2019: año de agonía y ofensiva de las dictaduras del crimen organizado en las Américas

El 2019 ha sido el año de agonía de las dictaduras del “castrochavismo” que para tratar de sobrevivir aplican una ofensiva general contra las democracias. Las dictaduras de Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua iniciaron el 2019 en situación grave que se convirtió pronto en agonía: 1.- Cuba en crisis económica creciente por su situación de estado parásito. 2.- Venezuela en crisis humanitaria y un régimen criminal operado por Cuba, un narcoestado. 3.- Bolivia con economía disfrazada por la manipulación de datos y crisis política creciente por la persistencia de Evo Morales en ser candidato por cuarta vez. 4.- Nicaragua sometida por la violencia de masacres, presos políticos, torturas y decenas de miles de exiliados. La ofensiva castrochavista está confesada y celebrada por Castro, Maduro, Cabello, Morales, Díaz Canel, Ortega y sus voceros. Controlan el gobierno de Argentina con Fernandez/Kirchner y manipulan abiertamente el de México con López Obrador. Perdieron Bolivia pero conspiran criminalmente para recuperarla con la abierta complicidad de Argentina, México y España. Así termina el 2019, una agonía violenta y feroz de las dictaduras de Cuba, Venezuela y Nicaragua que saben que están perdidas y que la única alternativa de extender su moribunda condición y sus negocios criminales es atacando a las democracias.

Por qué no soy un inmigrante

Mi propósito ahora es explorar las actitudes que diferencian inmigrantes económicos y exiliados políticos. Lo hago con la advertencia de que esa es una borrosa distinción cuando se aplica a quienes dejan países que ejercen control envolvente sobre ambos dominios, político y económico. Emigración económica y exilio político comparten muchas características, pero se diferencian primariamente por la acción del retorno. Ni la migración económica ni el exilio político son acciones que, en sí mismas, ennoblecen o degradan. Ninguna define la vida, pero la migración económica y el exilio político enmarcan diferentemente nuestras experiencias en la vida. Quienes emigran por razones económicas aspiran a regresar cuando su situación económica personal lo permita, quizás en los años dorados. En contraste, los exiliados políticos no están preparados para regresar mientras las condiciones opresivas que provocaron su éxodo estén presentes. La vida se ha portado bien conmigo, y ya no siento nostalgia por el pasado. Por consiguiente, me defino a mi mismo como “exiliado en receso”.

Why I am Not an Immigrant

My purpose now is to explore the mindsets that differentiate economic immigrants from political exiles. I do so with the caveat that, this is a blurred distinction when applied to those leaving states that exert engulfing control over both, political and economic domains. Economic migration and political exile share many characteristics, but are differentiated primarily by the action of return. Neither economic migration, nor political exile are actions that, in themselves, ennoble or degrade. Neither action defines life, but economic migration and political exile do frame our life experiences differently. However, those that emigrated primarily for economic reasons aspire to return when their personal economic situation allows it, perhaps in their golden years. In contrast, political exiles are not prepared to return until the oppressive conditions that prompted their exodus are no longer present. Life has been good, and I do not long nostalgically for the past.  Thus, I will label myself: an exile in recess.