El Foro de Sao Paulo, las maras y los clercs

Hugo Marcelo Balderrama

Roger Scruton (uno de los pensadores conservadores más importantes del siglo 20) explicaba, de manera muy precisa, la diferencia entre política y el parloteo electoral. La primera busca, esencialmente, la conservación del orden, la preservación de la paz y la aplicación de la justicia. La segunda es la mentira llevada a las urnas.

Por otra parte, en su libro La trahison des clercs —una obra publicada en 1927, cuyo título puede traducirse aproximadamente como La traición de los eruditos― el ensayista francés Julien Benda observó y describió a las élites académicas de su época. Benda mostró que muchos intelectuales contemporáneos suyos no buscaban la verdad, sino crear pasiones en la opinión pública que sirvieran a causas totalitarias.

Diez años antes del Gran Terror de Stalin y seis de que Hitler llegara al poder, Benda ya temía que los escritores, periodistas y ensayistas ―reconvertidos en propagandistas― incitaran a civilizaciones enteras a ejecutar actos de violencia. Cosa que, en efecto, sucedió, y que sigue pasando en la actualidad.

En palabras sencillas, los clercs son los encargados de construir relatos. Son ellos que están detrás de los mitos sobre la educación y la salud cubana, o el «milagro» económico boliviano. Son quienes convierten la mentira en verdad. En definitiva, su trabajo consiste en que un tirano tome y conserve el poder.

Ahora toca ejercitar la mayéutica socrática ¿Es el Foro de Sao Paulo una agrupación política o un cártel del crimen?

El Foro de Sao Paulo (FSP) nace a comienzos de los años 90. Sus fundadores fueron Fidel Castro, Lula da Silva y otros dirigentes de la izquierda Latinoamérica. Sus objetivos declarados eran debatir el futuro de la región luego de la caída de la Unión Soviética, y combatir las consecuencias del «neoliberalismo».
Ahí podemos ver el primer trabajo de los clercs. Pues el «neoliberalismo» es un concepto fetiche que sirve para culpar de cuanto mal aparezca. Por ejemplo, si las mujeres no encuentran empleo, es culpa del neoliberalismo sostenido por el «patriarcado». Si un lago es contaminado el culpable es ―bueno, ya saben― el «neoliberalismo» y su ambición desmedida, así podemos seguir por horas.

Asimismo, los clercs crearon «victimas» y «héroes» a medida en cada país. En Bolivia retomaron el discurso indigenista. En Argentina fomentaron el feminismo y los movimientos LGTB. En Venezuela usaron la figura de Simón Bolívar para montar a Hugo Chávez en la silla presidencial.

Muchos clercs están plenamente conscientes de la labor que desempeñan. Otros son, en palabras del propio Fidel Castro: «idiotas útiles». Carlos Mesa, Amalia Pando y Carlos Valverde fueron parte de los idiotas útiles que construyeron el mito de Evo Morales, por ejemplo.

Ahora veamos la relación del Foro de Sao Paulo con la delincuencia regional.

La historia demuestra que fueron los narcotraficantes Pablo Escobar y Roberto Suarez quienes introdujeron a Fidel Castro en el negocio de la cocaína. Los acuerdos incluían el uso de las bases cubanas para meter droga a los Estados Unidos. Además, el entrenamiento en técnicas de guerrillas urbanas a grupos subversivos.

Desde mediados de los años 90, El FSP usó a estos grupos para atentar contra las democracias regionales. El 2003, con el derrocamiento de Gonzalo Sánchez de Lozada en Bolivia, demostró que las acciones terroristas ―camufladas de «protesta» social― pueden tumbar gobiernos.

Desde el asalto al poder por parte de Morales y su pandilla, Bolivia se convirtió en una especie de paraíso para el narcotráfico. En octubre del 2003 murió la república, nació el narcoestado.

A mediados de junio del 2022, El diputado Rolando Cuéllar ―expulsado del partido de Evo Morales por pedir renovación en los liderazgos― aseguró que muchas actividades del Movimiento Al Socialismo (MAS) se financian con grandes contribuciones económicas del narcotráfico.

El parlamentario presentó una misiva donde el vicepresidente del MAS, Gerardo García, agradece las contribuciones económicas que realizó José Miguel Farfán (el Chapo del Cono Sur), mediante la falsa identidad de Miguel Ángel Salazar Yavi, a las diferentes campañas electorales desde el 2014.

En 2002, la policía arrestó al chileno Mauricio Hernández Norambuena en Brasil. El guerrillero, miembro de la Organización Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), era prófugo de la justicia chilena desde 1996, Hernández Norambuena, o comandante Ramiro como se define, era el líder operativo de la organización. Además, dada su formación en insurgencia y terrorismo, ostentaba el grado de coronel del ejercito cubano.

En prisión conoció a Marcos Herbas Camacho, segundo hombre del PCC. De esa relación nace el acuerdo entre el cártel brasilero y la dictadura cubana, permitiendo que pandilleros del PCC tengan acceso a las armas y el entrenamiento castrista.

El periodista brasileño Leonardo Coutinho, en un artículo titulado: Las diversas caras del PCC, explica que una gran cantidad de guerrilleros colombianos pasaron a ser matones a sueldos del PCC y de otros cárteles alrededor de la región. Muchos de esos nuevos elementos están operando en Bolivia, Ecuador y Chile con total libertad.

Ahora mismo, Ecuador es el nuevo escenario de conflicto. Los terroristas de la Whipala han incendiado el país con las mismas técnicas que uso el castrochavismo en Bolivia el 2003. De igual manera, el asambleísta Fernando Cedeño, bajo la excusa de crisis social, presentó la moción para destituir del puesto a Lasso, estrategia que, por ahora, no tuvo éxito. A los subversivos no les importan los muertos ni la destrucción de la economía del país, su objetivo verdadero es que Leónidas Iza tome el poder.
Por todo lo anterior, y volviendo a la pregunta. No. El Foro de Sao Paulo no es una agrupación política. Es una pandilla tipo tres que ya extendió sus garras en toda la región. Uno, porque la forma que llegan al poder es derrocando gobiernos democráticos. Y dos, porque apenas se adueñan de los países eliminan todas las libertades, convirtiendo a poblaciones enteras en rehenes de los cárteles de la droga.

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