Nicaragua: a treinta años de una esperanza

Un día como hoy, hace treinta años, en Nicaragua, la dictadura sandinista de Daniel Ortega caída derrotada en elecciones libres. Aquel 25 de febrero de 1990 Violeta Barrios de Chamorro se convertía en presidente de Nicaragua. “Mirá que se lo había dicho a los sandinistas… No podrán decir que no se los advertí… Yo sabía muy bien que existía descontento popular” dijo Fidel Castro después que los sandinistas fueron derrotados en las urnas, en 1990, por la Unión Nacional Opositora (UNO). Ortega procuró reiteradamente volver al poder. Tras varios intentos frustrados, lo lograría en 2006. Diversos factores contibuyeron a su regreso a la Presidencia. Por un lado, su discurso socialista de los años 80 fue disimulado a través de una apelación a los valores cristianos muy arraigados en el país -y en toda la región centroamericana- prometiendo imponer duras penas a quienes realizaran abortos. Pero sin dudas, las claves que permitieron su triunfo se debieron al apoyo que el régimen venezolano de Hugo Chávez le dispensó y al pacto firmado por el FSLN y el Partido Liberal Constitucional del ex presidente Alemán. Ortega se impuso en las elecciones de 2006 con solo el 37,99 por ciento de los votos. Aquel exiguo número le permitió regresar al poder el 10 de enero de 2007. Nunca más lo abandonó. Una a una, las instituciones republicanas del país fueron desmontadas convirtiendo la democracia nicaragüense en una mera ilusión. Las lecciones del socialismo del siglo XXI parecen haber sido incorporadas plenamente en la sufrida Nicaragua. Ortega parece haber aprendido la lección que Fidel Castro, tempranamente, le había advertido hace treinta años. Aquella que enseña que una vez en el poder, el comunismo no puede abandonarlo.