El que todo lo sabía y el que no sabe nada

A raíz del fusilamiento del general cubano Arnaldo Ochoa, acusado de narcotráfico, entre otros delitos, los exiliados residentes en Miami, creían que fue un embuste de Fidel Castro para deshacerse del militar que comandó invasiones en África y en Venezuela (Machurucuto).

El que todo lo sabía y el que no sabe nada

Hernán Maldonado*

A raíz del fusilamiento del general cubano Arnaldo Ochoa, acusado de narcotráfico, entre otros delitos, los exiliados residentes en Miami, creían que fue un embuste de Fidel Castro para deshacerse del militar que comandó invasiones en África y en Venezuela (Machurucuto).

Sostenían, y muchos están convencidos de ello, que Castro mandó a liquidarlo porque en 1989 crecía su prestigio dentro de las fuerzas armadas. Ochoa era uno de los militares más cercanos a Castro y el colega Armando Luberta afirmaba: “Es imposible que Fidel no supiera mucho antes de sus supuestas actividades ilícitas. Solo esperó el momento oportuno para deshacerse de él”.

“Y es que en Cuba no se mueve una hoja sin su conocimiento”, agregó, Muchos años después, en el libro de Brian Latell (Los secretos de Castro), leí los testimonios de muchos agentes secretos desertores que en Europa y Estados Unidos revelaron que Castro manejaba directamente todo el aparato de inteligencia y contrainteligencia cubano.

Así Fidel, un lector empedernido, era el hombre más informado del mundo. Todo lo sabía, de propios y extraños, daba consejos médicos, diseñaba puentes, carreteras, creía dominar la genética, conocía y manejaba la política internacional, era el mejor arquitecto, veterinario, etc. Antes de morirse hablada de las bondades de la moringa.

Quizás por todo esto que Evo Morales casi se desata en llanto al hablar en la Plaza de la Revolución la semana pasada. Dijo: “personalmente, ahora, ¿quién me enseñará, me reflexionará, me cuidará…?” De por si la frase es completamente humillante dicha por un jefe de Estado, pero es la admisión expresa de quién realmente gobierna Bolivia.

Y es que a Morales, eterno dirigente cocalero, lo postuló Castro (cuando otros candidatos se le negaron) a través de Hugo Chávez, el sátrapa venezolano que financió su campaña y ya en el gobierno lo siguió asistiendo, inclusive con dotación de 2 helicópteros, tripulación venezolana incluida.

Los venezolanos, que tenían una modesta embajada en un pequeño inmueble en la Plaza Isabel la Católica, construyeron una sede que rivaliza en tamaño con la embajada de EE.UU, para alojar a más de 300 funcionarios, asesores de todo tipo, mientras el G2 cubano se encargó de la seguridad de Morales y su entorno.

Como ocurrió en Venezuela y en Cuba, fue desbaratada la oposición con exilio, persecución y cárcel, pero a los “sabios” venezolano-cubanos se le escaparon “detallitos” que están hundiendo al caudillo por lo que cada vez debe salir a enfrentar a la opinión pública con la manida frase de: “Yo no sabía”.

Los asesores, cuidando las espaldas de Evo y su entorno; descuidaron, por ejemplo, que ciudades como La Paz, Oruro y Cochabamba, padecerían aguda escasez de agua por la sequía. Morales no sabía que los embalses se estaban secando. Torrenteras fueron desviadas para lavar concesiones mineras al pie del nevado Illimani. Nadie sabía…

El Estado perdió alrededor de $600 millones malversados por dirigentes del Fondo Indígena, con acceso directo a la presidencia, pero Morales no sabía nada de eso. Hasta hoy Evo ni nadie sabe quien movilizó policías y aviones con tropas que apalearon a los indígenas del TIPNIS en Chaparina.

Morales tampoco sabía que altos jefes policiales eran narcotraficantes (el Gral. René Sanabria fue condenado a 14 años en EE.UU tras ser atrapado por la DEA en Panamá) o chantajistas de empresarios. Tampoco supo que era falso el certificado de un niño “que nunca existió” pero al que inscribió en una notaria de Cochabamba. Obviamente fue una “conspiración del imperio”, el que se haya revelado sus amoríos con una jovencita que a los 29 años era alta ejecutiva de una empresa china que se adjudicó contratos por $550 millones sin licitación. Por supuesto que Gabriela Zapata es millonaria a los estándares bolivianos.

Un avión de la Línea aérea Mérida internacional de Aviación (LaMia) de bandera boliviana, se estrelló en las inmediaciones de Medellín y Morales sorprendido dice que no sabía que esa compañía operaba en Bolivia, aunque la prensa publica vídeos en los que aparece viajando en la nave siniestrada y en fotografías con los dueños, uno de los cuales era piloto presidencial. LaMIA no pudo operar en Venezuela pese a innegables vínculos con militares chavistas.

Morales, en menos de una semana fue dos veces a Cuba al velatorio y al sepelio de Castro, a quién le dedicó 10 tweets. Por los 6 bolivianos de la tripulación que murieron publicó uno y no fue ni dar el pésame a sus familiares. ¡Claro! Más importante fue Fidel, porque era el que le enseñaba, cuidaba y reflexionaba. …Y los apátridas somos nosotros ¿?

(*) Hernán Maldonado es periodista. Ex UPI, EFE, dpa, CNN, El Nuevo Herald. Por 43 años fue corresponsal de ANF de Bolivia.