¿Elizabeth Warren a la Casa Blanca?

Wall Street tiembla. La senadora Elizabeth Warren encabeza las encuestas del Partido Demócrata. Los operadores de Wall Street, en fin, le tienen pavor a la senadora Warren. La llaman “socialista” y temen que suba los impuestos. La señora Warren es una socialdemócrata en toda la extensión de la palabra. Quiere aumentar el gasto público. Fue republicana y conservadora, pero ya no lo es. Cree en el mercado, piensa que hay que estar muy atentos a la tendencia, al atropello y al monopolio de los empresarios. Por eso hay que regularlos. La senadora Warren y su marido son millonarios. Ella, catedrática de leyes y experta en cuestiones comerciales, y su esposo, profesor de la facultad de Derecho de Harvard. Warren es una señora metodista que, cuando era joven y tenía tiempo, todos los domingos daba clases gratis a los niños de pocos ingresos. Es una buena mujer. Es una lástima que a sus 70 años no haya aprendido que el “redistribucionismo” afecta negativamente a los más pobres, o que no advierta que el aumento del gasto público y, en consecuencia, del perímetro del Estado, incrementa la corrupción y la ineficiencia. si ella fuera la candidata demócrata, los electores tendrán que escoger entre una mala persona, carente de empatía, pero con algunas nociones económicas correctas, y una buena mujer, muy inteligente, pero minuciosamente equivocada en el terreno económico.

Venezuela. Responsabilidad de Proteger

El término forma parte de una regla de seguridad internacional y de derechos humanos que fue presentada en la cumbre mundial de Naciones Unidas, 2005, para abordar el fiasco de la comunidad internacional en prevenir y detener los genocidios, crímenes de guerra y contra la humanidad y la  limpieza étnica. Las ayudas estrictamente humanitarias no son la solución. La responsabilidad de proteger se basa en tres pilares de igual importancia: “la responsabilidad de cada Estado de proteger a sus poblaciones,  la responsabilidad de la comunidad internacional de ayudar a los Estados a proteger a sus poblaciones y la responsabilidad de la comunidad internacional de proteger a las poblaciones de un Estado cuando es evidente que este no logra hacerlo”,  un compromiso profundamente humano que todo parece indicar quedara en palabra como lo muestra esta 74 Asamblea General de la ONU. Los malos siguen durmiendo bien y las buenas intenciones continúan  empedrando el camino del infierno.