas sumas de sobornos invertidos, China logró ya en el año 2006, con la ayuda de varios países africanos,  que se eligiera a Margaret Chang Fung, como  Directora General de la Organización Mundial de la Salud entre los años 2006 y 2017. Su administración fue muy criticada por el  despilfarro  del presupuesto a su cargo. En el 2013 ocultó el brote aviar en China, y   en el año 2016 defendió y justificó los crímenes de sustracción sistemática de órganos a gran escala de prisioneros políticos chinos, hecho condenado internacionalmente.

Una situación similar de manipulación directa de la OMS por parte del imperialismo chino, es la que estamos atravesando hoy en día, con la elección en el año 2017  del candidato de Etiopía,  el Dr. Tedros Adahanom. El Dr. Tedros, bien financiado y promocionado por la China comunista para obtener la candidatura, pudo realizar  viajes de promoción a unos 120 países, para lograr su cometido. Nada importó que  importantes científicos y expertos en salud globales  lo denunciaran de haber ocultado tres epidemias de cólera entre el 2008 y el 2011 durante su mandato como Ministro de Salud Pública en Etiopía. Más aún, gracias  al apoyo que le diera a su candidatura el hace poco fallecido,  dictadorzuelo africano Robert  Mugabe, otro criminal títere de la  China comunista, Tedros logró ser electo como Director General de la OMS.  Debido a estas descaradas componendas  y sobornos  fue descartado un excelente candidato, el Dr. David Navarro, un afamado profesional británico con un inmejorable curriculum en la lucha epidemiológica en el mundo como lo demuestra su experiencia en el combate  de la poliomelitis  y del ébola.

Una vez en sus funciones Tedros  se dedicó  sistemáticamente a ocultar información importantísima sobre el origen y la evolución de la pandemia, para proteger la imagen china, un crimen que ya ha costado la vida de millones de chinos y miles y miles más en todo el mundo.   El  periódico francés Le Monde  llegó a la conclusión que Pekín y sus aliados presionaron a la OMS para que no activara una alerta de pandemia, siendo la decisión de carácter político y no en salvaguardia de la salud mundial. La prensa japonesa  va aún más lejos y afirma que aún hoy en día se siguen manipulando las cifras de la pandemia en forma criminal, llegando a sostener que el régimen chino resolvió suspender las pruebas del coronavirus en los hospitales.

Los informes del periodismo independiente junto a los informes de Inteligencia de países occidentales manejan cifras completamente diferentes  a las chinas o a las de la OMS. La enorme cantidad de urnas que se están fabricando actualmente en China, nos da una pista de la realidad del país. Solamente en Hankou se han fabricado 42.000 urnas para la celebración del tradicional festival de las tumbas que se realizó el 5 de abril. Sumemos a todo esto  las declaraciones de pobladores de Wuhan a periodistas ingleses   que afirman que funcionarios gubernamentales de la ciudad han estado entregando dinero en efectivo a los pobladores, bajo el rubro de “asignaciones funerarias”, a cambio del silencio acerca de sus muertos. El monto ofrecido equivale a 422 dólares, cuando el sueldo mensual  asciende en promedio   a unos 300 dólares.

Otro decisivo elemento para determinar el criminal grado de manipulación y desinformación actual  lo demuestra el contundente hecho que más de 21 millones de celulares se han dado de baja en los últimos 3 meses de la pandemia, a los que se suman unas  840.000 líneas telefónicas fijas, que también  están fuera de servicio, lo que llevaría a pensar que bien la cifra real de las víctimas  en China podría  llegar a los 22 millones de muertos.

Nos queda una pregunta crucial: ¿Cuáles podrían ser las consecuencias que  debería enfrentar  la dictadura china por haber ocultado criminalmente la epidemia del corona virus? ¿Tendría que pagar  indemnizaciones, gastos de reparación a las víctimas, por el caos humanitario y económico que se asemeja mucho a una tercera guerra mundial? Las reparaciones de guerra, que tienen larga historia desde que Roma impusiera grandes indemnizaciones  a Cartago hasta las enormes reparaciones que tuvo que pagar Alemania,  una vez finalizada la primera y la segunda guerra mundial, son un buen precedente.  Y también debemos considerar una profunda reestructuración de los organismos internacionales de las Naciones Unidas. Quizás la tragedia que estamos sufriendo sirva para realizar mundialmente un ajuste tanto en el plano de la salud pública, como en el plano económico y moral de nuestro planeta. ¡Ojalá!

Politólogo – Latinoamericanista – Periodista independiente. Autor de varios libros con temática latinoamericana

“Las opiniones aquí publicadas son responsabilidad absoluta de su autor”