El camino del deber, el mas difícil.

El autor del “Otro Comunismo”, Kewes S Karol, afirmaba que para formar  un firme militante comunistas lo más apropiado era enviar al candidato a la Universidad de La Sorbona en París o alguna similar, pero si se quería  lo contrario, un anticomunista de fuertes convicciones, lo conveniente sería remitir al elegido a la Universidad Lomonosov de Moscú o a la Patricio Lumumba, altos centro de estudios donde los educando terminaban como fieles anticomunistas. Uno de esos estudiantes tal vez fue, Ernesto Borges Pérez, quien nació, en 1966, en plena efervescencia del castrismo, cuando las falsas  promesas de un mundo mejor estaban en su apogeo. Borges Pérez fue uno de muchos que creyó firmemente en el proceso, pero la dictadura se equivocó al enviarlo a estudiar a la escuela Superior de la KGB en Moscú en los tiempos particularmente peligrosos de la “perestroika” y la “glasnost”. Borges, contrario a sus compañeros de estudios y profesión, se decidió a ver y escuchar lo que ocurría verdaderamente en el país. Aceptó el desafío de luchar por la libertad y la democracia. El capitán Ernesto Borges Pérez fue arrestado en 1998, año de la captura de la “Red Avispa”, el mayor grupo de espías castristas apresado en Estados Unidos. Fue acusado de intentar pasar información sobre otros 26 espías que la dictadura preparaba para infiltrarlo en suelo estadounidense a un funcionario de ese país. 21 años tras las rejas, de ellos, al menos 10 en celdas de aislamiento sin ventilación y oscuridad. En el presente se encuentra recluido en el Combinado del Este, enfermo, conviviendo con más de 200 presos comunes de alta peligrosidad. El ex oficial Borges Pérez padece numerosas enfermedades crónicas a sus 53 años porque escogió el camino más difícil  para un ser humano con dignidad, “cumplir con su deber”.