La ofensiva del castrochavismo en América hace imperativo considerar el final de las dictaduras.

Las dictaduras de Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua han demostrado que son un grupo dispuesto a cometer todos los crímenes necesarios para permanecer indefinidamente en el poder, A la frase “Venezuela no es Cuba”, le siguió la frase “Nicaragua no es Venezuela”, aún se escucha “Bolivia no es Venezuela” y “Colombia no es Cuba”, “Argentina no es Venezuela”, “Ecuador no es…” y en Chile no había una negación de este tipo porque ni se imaginaba lo que ahora está pasando. En el estado terminal de debilidad que tiene el castrochavismo, parece repetir la estrategia del nazismo de la “ofensiva de las Ardenas” con la que frenaron y casi derrotaron a los aliados. No es posible ni recomendable pactar con el crimen porque es violar la ley, subvertir el orden público y sembrar la propia derrota, La ofensiva general del castrochavismo contra las democracias es una operación de un grupo debilitado, pero se sostendrá y continuará si las democracias no consideran el imperativo de que o ponen fin a las dictaduras o continuaran pagando las consecuencias. Mientras tanto la pregunta permanece: quien sigue?