Perú, otra vuelta de tuerca.

Castillo en su toma de posesión hizo recordar dos déspotas inolvidables. Evo Morales con sus rituales que evocaban una coronación y Hugo Chávez con su cambio de constitución. Estos dos sujetos instrumentaron un discurso de odio y sectarismo en todo el hemisferio. Usaron los conocimientos acumulados de más de cuarenta años del totalitarismo castrista para promover un proceso de desestabilización de las democracias que estaremos padeciendo por mucho tiempo.

América Latina debe ser prioridad de seguridad nacional para la administración Biden.

Ante la posibilidad de más regímenes autoritarios en América Latina, cara a las elecciones presidenciales 2022 en Honduras, Colombia y Brasil, Estados Unidos necesita una política coherente para América Latina e involucrarse ahora. No podemos permitir que China, Rusia e Irán utilicen el caos en la región para promover sus intereses geopolíticos, contribuyendo a una mayor inestabilidad y socavando los valores democráticos.