América Latina debe ser prioridad de seguridad nacional para la administración Biden.

Ante la posibilidad de más regímenes autoritarios en América Latina, cara a las elecciones presidenciales 2022 en Honduras, Colombia y Brasil, Estados Unidos necesita una política coherente para América Latina e involucrarse ahora. No podemos permitir que China, Rusia e Irán utilicen el caos en la región para promover sus intereses geopolíticos, contribuyendo a una mayor inestabilidad y socavando los valores democráticos.
Luis Fleischman

El nuevo presidente del Perú, Pedro Castillo, recién tomó posesión. Castillo, de ideología marxista, planea convocar un referéndum nacional para aprobar una asamblea constitucional que redactaría una nueva constitución. Esta daría al Estado mayor control sobre la economía, habilitándolo para nacionalizar sectores estratégicos y modificar contratos unilateralmente.

En América Latina aumentan los gobernantes autoritarios populistas, sean de izquierda o de derecha. Al final, son caudillos sin ideología que sólo buscan llegar al poder, y mantenerse, a toda costa. A la larga, estos regímenes se basan en estados corruptos con demagogos que “venden” falsas esperanzas y optimismo a las masas desilusionadas y empobrecidas, mientras ellos y sus amistades se benefician.

Cuba, Venezuela y Nicaragua poseen un régimen férreamente autoritario mantenido por un temido aparato represor y mutua colaboración.

En Bolivia, los pecados autoritarios del expresidente Evo Morales fueron olvidados cuando eligieron presidente a uno de sus hombres más leales, Luis Arce.

También hay regímenes para-dictatoriales o democracias castro-chavistas. Estos simpatizan y se alían con el populismo de izquierda antiliberal, pero respetando el proceso electoral y la transición democrática. La Argentina de Kirchner, el Brasil de Lula y el México de López Obrador, por ejemplo. Incluso en Chile preocupa la reciente elegida asamblea constituyente donde más de dos tercios pertenecen a la izquierda de centro y extrema.

No hay aprendizaje colectivo; solo ilusiones y falsas esperanzas en medio de una corrupción masiva y creciente pobreza, agravada por el COVID.

Pero ahora hay esperanzas. Después de 62 años de gobierno autoritario, control totalitario y reducción de las libertades civiles a cero, el pueblo cubano ha elegido la sedición contra el mal gobierno en nombre del bien común.

¡Este es un espacio que Estados Unidos necesita aprovechar ya!

En América Latina se podría poner a prueba la política de contención de Biden. La región “vive” en el patio trasero de EEUU e históricamente, se ha considerado dentro de su esfera de influencia.

Con Castillo al mando del Perú, Estados Unidos deberá esperar un voto menos de apoyo en organizaciones regionales como la OEA y el BID.

Ante la posibilidad de más regímenes autoritarios en América Latina, cara a las elecciones presidenciales 2022 en Honduras, Colombia y Brasil, Estados Unidos necesita una política coherente para América Latina e involucrarse ahora. No podemos permitir que China, Rusia e Irán utilicen el caos en la región para promover sus intereses geopolíticos, contribuyendo a una mayor inestabilidad y socavando los valores democráticos.

China ha invertido y prestado miles de millones de dólares a América Latina. Ha aumentado su apoyo a los gobiernos de la región en materia de seguridad digital, logística, telecomunicaciones y militar. Más recientemente, ha provisto miles de vacunas COVID.

Rusia, a menudo, se ha aprovechado de los conflictos sociales internos para apoyar los resultados más desestabilizadores. Las manifestaciones masivas en Chile y Colombia, aunque producto del descontento social interno, tuvieron un alto nivel de desinformación extranjera, presumiblemente de Rusia.

Irán también ha fortalecido lazos con la región, principalmente Venezuela, Bolivia y Cuba. Barcos y aviones iraníes han transportado gasolina a Venezuela pero también podrían estar llevando armas e incluso asesores de Hezbollah y la Guardia Revolucionaria y, a futuro, hasta podría proporcionar tecnología de misiles y continuar su asociación con grupos criminales transnacionales.

Todo esto representa una verdadera amenaza para la seguridad de nuestra región .

Y mientras tanto, los que viven bajo el yugo de estas dictaduras padecen de hambre, sistemas de salud colapsados y el continuo pisoteo de sus derechos más fundamentales.

Los cientos de disidentes cubanos encarcelados a raíz de las recientes protestas y los seis millones de refugiados venezolanos, lo demuestran con creces.

Por eso, urge que Estados Unidos diseñe una política exterior coherente para América Latina. Algunos puntos a considerar:

▪ Formar un grupo de trabajo con expertos, militares y diplomáticos para desarrollar una estrategia para América Latina.

▪ Acelerar la provisión de vacunas COVID de calidad para toda la región.

▪ Atender las crisis humanitarias en Cuba y Venezuela mediante canales directos que garanticen que la asistencia llegue a las personas necesitadas. Este esfuerzo debe ejecutarse en forma incondicional. La salud de los pueblos cubano y venezolano no deben usarse como piezas de ajedrez político.

▪ Fortalecer las alianzas globales para implementar soluciones conjuntas en la región. Sin embargo, Estados Unidos a veces tendrá que afrontar el reto solo, como lo evidenció la tibia respuesta de Alemania ante los esfuerzos del Presidente Biden para reforzar su alianza con la OTAN y reunir a sus miembros para contener la expansión rusa y china.

▪ De ser necesario, imponer un bloqueo naval para evitar que China, Rusia, Irán o Turquía ayuden a Cuba y Venezuela con armamento y otro material, siempre y cuando se mantenga un canal abierto para la ayuda humanitaria.

Luis Fleischman PhD, es cofundador del Palm Beach Center for Democracy and Policy Research, profesor de Sociología en el Palm Beach College y director del Instituto Interamericano para la Democracia. También es autor de “América Latina en la era post-Chávez: la amenaza a la seguridad de Estados Unidos”.

Publicado en elnuevoherald.com viernes 6 de agosto del 2021.

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