De Miami, exilios y nostalgias.

Miami se ha transformado con los años en un punto de atracción para quienes abandonan sus países por motivos políticos. Es una ciudad donde confluyen particularmente los que están comprometidos a luchar por el retorno del estado de derecho a sus países respectivos, por supuesto que hay emigrantes, pero el quehacer político foráneo de esta ciudad, si acaso, es solo superado por el de Washington. Este fin de semana se mezcló, una vez más, la política y la nostalgia profunda y tuve el privilegio de estar presente en ambas experiencias. Este trabajo, demanda ingentes gestiones y recursos para costearla, pero de lograrse el objetivo, establecería un precedente de doble utilidad para varios países del hemisferio,  porque sería la primera vez que funcionarios de una dictadura en el poder son procesados judicialmente, lo que repercutiría favorablemente en las gestiones al respecto que pudieran hacer los venezolanos y nicaragüenses que quieren juzgar a sus respectivos déspotas. Agrego a la oposición boliviana, porque el régimen de Evo Morales no se escapa de la impronta castro-chavista.

“CONNECT THE DOTS”

La Venezuela de Nicolás Maduro sólo se sostiene gracias a la siniestra ayuda de la inteligencia y contrainteligencia de la metrópolis cubana. Carlos Sánchez Berzaín, Director Ejecutivo del IID, en su ultimo libro titulado “Castrochavismo” sostiene que la cuestión ideológica ha pasado a un segundo plano y los países del “Socialismo del siglo XXI” se dedican al narcotráfico, la extorsión, el asesinato, la tortura y el apresamiento o exilio de opositores. Esas actividades, que incluye, si es necesario, la creación de “oposiciones funcionales”, las ocultan tras un falso manto democrático creando las primeras “dictaduras electorales con lenguaje de izquierda” que recuerda la historia del continente. Naturalmente, “el modelo cubano” significaba el empobrecimiento progresivo del país. Pero lo más grave de esa pesadilla de pobreza y brutalidad es que el “modelo cubano”, tiene que crecer a expensas de otras sociedades. Cuba necesita exportar su revolución para poder sobrevivir. La mercancía que ofrece a cambio es su propio ejemplo: sesenta años de férreo control de una pobre gente que ha perdido cualquier vestigio de libertad. Ojalá América Latina reaccione y sea capaz de “connect the dots”. En ello les va la vida.