La dictadura electoralista de Bolivia repite el “iter criminis” de Venezuela

Iter criminis significa «el proceso de desarrollo del delito«. Se describe como el «camino que un delincuente atraviesa desde el momento que idea llevar a cabo un delito, pasando por la preparación y ejecución de los pasos intermedios del mismo hasta acabar con la consumación del acto criminal». Dictadura electoralista es «el régimen que por la fuerza o violencia concentra todo el poder político en una persona o en grupo, que reprime los derechos humanos y las libertades fundamentales y utiliza las elecciones como medio de simulación y propaganda para mantenerse indefinidamente en el poder». La existencia de «opositores funcionales» es clave en el iter criminis. Los opositores funcionales son «opositores de mentira». Todo lo que esta pasando en la dictadura electoralista de Bolivia, ya ha pasado en Venezuela y en Nicaragua y el resultado es crisis, confrontación y muerte.

¿Puede enseñarse la virtud?  

La virtud tiene diferentes significados a través del tiempo y de diferentes culturas. Sócrates concluye que la virtud no es un tipo de conocimiento, y entonces no puede enseñarse. Tampoco cree que sea innata. Pero, entonces, ¿de dónde viene la virtud? Si no podemos enseñar virtud, ¿podremos inspirar altos estándares morales dentro de la mayoría corrupta de gobiernos del mundo?. Aunque la conducta de altos estándares morales no puede enseñarse, puede aprenderse. Esto no es una distinción semántica sin importancia. No prediquen, sean ejemplo de buen gobierno. Algunos considerarán esto nacionalista y aislacionista. Pero fortalecer el resultado económico y el gobierno democrático propios puede ser el camino más efectivo de ayudar a otros a mejorar sus gobiernos. Una política exterior de enseñar la virtud con el ejemplo, no con lecciones.