El preocupante nuevo rumbo de Argentina

La pandemia del coronavirus parece impedir ver que Argentina es la nueva base política y territorial para la conspiración contra las democracias del Cono Sur y amenaza directa para derrocar o de cualquier forma retirar al gobierno interino de Bolivia. Los gobiernos democráticos de Chile, Brasil, Paraguay, Uruguay, a los que el Kirchnerismo castrochavista considera de “derecha”, están bajo amenaza y desestabilización. Los líderes amenazados deben por lo menos sincerar la realidad de que Argentina con Fernandez/Kirchner ha vuelto activamente al castrochavismo y es una plataforma contra las democracias de las Américas.

Brasil: Jair Bolsonaro versus Sergio Moro

La relación entre ambas figuras centrales de la política brasileña es muy tensa con increpaciones mutuas e insultos de parte de Bolsonaro llamando a Moro un Judas, un ser vanidoso y deshonesto mientras que Moro responde con acciones judiciales en su contra. El hecho político concreto es que las acusaciones de Moro están ya siendo investigadas por la Justica y  bien podrían llevar a un impeachment de Bolsonaro. Mientras tanto la posición del juez Sergio Moro gana día a día convirtiéndose en figura clave de una nueva política en el Brasil.

Al rescate del 20 de Mayo

Frecuentemente pienso que el proceso cubano que algunos identificamos como castrismo tiene más semejanzas con un movimiento contracultura que uno de acción política. Fue notable la rigurosidad con la que se destruyó la República y sus valores, lo que evidencia que el objetivo no era un simple cambio político o la sustitución de la clase dirigente, sino la pulverización del pasado, para edificar un presente y futuro a conveniencia del liderazgo emergente enemigo de la esencia de la nación cubana. La larga y cruenta lucha por la soberanía nacional fue presentada como una especie de lucha de clases. No eran patriotas, sino burgueses en procura de un mayor enriquecimiento, la mayoría ciudadana no se percató de tal monstruosidad. La Contracultura llegó al poder. La republica se extinguió, y un sujeto por la estupidez e incondicionalidad de sus seguidores y la incapacidad de algunos de sus opositores, asumió la identidad de la Patria y de la República, imponiendo un régimen totalitario que ha destruido los fundamentos y valores de la nación.

El yeyo de Fidel Castro

Leo en RT (Russia Today) un largo reportaje sobre la creación de una “Primera Internacional Progresista” para combatir las ideas liberales en los difíciles tiempos del Covid-19. La “Primera Internacional Progresista” es una amalgama de personalidades e instituciones que suscriben tres supersticiones fundamentales: que el gasto público es magnífico, especialmente lo que llaman “gasto social”, que  deben subirse los impuestos, y que el Estado es un buen gestor de esos ingresos. En noviembre de 2016, cuando Fidel optó por morirse, sentía una gran amargura. Sabía que todo había sido inútil. Chávez se había muerto de cáncer. Fracasaron sus sueños de doblegar al imperialismo yanqui y de demostrarles a los rusos que se habían equivocado. Raúl era un tipo mediocre. Maduro, impuesto por él mismo, no servía para nada. Era un tipo enorme, pero vacío. Si Fidel llega a saber que Cuba, Venezuela y Nicaragua no eran bienvenidas a la “Primera Internacional Progresista”, le da un “soponcio”, como dicen los españoles. Los cubanos le llaman un “yeyo”.