PERÚ, LA CORRUPCIÓN Y EL ABISMO

Parecía que Perú se había salvado y marchaba con paso firme hacia el desarrollo. Era lo que auguraban los pronósticos del Banco Mundial. La vecindad con Chile era su secreto. No es sorprendente que Chile, Uruguay y Costa Rica sean las sociedades más predecibles y tranquilas de América Latina, mientras Venezuela, Haití y Nicaragua, los tres países percibidos como más corruptos. Existe una obvia relación entre honradez y estabilidad, como también existe entre latrocinio y caos institucional. Los peruanos en abril de 1992 aplaudieron el autogolpe de Alberto Fujimori. Un 82% lo apoyó. Con el tiempo, el hombre fuerte se fue corrompiendo con la ayuda de Vladimiro Montesinos, y hoy ambos están en la cárcel. No sé cómo no lo entienden: sólo nos salva el cumplimiento de la ley y el respeto a las instituciones de la República. Fuera de eso está el abismo.