El Club de Roma y los límites al crecimiento

Una de las interpretaciones posibles del drama derivado de la aparición del Coronavirus a escala global surge de la idea de que la maldita pandemia es una suerte de respuesta de la naturaleza ante la incapacidad de los hombres de limitar el daño ambiental. Corrían los primeros meses de 1968 cuando un grupo de científicos, industriales, académicos y diplomáticos convocados por el empresario italiano Aurelio Peccei y el científico escocés Alexander King se congregaron en la sede de la Accademia dei Lincei, en el fantásico palazzo del siglo XVI de Villa Farmesina, en la capital italiana, dando lugar al llamado “Club de Roma”. Pero el Club de Roma recién adquiriría interés cuatro años más tarde cuando cuando se publicó el informe “Los límites al crecimiento”. La publicación -no exenta de polémicas- indicaba que para el año 2052, la temperatura del planeta aumentaría en unos dos grados. A su vez, indicaba que entre el año 2008 y 2020 el mundo alcanzaría un nivel de producción de bienes y servicios máximo que se ubicaría al tope de las capacidades materiales derivadas de la disponibilidad de recursos naturales existentes. El Club de Roma advertía sobre diversas alteraciones globales que afectarían a la Humanidad en su conjunto y sus advertencias fueron calificadas como absurdas. En los últimos años, a escala global volvieron a reaparecer debates en torno, especialmente, al cambio climático. Algunos sostienen que los desafíos que el coronavirus parece estar imponiendo a la vida del hombre sobre la tierra podrían tener implicancias decisivas en nuestra existencia. Los creadores del Club de Roma pudieron ser profetas solitarios, cruzados rebeldes que intentaron imponerse en el camino inexorable de la Humanidad hacia un suicidio inconsciente o simples amateurs neomaltusianos recicladores de teorías perimidas. Son incognitas que surgen en estos tiempos aciagos, plagados de angustias y llenos de interrogantes.

A RAFAEL CORREA EL CRIMINAL CONDENADO

No podrás mirar a los ojos a tus hijos y explicarles que, en lugar de gobernar por el bien común, decidiste encabezar la más peligrosa banda criminal que registre la historia del Ecuador y saqueaste el país sin rubor alguno. No podrás mirar a tu madre a quien traicionaste, porque te llenaste de odio y perversidad para vengar el infortunio de tu infancia y juventud. No podrás recuperar los amigos que perdiste cuando el poder se te subió a la cabeza, envenenó tu alma y extravió tu camino. Hoy celebro tu condena. Especialmente por las víctimas que cosechaste en tu tórrido y funesto paso por el poder, entre ellos, a mi familia. Lo hago en nombre de mi madre, quien, al ver a su hijo apresado, terminó postrada en una silla de ruedas. Por mi padre que tuvo que vender su carro para costear la defensa. Por mi hermano, a quien dejaste en la calle por el delito de ser mi hermano y ordenaste al rufián de Carlos Baca que lo meta preso para saciar tu venganza conmigo. Yo, en cambio, no te odio. Apenas me das lástima por lo que hicieron de ti. La gente de bien, siempre teme al juicio inexorable de su conciencia y de Dios. Tu eres un pobre pelafustán, sin Dios ni ley, al quien le sienta bien la justicia terrena. Perseguiste y odiaste sin clemencia. Hoy la justicia abrió el camino para que el país pueda saldar cuentas contigo. En las sentencias que vendrán, en algo podrá la Patria resarcirse el enorme daño que provocaste. Y un día, finalmente, tú y tus secuaces, tendrán que devolver todo lo que se robaron. Te lo juro.

La Política y el Coronavirus

La gestión de ayuda por el coronavirus puede ser otro Caballo de Troya del régimen chino para influenciar en otros países. NO olvidemos que es un imperio en expansión. Aquellos que niegan que la política tenga incidencia en el conjunto del quehacer humano, deberían analizar la profunda e inmensa repercusión de la pandemia del coronavirus y la particularidad que se originara en un país regido por una dictadura férrea donde la medicina está enmarcada en postulados ideológicos. Los regímenes comunistas son capaces de cualquier abuso contra la población por tal de obtener ventajas. Los poderes que se iluminan en ideas comunistas, el chino, el soviético y el castrista, han impuesto por décadas la cultura del campo de concentración y de la represión brutal contra quienes disienten. Ellos aplican un manto de silencio sobre las consecuencias de cualquier catástrofe, recordemos Chernóbil, o simplemente, culpan a terceros de sus fracasos. Para estos regímenes la educación es un instrumento de control, no obstante, la salud lo es mucho más. El doctor Ferrer, en un documental del cineasta Wenceslao Cruz, titulado “Mito y Realidad de la Medicina en Cuba”, expresó: “en el servicio médico hay una amplia y profunda corrupción como consecuencia de las injusticias del sistema, los pacientes no cuentan con derechos ante una mala práctica. El llamado internacionalismo no tiene nada que ver con el humanismo, porque la dictadura a la vez que cumple un objetivo político, recibe miles de millones de dólares por la explotación que padecen los profesionales de la salud”. Todo parece indicar que la República Popular China va a incursionar en el cometido castrista de exportar médicos. De hecho ambos países intercambian profesionales. La “potencia médica” cubana debe estar trasmitiéndoles a los asiáticos sus experiencias en el negocio de la medicina, así como les ha traspasado a los represores venezolanos sus modos en la gestión policíaca. La gestión de ayuda por el coronavirus puede ser otro Caballo de Troya del régimen chino para influenciar en otros países. NO olvidemos que es un imperio en expansión.

The Club of Rome and the Limits to Growth

One possible interpretation of the COVID-19 global drama might be that this terrible pandemic is a sort of answer from Nature in the face of human inability to prevent and reduce environmental damage. It was at the beginning of 1968 when a group of scientists, businessmen, academics and diplomats were invited by the Italian industrialist Aurelio Peccei and the Scottish  scientist Alexander King to a meeting in the Accademia dei Lincei, in a sixteenth century palazzo of Villa Farmesina, in the Italian capital. This became known as the Club of Rome. The Club of Rome’s became famous four years later when its report on “The Limits to Growth” (1972) was published. Controversially, the report pointed out that the temperature of the Planet would rise approximately two degrees Celsius by 2052 and that between 2008 and 2020 the world would achieve its maximum production level according to the available natural resources. The Club of Rome warned about global alterations that would affect the whole of humankind. At the time, some of its warnings were dismissed as outlandish. In recent years, a huge debate came back concerning primarily Climate Change and Global Warming. Many believe that the COVID -19 challenge may provoke deep changes to humankind in the years to come. The founders of the Club of Rome might have been solitary prophets, rebellious crusaders that tried to make humankind aware of the inevitable path to suicide, or no more than neo-Malthusian amateurs recycling old and rejected theories. These are questions and worries emerging in these fateful days, dominated by anxieties and uncertainties.