Crisis y oportunidad para los latinos en USA

Ricardo Israel

La política de inmigración está en crisis en USA. No solo ahora y en la frontera sur, sino que desde hace décadas. Pero toda crisis trae oportunidades, y si la aprovechan es una buena para los latinos.

”Latino” es el nombre más usado en Estados Unidos para caracterizar a quienes reconocen su origen o su ascendencia en los países de América Latina y del Caribe, y que se comunican en castellano o portugués. Y la inmigración es uno de los temas de mayor importancia, con la capacidad de unir a una comunidad muy diversa a su interior.

Esa diversidad le llamaba profundamente la atención al entonces candidato Biden en la campaña, destacando que, a pesar de ello, eran capaces de unirse en temas de interés común, como era el caso de los latinos de piel negra, donde predominaba ese origen común por sobre lo afroamericano.

Es también el tema que ofrece a esta comunidad la oportunidad de adquirir aún mas visibilidad y poder, siendo ya la primera minoría en el país, y el castellano, la segunda lengua más hablada, después del inglés. Si se ve la oportunidad, podría representar hoy algo similar a lo que fueron los Derechos Civiles para la comunidad afroamericana en la década del 60 del siglo pasado, es decir, un elemento de unión y un reconocimiento de su importancia por el resto del país.

La oportunidad existe porque en un Estados Unidos muy polarizado, no se ve que exista la posibilidad que se ponga de acuerdo el mundo político para lograr acuerdos en el tema de inmigración, el que hace agua por todos lados, partiendo por el hecho que unos y otros no se aceptan como interlocutores válidos. No solo no se ponen de acuerdo, sino que causa grandes divisiones, muchas descalificaciones mutuas y cambios brucos, dependiendo quien esté en la Casa Blanca.

Para los latinos es la oportunidad para adquirir un peso del que todavía carecen, no solo a nivel de toma de decisiones, sino también en su presencia pública, todavía modesta, como da testimonio su importancia aún marginal en las pantallas de Hollywood. De ahí su similitud con la situación de la minoría afroamericana a mediados del siglo pasado.

No se cuenta con una figura del calado de Martin Luther King, pero si con la parálisis del sistema político, y la posibilidad de acoger una propuesta que llegue desde su exterior. Y esa es la fortaleza de los latinos, si es que son capaces de ponerse de acuerdo, sobre todo, por tratarse de un tema que se asocia con América Latina.

La última vez que se lograron acuerdos en inmigración fue quizás en el gobierno de Reagan, y desde entonces ha existido un fracaso detrás de otro. Estados Unidos es un país que ha sido extraordinariamente exitoso en integrar a sus inmigrantes, pero que, a diferencia de países como Canadá o Australia, ha perdido la capacidad de concordar un sistema que efectivamente permita que sea segura, ordenada y legal, ya que existe una marcada incapacidad para llegar a un acuerdo bipartidista. La división es tal, que hoy se dificulta todo debate racional, ya que las ideas han sido reemplazadas por el intercambio de insultos.

Incluso, me atrevería a decir que se ha retrocedido en comparación al pasado.

Mas aún, de una gran potencia se espera una mínima continuidad en sus políticas de inmigración y no cambios tan bruscos en un periodo corto como los efectuados, tanto por la administración Trump como la de Biden. Además, como al mismo tiempo no se han modificado las normas, y al ser un país de leyes y un estado de derecho, permanecen disposiciones ya superadas como también estos cambios crean confusión, empezando por los países de donde provienen los inmigrantes ilegales o irregulares.

Como lo demuestra hoy la frontera de Texas, es un tema complejo y donde la razón no es monopolio de un solo sector. Los inmigrantes llegan no solo por la situación de sus países, sino también por una realidad donde USA los necesita, por lo que casi siempre les espera un trabajo, por mucho que el sistema jurídico les cierra las puertas, lo que incentiva la irregularidad.

Hay razones que impulsan a la gente a viajar tales como la pobreza, la violencia y la corrupción, pero nada es comparable a la atracción que representa la sociedad estadounidense, situación que se hace más difícil de resolver desde el momento que USA no es signataria de algunos tratados internacionales de inmigración o de la infancia. Mas aún, han perdido relevancia o existencia legal, programas que alguna vez fueron exitosos, tales como el de trabajadores temporales o invitados, sobre todo, en regiones fronterizas.

La expulsión forzosa de millones de personas (se habla de 11) es imposible o impensable, como también -y después de un reciente fallo negativo de la Corte Suprema- existe la necesidad de una solución legal definitiva de la situación de los “dreamers”, quienes llegaron de niños y en realidad no conocen otro país.

La realidad que alimenta esperanzas y a pesar de las dificultades de vivir sin papeles, es que la inmensa mayoría de los llamados ilegales o simplemente irregulares según el Derecho Internacional es que la inmensa mayoría aun si no disfruta del sueño americano, si encuentra oportunidades, incluyendo empleo y proyecto de vida familiar.

Como no es solo blanco y negro, aunque son más los que entrando con visas de estudiante o turista simplemente se quedan con familiares, no hay duda que quienes cruzan las fronteras por Texas o Arizona hacen un viaje lleno de peligros, en rutas controladas por coyote y carteles donde hay secuestros, abusos sexuales, tráfico de personas y delincuencia organizada, además de la tragedia presente en el sufrimiento de niños muy pequeños que no siempre son cubiertos por las informaciones de prensa, y que a veces el pensamiento buenista no acierta a ver como tampoco la mirada racista, donde fallan ambos en ver sufrimientos y delitos.

Para hacerlo aún más complicado, la inmigración también es un tema que se presta para la manipulación de gobiernos como el cubano en Mariel o el nicaragüense hoy, para usarlo como un verdadero misil que extraiga concesiones de USA. Por su parte, México lo usa como forma de negociación y colaboración.
La oportunidad existe para los latinos, porque el actual proceso político de USA no ha podido superar sus conflictos, y si la comunidad latina es capaz de llegar con una propuesta, se podría pasar de la fase agonal de la política (de argón como lucha) a una arquitectónica (como construcción) de soluciones.

Si hay una solución, los latinos pueden jugar un rol por un doble motivo: a) pueden aportar la racionalidad perdida, incorporando los distintos elementos y aristas que hoy uno no acepta del otro en el Congreso, es decir, la necesidad de acoger a los inmigrantes con un proceso que garantice la seguridad, tanto de la frontera como de los propios inmigrantes, y b) aprovechar la oportunidad en su propio beneficio para pasar a ser un referente de la mayor importancia para todos los actores de la vida estadounidense, y no solo la minoría mas numerosa del país.

Ahí regresamos a la diversidad que le llamaba la atención al presidente Biden, toda vez que la comunidad latina puede entender tanto a los inmigrantes como a ambos lados del debate interno. Puede hacerlo bien sin que se la descalifique con los insultos que hoy se dedican unos a otros en el Congreso, ya que esta comunidad cuenta con algo importante, amplia presencia en ambos partidos y en las diferentes culturas políticas, las de conservadores, liberales y progresistas.

En un periodo caracterizado por desinterés en la región, desde hace tiempo USA parece motivada solo por los temas de drogas e inmigración ilegal, lo que no va a cambiar en el actual ciclo político, a menos que China despierta al país de su letargo, o los latinos adquieran la importancia e influencia de la que hoy todavía carecen.

Y por eso el ejemplo de lo que ocurrió con los afroamericanos en los 60s es relevante. Y de ahí la potencialidad para que la inmigración represente algo equivalente.

Como conclusión, la mayoría de los inmigrantes, legales o irregulares, son partidarios de la idea representada por Estados Unidos y sus instituciones. Si la comunidad latina es capaz de unirse y superar sus diferencias internas detrás de una propuesta en este tema, se le puede abrir una gran oportunidad para subir otro peldaño, esta vez, con una solución de interés nacional para Estados Unidos, al proponer un acuerdo que ha sido esquivo para lograr un ese siglo XXl una inmigración segura, legal y ordenada.

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