Las elecciones de los viejos

Sólo quedan Bernie Sanders (78 años) y Joe Biden (77 años) en el campo demócrata. Un radical y un centrista. Tal vez ese fenómeno sea consecuencia del envejecimiento de la población, o acaso porque la Ciencia ha cambiado las nociones de juventud y vejez y ha movido una década la edad de gobernar. ¿Por qué los electores no tuvieron en cuenta el factor edad a la hora de depositar su voto? Sanders tiene su base de apoyo en los millennials. Los millennials, grosso modo, son los nacidos entre 1981 y 1996. ¿Por qué los jóvenes, en todas las encuestas, dicen que les gustaría votar por un rostro fresco, pero, llegado el momento, optan por Sanders o Biden? No fue por devoción al líder. Sanders tiene su base de apoyo en los millennials. Los millennials, grosso modo, son los nacidos entre 1981 y 1996. Biden carece de carisma. Es porque el Partido Demócrata hoy se parece más a Biden que a Sanders. Es el partido de la inclusión. El de los inmigrantes, las minorías. A lo que se agrega el “elemento Trump”. Mucha de la gente que votó por Biden lo hizo convencida de que puede en noviembre desalojar a Trump de la Casa Blanca. ¿Es eso verdad? No sé. No es fácil sacar a un gobernante en el ejercicio del poder. El personaje tiene muchos enemigos, pero también numerosos fanáticos. Pudiera ocurrir, pero también puede suceder lo mismo que en el 2016: los demócratas ganan el voto popular y pierden el decisivo, el voto electoral, por un puñado de sufragios en ciertos estados clave. Para evitar que eso suceda acaso Biden tendrá que incluir en su programa algunos de los asuntos de Sanders. París bien vale una misa.

Bernie Sanders Isn’t Promoting Social Safety Net, But Leninism

Sanders is not merely a proponent of a social policy on health care or education, two issues that without a doubt reflect real social problems that require urgent solutions. Sanders has set the reduction of inequality as a primary goal. Sanders has launched an ideological war against rich people. It is not merely a war against the tax code or the health care system. It is more than that. In other words, Sanders’ discourse is “a rebellion in slave morality,” meaning a negative energy against what is considered to be oppressive. It builds identity on the basis of rejection and negation of the other. Sanders has defended communist regimes only because they initially fought regimes of privilege and oppression. But he has failed to admit their own oppression. Sanders turned apologetic of the Castro regime despite the misery in which the Cuban people find themselves. He has also refused to condemn the Venezuelan regime and admit that Nicolas Maduro is a dictator. He called the resignation of Evo Morales in Bolivia a coup d’état while Morales resorted to fraud to perpetuate himself in power. Sanders has defined the Israeli leadership as “racist” but has been willfully ignorant to Palestinian incitement, terror and refusal to negotiate. Sanders is far from being totally defeated. Democratic candidates should not only focus on the need to defeat Trump but the need to defeat Sanders and his entire political folklore.

“Empeoramiento drástico” en situación de derechos humanos en la isla, alerta Eye on Cuba

“La situación de los derechos humanos en 2019 ha empeorado respecto a los años anteriores. Si bien en 2018 hubo un empeoramiento drástico, en 2019 esta tendencia a continuado e incluso empeorado”. 302 casos de detenciones arbitrarias, 187 casos en los que se violó el derecho a la libertad de circulación y de tránsito dentro de la isla y 191 casos en los que se limitó directamente el derecho a la libertad de expresión y opinión. “Los derechos civiles y políticos son los peor parados, primando las detenciones arbitrarias y un número de personas a las que no se les permitió salir del país”. En lo que se refiere a los derechos sociales, económicos y culturales con el empeoramiento de la economía ha revertido en la reducción de servicios básicos y de la calidad de estos”. “El proceso constitucional limitó la participación de la sociedad civil independiente. El Estado y las fuerzas del orden son las principales amenazas a los derechos humanos en la isla. La situación humanitaria de la isla no tiende a mejorar si se toman como antecedente los informes de la entidad de los años 2018 y 2019 y las actuales acciones represivas del régimen.